Aire fresco, una burbuja de tranquilidad y la posibilidad de contemplar Tokio desde una perspectiva diferente, tomando distancia del maremágnum de luces de neón, imágenes y sonidos que apenas dan tregua en la capital de Japón. Esto es lo que vas a encontrar si decides incluir en tu agenda un paseo en barco por el río Sumida, la vía navegable que atraviesa esta imponente ciudad y que desemboca en la bahía de Tokio.

Un paseo en barco por el río Sumida, TokioSumida, el río que me devolvió la paz

Como comenté en su día, los primeros días en Tokio fueron difíciles, absorbentes, caóticos…. Mis diecisiete jornadas recorriendo Japón concluyeron en una megalópolis que acoge 12 millones de almas en su seno y que exige toda tu energía para enfrentarte a su inabarcable magnitud. La dulce resaca emocional que me dejó Kioto, la bocanada de paz que sentí al contemplar la soberbia silueta del Monte Fuji, los relajados paseos por Kanazawa y Takayama… Apenas habían pasado dos semanas y todo aquello parecía fruto de otra vida, de otro viaje. Ahora estaba inmersa en un estado de desconcierto y asombro constante que creció y se alimentó en barrios como Akihabara, Shibuya o Kabukicho. Necesitaba un respiro. Liberarme de esa sensación de que Tokio me superaba y convencerme de que era capaz de soportar la implacable ola de calor que me azotaba sin piedad día tras día.

Esa anhelada pausa, ese reencuentro conmigo misma, la hallé en las aguas del caudaloso Sumida a bordo de uno de los barcos de la línea Tokyo Mizube, un autobús acuático que surca este pulmón azul de la ciudad y parte del río Arakawa hasta llegar a la zona de Odaiba y el parque de Kasai Rinkai.

Recuerdo que era una mañana gris, como mi espíritu en aquellos momentos, cuando me acerqué caminando desde mi hostal hasta el muelle de Ryogoku. Apenas eran las diez de la mañana y el resto del escaso pasaje, para mi sorpresa, no era occidental.

Ryogoku Bridge. Río Sumida. TokioMuelle de Ryogoku. Río Sumida. TokioEmbarcando en el autobús acuático. Río Sumida. TokioAunque en en el interior del barco unas cómodas butacas tentaron a mi cansancio, no lo dudé ni un instante y enfilé la escalerilla que me llevó hasta la cubierta donde varias familias de japoneses inmortalizaban el momento con sus cámaras de última generación. Tardé unos minutos en desenfundar la mía. Asida a una de las barandillas, simplemente me dediqué a respirar, a sentir la cálida brisa en mi rostro, dejando que mi mirada vagase entre aquel cielo encapotado y la estela de espuma que dejábamos a nuestro paso. Entonces todo empezó a cobrar sentido. Mecida por el vaivén del barco y contemplando sus riberas, Tokio me pareció más amable, menos agresiva, y creí escuchar en el murmullo de su corriente la bienvenida que tanto esperaba.

Una foto para el recuerdo. Río Sumida, TokioPronto empecé a reconocer lugares que ya eran comunes para mí. La Tokyo Skytree, que con sus 634 metros es la torre de telecomunicaciones más alta del mundo. El Asahi Beer Hall y su controvertida Flamme d’Or, obra del famoso diseñador industrial francés Philippe Starck. Los jardines Hama-Rikyu, la Torre de Tokio y la fachada trasera del mercado Tsukiji, la mayor lonja de pescado del mundo.

Vista de la Tokyo Skytree desde el río SumidaAsahi Beer Hall. Río Sumida. TokioTorre de Tokio y mercado Tsukiji. Río Sumida, TokioDurante la travesía, a medida que íbamos dejando atrás los numerosos puentes y las autopistas que salvan el río, me sentí de nuevo relajada descubriendo un rostro más de la poliédrica Tokio, su imagen desde el río. Esclusas, oficinas, zonas residenciales, los imponentes rascacielos de Shimbashi, las barcazas que funcionan como lujosos restaurantes flotantes, las motos acuáticas que nos rebasaban a una velocidad de vértigo…

Paseo en barco por el río Sumida. TokioEsclusa del río Sumida. TokioEl skyline de Tokio desde el marMotos acuáticas en el río Sumida, TokioVista de los impresionantes rascacielos de Tokio desde el río SumidaAsí fue como llegamos a la altura del Rainbow Bridge, el titánico puente colgante que conecta Tokio con la isla artificial de Odaiba y que tras su construcción en 1993 es uno de los símbolos más fotografiados de la capital. Si impresiona desde la distancia, imagina navegando entre sus pilares. Si resulta magnífico de día, vístelo de luces al caer la noche. Colosal es la palabra.

Llegando al Rainbow Bridge. Paseo en barco por el río SumidaDetalle del Rainbow Bridge desde el río Sumida. TokioVista del Rainbow Bridge desde el barcoComo si de un genial guiño del destino se tratara, poco antes de atracar en el muelle de Odaiba, el sol hizo acto de presencia regalándome una sonrisa que se eternizó durante horas en la que fue una fortaleza alzada como defensa frente a los ataques navales extranjeros. Un espacio de tierra ganado al mar, imprescindible por sus atracciones turísticas, que me reconcilió con Tokio. Con los pies en la arena de su playa, fabricada sí, pero playa al fin y al cabo, con un refresco en la mano, en modo dolce fare niente y disfrutando de su potente y espectacular skyline. Fue como un baño de energía positiva, mi oasis en la jungla de asfalto. El empujón que necesitaba mi cuerpo y mi mente para reaccionar y retomar el diálogo con una de las capitales más fascinantes del mundo.

Llegada a OdaibaPlaya artificial de OdaibaNiños jugando en la playa de OdaibaComo ves, no ha sido una crónica de un crucero fluvial al uso. Más bien un relato que narra cómo un instante, una escapada o un hallazgo pueden cambiar la percepción del lugar que visitas. En este caso, un trocito de Tokio plasmado en un paseo en barco por el río Sumida a flor de piel.

Paseo en barco por el río Sumida: información práctica

Dos de las compañías que operan las líneas de autobuses acuáticos en la capital de Japón son la Tokyo Cruise Ship Company y la Tokio Mizube Cruising Line.

La primera oferta cuatro rutas entre las que destaca la línea Asakusa‒Odaiba a bordo del Himiko, una embarcación de aspecto futurista diseñada por el conocido dibujante de anime Leiji Matsumoto.

Por su parte, la Tokio Mizube Cruising Line, propiedad de la Tokio Metropolitan Park Association, ofrece dos tipos de cruceros: el Asakusa-Odaiba, que es el que yo realicé, y el crucero Asakusa-Nihombashi.

El barco en el que navegué por el río SumidaLos muelles en los que puedes embarcar son: Ryogoku, Asakusa (Nitemmon), Sumida-ku Azumabashi, Hamarikyu, Odaiba Seaside Park y Kasai Rinkai Park. Duración de la travesía: 40 minutos. Precio desde Ryogoku: 1.130 yenes.

Billete y plano de la Tokio Mizube Line