Recorrer infinitos paisajes nevados en un trineo de perros. Sentir que la naturaleza te tiende la mano, el calor de un cachorro entre tus brazos, el frío en la cara. Suena bien, ¿verdad? Suena a una experiencia única que puedes vivir en la Laponia noruega, rodeado de la salvaje y sobrecogedora fisonomía de los inviernos del norte.

Trineo de perros en la Laponia noruega

Trineo de perros, la mañana en la que empecé a enamorarme de la Laponia noruega

A las seis de la mañana ya estaba mirando por la ventana. El culpable, ese fiel trío que me acompaña en cada viaje. Doña curiosidad, la señorita emoción y don nervios. Cuatro en una, en pijama, empañando con mi respiración el cristal helado. En Tromsø, buscando en el amanecer el horizonte que la noche me negó. La silueta de las montañas nevadas, las gélidas aguas del mar, el puerto… Por fin, veía cómo era el lugar donde iba a empezar mi periplo por esta región del norte de la vieja Europa, a 350 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico. La puerta de entrada a un confín del mundo que se reveló fascinante.

Volví a repasar el programa. 08.45: Salida para realizar una de las actividades más atractivas de la Laponia noruega, el trineo de perros. Divertida, espectacular, imprescindible y muy recomendable, añadían en TripAdvisor. Un desayuno rápido y al autocar rumbo a la isla de Kvaløya, una de las más grandes de Noruega. Imposible olvidar aquellos escasos 25 minutos de trayecto que me mostraban, a golpe de mar, páramos y cumbres, el rostro una tierra apenas poblada gobernada por las leyes de la naturaleza.

El rostro de los inviernos del norte. Laponia noruegaPaisajes que enamoran. Laponia noruegaMi destino, el centro Tromsø Villmarksenter, una de las mayores empresas de aventura de Noruega. Una cálida bienvenida, el paso por los vestuarios para equiparnos y esquivar las bajas temperaturas y otra imagen que nunca olvidaré. Un manto blanco cuajado de casetas donde esperan tranquilos los auténticos protagonistas de esta experiencia: los perros nórdicos.

Perros nórdicos en Tromsø Villmarksenter. Laponia noruegaA pesar del fiero aspecto que puede presentar una raza como la Alaskan husky, todo es fachada. Son canes acostumbrados a la presencia del hombre, que se dejan acariciar mientras se desperezan, que se alegran al ver aparecer a sus cuidadores. Hermosas bestias que te cautivan con su mirada a las que nunca dejarías de fotografiar.

Raymond Larsen, integrante de Tromsø Villmarksenter. Trineo de perros. Laponia noruegaAlaskan husky. Trineo de perros. Laponia noruegaImposible resistirse a hacerse una foto. Trineo de perros. Laponia noruegaUn miembro de la empresa reclama mi atención. ¿Prefiero ponerme en la piel de un musher y conducir o ir sentada? Opto por lo segundo aunque permanezco atenta a las instrucciones de manejo del trineo. Cómo frenar, cómo tomar las curvas, la posición del cuerpo para mantener el equilibrio…

Instrucciones para el manejo de un trineo de perros. Laponia noruegaListos para la travesía. Trineo de perros. Laponia noruegaCon los equipos ya formados me dirijo hacia la hilera de trineos y me sorprendo al ver cómo la calma anterior se torna excitación. Los atronadores ladridos de los perros retumban en el gran vacío blanco. Ya llevan los arneses y ocupan el lugar que les corresponde en la fila. Están listos para cumplir su misión y ansiosos por oír la orden que les permita hacer lo que más desean: correr. Al grito de ‘Let’s start my friends!’ se inicia la travesía y se obra la magia. La jauría ya no aúlla. Se hace el silencio. Un silencio estremecedor que solo rompe el roce de las cuchillas con la tierra nevada.

El mejor de los miradores. Trineo de perros. Laponia noruegaY allí estoy yo, en mi trono lapón, bajo un virginal cielo azul en una soleada mañana de marzo. Deslizándome por un inhóspito paisaje en el que la desolada nada blanca da paso a un tímido bosque en su rumbo hacia el mar. Viendo como tiran de mí una decena de musculosos y atléticos huskies. Rememorando el origen de esta práctica, crucial para las civilizaciones árticas desde hace más de 4.000 años, y afirmándome en la idea de que estos perros fueron los auténticos héroes de las grandes epopeyas de los exploradores polares.

