Bienvenido a Vigo. A una ciudad que nace del mar rodeada de montes. A un lugar donde todas las miradas se dirigen a las Islas Cíes, la joya de su ría. Historias de corsarios y tesoros, un casco viejo empedrado de pasado y presente, cultura marinera, ocio nocturno y playas en las que la naturaleza juega con la arena. Si te preguntas qué ver en Vigo, aquí tienes la respuesta. Voy a mostrarte los secretos de la mayor urbe de Galicia.

Eso sí, deja atrás cuantos estereotipos conozcas. No te quedes solo con su perfil industrial, marcado por la altura de las grúas de los astilleros, ni con la idea de que siempre hace mal tiempo. Tanto uno como otro son claves para entender su idiosincrasia. Se chove, que chova! Acuérdate de los grandes poetas gallegos, de Rosalía de Castro, de Valle-Inclán. En sus versos llueve y sopla el viento, cierto, pero los vigueses también disfrutan de días soleados y cielos despejados gracias a un microclima que la diferencia de otras ciudades del norte de Galicia.

Castillo de O Castro, las mejores vistas de VigoPaseo por el puerto de Vigo. Foto de Dani KeralTal vez te ocurra como a mí y no sea un amor a primera vista. Tal vez necesites patearla a conciencia, contemplarla desde las alturas, mezclarte con su gente al calor de una buena mesa y leer lo que cuentan sus muros. Si lo haces, es probable que se ancle en tu memoria asociada al término morriña. Yo ahora la siento al pensar en Vigo. Quizá porque el mar me pierde, porque me gustan las ciudades en las que aún quedan cosas por hacer y mucho que conservar. O porque le presté el tiempo necesario para conocerla.

Instantes para el recuerdo. VigoCallejeando por VigoQué ver en Vigo

Las mejores vistas de Vigo

Si quieres descubrir la fisonomía de esta urbe que vive de cara al Atlántico, reserva un hueco en tu agenda para recorrer sus miradores. Opciones no te van a faltar. Como O Castro, un monte situado en el corazón de Vigo, a 150 metros sobre el nivel del mar. El ascenso es pronunciado pero se compensa con creces. Restos arqueológicos que evidencian que la ría ya estuvo poblada por numerosos castros en la Edad del Hierro, los jardines y el espectacular mirador de su fortaleza y, cómo no, leyendas de cargamentos de oro y plata. La más importante, la que envuelve la batalla de Rande, en plena Guerra de Sucesión, cuando decenas de galeones españoles acabaron hundidos en el mar. Hasta Julio Verne encargó al Capitán Nemo en 1870 la búsqueda de los tesoros que portaban. Literatura al margen, en 2011 se localizaron seis nuevos navíos relacionados con esta batalla. Las enormes anclas de otros tres pecios componen el monumento a los Galeones de Rande emplazado en este pulmón verde que atesora las mejores vistas de Vigo.

La ría de Vigo desde el Monte O CastroJardines del castillo de O Castro. VigoLas Cíes, la ría y la ciudad a vista de pájaro. Es el horizonte que hallarás si te acercas al monte de A Guía, otro ventanal panorámico dominado esta vez por la Ermita de A Nosa Señora das Neves. Un precioso espacio natural, alejado del tráfico, en el que antaño las esposas encendían hogueras a modo de faro para orientar a sus hombres del mar.

Ermita de A Nosa Señora das Neves. Monte de A Guía. Vigo

Otra magnífica atalaya es el mirador del Paseo de Alfonso XII, presidido por el símbolo de Vigo que dio pie a su sobrenombre: la ciudad olívica. Un olivo que crece custodiado por el monumento a los cantores, poetas y trovadores de la ría. En pleno centro y frente a A Fonte, una de las plazas más queridas por los vigueses.

Mirador del Paseo de Alfonso XII. VigoLos restos de la fortaleza de San Sebastián, que vigilan los tejados del casco viejo, o ya en las afueras el mirador del monte de O Cepudo en la parroquia de Valadares, o los montes de A Madroa y O Vixiador en Candeán son otros rincones de Vigo que llenarán tu cámara de eternas vistas que se funden en el mar.

El litoral de Vigo: sus playas, una ruta en barco por la ría, la isla de San Simón y el puerto

Tras las alturas, a nivel del mar, donde empezó todo. En un radio relativamente pequeño, puedes ir saltando de playa en playa recorriendo la línea de la costa. O Adro en el marinero barrio de Bouzas, el largo arenal de la familiar Samil, O Cocho y Mourisca junto al Museo do Mar, O Vao unida a la isla de Toralla, las nudistas O Baluarte y Fortiñón, La Sirenita, pequeña y poco concurrida, o A Punta con su banco marisquero son algunas de ellas. Sin olvidar la playa de Rodas, considerada una de las mejores del mundo y situada en ese tesoro natural llamado Cíes -mi asignatura pendiente y una razón de peso para volver a Vigo.