Trineo tirado por perros. Laponia noruegaBordeando el mar a bordo de un trineo de perros. Laponia noruegaLos perros, los grandes protagonistas de esta experiencia en la Laponia noruegaAdentrándonos en el bosque. Trineo de perros. Laponia noruegaLo que ven mis ojos es pura belleza. Dejo que el frío inunde mis pulmones y acaricie mi cara, busco diferentes encuadres, hago mil fotos. Hasta que decido dejar la cámara y el móvil y simplemente sentir. Los baches del camino, el viento del norte, el jadeo de los perros, la nieve que levantan con sus patas… Y sí, deseo poner el mundo en pausa, congelarlo. Quiero detener el tiempo para alargar la sensación de paz que me invade. En menos de una hora, a mis siempre deseados desiertos les ha salido un duro competidor: la magia de los paisajes de la Laponia noruega.

La seductora belleza natural de la Laponia noruegaLa sombra de mi trineo reflejada en la nieve. Laponia noruegaLlega el fin de la travesía y con él otra experiencia que deja huella: sentir en el pecho el calor de un cachorro que juega a mordisquearte mientras lo abrazas. Poco tiempo porque no conviene separarlos de sus madres. Una muestra más del trato que reciben estos animales por parte del equipo de expertos que los cuida, alimenta y mima con auténtica devoción. No hace falta añadir nada más, la sonrisa de los allí presentes lo dice todo.

Un adorable cachorro. Trineo de perros. Laponia noruegaJugando con los cachorros. Trineo de perros. Laponia noruegaUn momento de soledad buscando el calor del fuego, un par de fotos a la nueva caravana que se acerca, un último vistazo a los perros que descansan tras el paseo, y de vuelta a los vestuarios.

Un momento de soledad al calor del fuego. Trineo de perros. Laponia noruegaHuskies descansando tras el paseo. Trineo de perros. Laponia noruegaTromsø Villmarksenter. Trineo de perros en la Laponia noruega

Al contrario de lo que pueda parecer a simple vista, salgo más protegida de lo que entré. Me abrigan un puñado de imágenes de postal que enmarcan placenteros sentimientos. Me abriga el latir de un corazón que recién empieza a enamorarse de la tierra que pisa. Antes incluso de emocionarse frente a una aurora boreal, de pescar un cangrejo real, subir en moto de nieve, hacer un trekking con raquetas o pasar la noche en un hotel de hielo. Antes de conocer a los samis, guardianes de la cultura de los nativos del norte. Y es que experimentar el encanto de una ruta en trineo de perros es solo una de las muchas razones que harán que desees conocer la Laponia noruega, Créeme, tienes que vivirlo.

Información práctica sobre la travesía en trineo de perros

¿Cuánto dura esta experiencia? Cuatro horas contando el trasporte desde el Radisson Bu Hotel de Tromsø, el recorrido en trineo y la posterior comida en la que probarás un reconfortante bidos, el tradicional guiso de reno del pueblo sami. La travesía en sí, unos 50 minutos.

¿Cuánto cuesta? Con esta empresa, a partir de 1590 NOK por persona (unos 170€ aproximadamente). Los niños de entre 4 y 12 años pagan la mitad. El precio por montar o conducir es el mismo y no hay que pagar ningún tipo de suplemento por la equipación (mono térmico, guantes y botas de nieve). No olvides llevar unos calcetines gruesos, un gorro y gafas de sol.

¿Necesito tener experiencia previa? No. Sigue las indicaciones de los guías y preocúpate solo de disfrutar.

La temporada para realizar dog sledding empieza con la llegada de la nieve que se produce normalmente a primeros de noviembre y concluye a finales de abril.

Tromsø Villmarksenter también realiza safaris para ver auroras boreales, travesías nocturnas y expediciones de dos o cinco días en trineo de perros.

Dirección: Straumsvegen 601. 9105 Kvaløysletta.

Nota: Este experiencia ha sido posible gracias a la Oficina de Turismo de Noruega en colaboración con Northern Norway y Norwegian.

Más información: La aurora boreal en Noruega