O Cocho y Mourisca junto al Museo do Mar. VigoPlaya de Samil. VigoLa que sí pude visitar fue la isla de San Simón, destino final de una travesía en barco en la que sentí la fuerza de la ría. La grandeza del puente de Rande, el Capitán Nemo emergiendo de las aguas, las tradicionales bateas en las que se crían mejillones y ostras, los imponentes bateeiros encargados de extraer estos preciados moluscos… Lugares comunes a los ojos de los vigueses que se tornan únicos para los que vivimos tierra adentro.

Puente de Rande. Ría de VigoBateas en la ría de VigoComo única es la visita a esta isla que debido a su estratégica situación, en el extremo más oriental de la ría, fue testigo de la historia de Galicia. Objeto de ataques vikingos y de corsarios como Francis Drake, sede de la Orden del Temple, escenario de la ya mencionada Batalla de Rande, leprosería, y su pasado más oscuro y trágico: el más temido penal franquista durante la Guerra Civil. Por suerte, como pude leer en un placa de O Castro en memoria de los asesinados durante el régimen dictatorial, o pobo non esquece (el pueblo no olvida), y este bucólico edén de jardines, esculturas y piedra es hoy “la isla del pensamiento“, un espacio para la memoria histórica y la creación cultural.

Puente de la isla de San Simón

Isla de San SimónDado que la industria naval es la marca más visible de su rostro, todo recorrido por el litoral de Vigo debe pasar por el puerto, el que más pescado fresco descarga de toda Europa. Los astilleros, la subasta en la lonja, la terminal de contenedores… Desde Teis a Beiramar, un paisaje forjado en metal que la Autoridad Portuaria te ofrece la posibilidad de visitar.

Puerto de Vigo

El Casco Vello de Vigo

Vigo creció desde el puerto y lo hizo cuesta arriba dando forma al centro histórico que aquí llaman Casco Vello, un laberinto de piedra que acoge riquiños espacios como la Praza da Constitución, que en su día albergó el ayuntamiento, la Praza da Igrexa donde se alza la Colegiata de Santa María, o su prolongación, la Praza da Pedra.

Praza da Constitución. Vigo

Concatedral de Vigo, conocida popularmente como La ColegiataAquí, en este pequeño pueblo inmenso en la gran urbe, late el alma de Vigo. Un Vigo que impone subir y bajar cuantas callejuelas y escaleras se cruzan al paso. Sin miedo a las cuestas; por algo dicen que las viguesas tienen los mejores traseros de España. Solo así tropezarás con la magia de calles como la Rúa dos Cesteiros donde hoy, como antaño, se siguen vendiendo cestos de mimbre. Un Vigo que renace día a día recuperando el lustre de sus fachadas y que se rinde al noble arte del terraceo a la menor ocasión brincando entre clásicas tascas y nuevos fichajes gastronómicos.

Rúa dos Cesteiros. VigoPraza da Pedra. Que ver en VigoUn Vigo por el que discurre el Camino de Santiago en su ruta portuguesa, que te sorprende con su propia Porta do Sol que no tiene reloj pero sí un Sireno, que se cita en la farola de Urzáiz, se hace un selfie en el Dinoseto de la Praza da Princesa, y se lanza a comprar en la calle del Príncipe antes o después de ver una exposición en el MARCO (Museo de Arte Contemporáneo). Un Vigo que dentro y fuera del Casco Vello tiene algo que engancha.

El Sireno, un híbrido de pez y hombre obra del escultor Francisco Leiro. VigoDinoseto en la Praza da Princesa. VigoMarco, Museo de Arte Contemporáneo de VigoDónde comer en Vigo

Gracias a su localización, entre valles que acarician la ría, la cocina de Vigo es una de las grandes embajadoras de la gastronomía gallega. Pescados y mariscos, productos de la huerta y excelentes carnes son los reyes de una cocina que conquista el paladar en asadores, taperías y restaurantes de vanguardia. Sublimes mariscadas, peixiños fritos, pulpo á feira, un buen churrasco a la brasa, empanadas de zamburiñas, sus famosas ostras, queso de Tetilla, pimientos de Padrón, grelos… Todo regado con los premiados albariños de la D. O. Rías Baixas que puedes combinar con los caldos de las otras cuatro denominaciones de origen gallegas: Ribeiro, Valdeorras, Ribeira Sacra y Monterrei.

Los sabores del mar representados en esta centolla. Restaurante A Chabola. VigoAperitivo en la terraza del Hotel Axis y Ribeiro 7 Cupos en el restaurante Palo Palo. VigoPara guiarte entre tanta y variada oferta, aquí te dejo algunas recomendaciones:

Restaurante A Chabola: Tomás Lorenzo es el gerente de esta emblemática casa de comidas, especializada en arroces, pescados y mariscos, que abrió sus puertas como taberna en 1965. A la calidad de sus platos y al impecable servicio se suma su encantadora ubicación a orillas del mar. Dos imprescindibles: tómate un Porto tonic disfrutando de la preciosa estampa de la playa de Arealonga, y no olvides pedir sus deliciosas navajas de buzo a la plancha (Camino Cacharela, 38).

Restaurante A Chabola. Vigo

Acércate a la calle Pescadería, esa que los vigueses llaman la calle de las Ostras, para probar las perlas de la ría de Vigo. Se cultivan en Arcade y cada mañana llegan aquí directas de las bateas.

Progreso 41: Experiencias gastronómicas y ocio confluyen en este urban market que combina comercios tradicionales, espacios para artistas, ludoteca y puestos de comida de lo más diversa. Probar cocina de autor, internacional o gourmet, cortarte el pelo, conocer a los emprendedores locales, comprar fruta, pescado o carne.. Un nuevo concepto de gastromercado y punto de encuentro perfecto para desconectar de la rutina en cualquier momento del día (Ronda de Don Bosco, 41).

Progreso 41. Vigo

Enoteca Buqué: En locales como este, ubicado en el casco viejo, los vigueses demuestran que para ellos el momento aperitivo es una cita gastronómica imprescindible. Tostas, tapas, tablas de embutidos y una gran selección de vinos en una enoteca con mucho encanto (Palma, 9).

Enoteca Buqué. Vigo

Quesum: Si eres un cheese lover, te encantará esta tienda-quesería gourmet. De cabra, de oveja, de vaca, nacionales e internacionales… Aprende a distinguirlos y a valorar su calidad apuntándote a alguna de las catas que realizan con regularidad en este templo de los quesos (Av. das Camelias, 121)

Cata de quesos en Quesum. Vigo

Restaurante Marina Davila: Cocina gallega de mercado basada en productos de km 0 e innovadoras técnicas culinarias al servicio de ingredientes de toda la vida. A destacar: los pescados y mariscos del día traídos desde la lonja, y sus dos terrazas con unas espectaculares vistas de la ría y las islas Cíes (Muelle Comercial de Bouza, s/n).

Caballa con pimientos con base de empanada. Restaurante Marina Davila. VigoEscojas la opción que escojas, te aseguro que acertarás y recordarás los placeres de la cocina de Vigo. Ya lo dijo el Che Guevara: “La nostalgia empieza por la comida».

Dónde dormir en Vigo

Hoteles, hostales, campings, albergues… En Vigo no tendrás problema para encontrar un alojamiento a la medida de tu bolsillo. Tres recomendaciones:

Tryp Los Galeones: Haciendo gala del estándar de esta cadena, Los Galeones es un cuatro estrellas acogedor y actual, con confortables y espaciosas habitaciones. Personal muy amable y a poca distancia de los principales puntos turísticos de la ciudad. (Avenida de Madrid, 21).

Tryp Los Galeones. VigoHotel Axis: Moderno hotel de cuatro estrellas con guiños decorativos a los años 70 situado en el centro. Lo mejor, su azotea, una coqueta terraza con piscina y vistas de escándalo (María Berdiales, 22).

Vigo Plaza: Hotel urbano de dos estrellas con habitaciones funcionales y cafetería 24 horas. Estupenda relación calidad-precio y próximo al Casco Vello (Progreso, 13).

Y se hizo la noche: salir de copas en Vigo

Luces de neón, música, copas… El mejor termómetro para saber si una ciudad está realmente viva o se apaga al caer el sol es exprimir sus madrugadas. ¿Es como dicen la capital del ocio nocturno de Galicia? A tanto no arriesgo pero en Vigo, créeme, el mercurio se dispara. Si en los 80 su movida la puso en el mapa con Siniestro Total, Os Resentidos y Golpes Bajos capitaneando la contracultura, hoy demuestra con orgullo canalla que la que tuvo, retuvo.

De copas por Vigo

La noche empieza a calentar motores de vinos por la zona vieja, entre tascas cargadas de años y garitos de nueva factura. A partir de aquí, cada peregrino busca su templo. Los devotos del indie y el rock enfilan sus ganas de música en directo o sesiones Dj´s hacia la zona de Churruca (calles Cervantes, Martín Códax o Rogelio Abalde). Los que prefieren éxitos de radiofórmulas, rodearse de gente guapa y locales hasta la bandera, Areal y su entorno, con clásicos como el Ferré, El Atlanta o el 20th Century Rock cuya espectacular decoración, al más puro estilo americano, hace de él un museo del cine y la música en toda regla.

20th Century Rock. Vigo

Los que buscan el purgatorio más glamuroso y ver y dejarse ver no dudan: su feudo es la zona del Ensanche de Vigo, desde la Alameda hasta Montero Ríos, con pubs de moda, vistas al puerto y skylines de lujo. Para rematar la noche, los cofrades de la hermandad abierto hasta el amanecer se dan cita en Samil y Beiramar al abrigo de las discotecas que más trasnochan o antes despiertan. Lo dicho, las noches en Vigo son el antídoto perfecto contra el aburrimiento.

Y hasta aquí las piezas que conforman ese gran puzle que es Vigo, un destino del sur de Galicia, enclavado en plenas Rías Baixas, que bien merece una escapada. Yo me despido a lo M-Clan que, a pesar de ser murcianos, lo tienen muy claro: Quedamos en Vigo.

Nota: Este artículo forma parte del blogtrip #YsinosvamosaVigo organizado por la Asociación de Hostelería de Vigo (Ahosvi), Maruxa Eventos y N8 Comunicación con la colaboración de Alberto Ribas.