Dicen que es uno de los pueblos más bonitos de España, que su casco antiguo hipnotiza y que custodia la esencia de la comarca del Matarraña en sus paisajes, en sus mesas y en su gente. Lo dicen, es cierto, y voy a invitarte a descubrirlo. Viajeros y viajeras: qué ver en Valderrobres, Teruel.

Valderrobres
Valderrobres, uno de los pueblos mas bonitos de España

Qué ver en Valderrobres, donde los tópicos se hacen realidad

Valderrobres es uno de los culpables de que el Matarraña esté tan de moda. ¿Sus fieles? Los que huyen del asfalto, los que desean perderse y los que sueñan con una buena dosis de autenticidad. Todos ellos recalan en esta pequeña población turolense, a caballo entre Tarragona y Castellón, que aún se asombra con la llegada de los turistas.

Puente de piedra de Valderrobres

De postal, anclado en el tiempo, meca del slow travel, un lugar en el que desconectar para reconectar, la capital de la Toscana española… Todos estos clichés que aluden a lugares comunes se dan cita en Valderrobres, una villa que hay que descubrir sin prisa, tomándole el gusto paso a paso, y saboreando cada uno de sus rincones. Por algo forma parte de la asociación Los Pueblos Más Bonitos de España.

Reflejos que enamoran

Pero antes de empezar a desgranar el porqué de tanto piropo, permíteme una sugerencia: pasa, al menos, una noche aquí. Sería una pena que no vieras cómo luce iluminada, y cómo se despereza ante la llegada de un nuevo día. Recuerda: se trata de viajar despacio y hay mucho que ver en Valderrobres.

Valderrobres y el rio Matarraña

El centro histórico de Valderrobres: un “stendhalazo” en toda regla

Como ya habrás intuido por las imágenes que preceden a estas líneas, la bienvenida que nos brinda Valderrobres, una vez rebasada la zona nueva, no puede ser más espectacular.

El río Matarraña marca la frontera natural entre el arrabal y el casco antiguo que se desparrama desde lo alto de la colina hasta besar su orilla, hilvanando un hermoso laberinto medieval de calles empinadas, escaleras ribeteadas con flores y monumentos, declarado Conjunto Histórico.

Para alcanzarlo, solo hay que salvar el puente de piedra, una sólida construcción del siglo XIV, preparada para aguantar las crecidas del río, que antaño cobraba pontazgo a todo aquel que quisiera cruzarlo.

Puente de Valderrobres

Ahora, basta con sortear a los que buscan el mejor encuadre de Valderrobres bajo la atenta mirada de San Roque, su patrón, que preside uno de los siete portales de la antigua muralla.

Plaza España. Que ver en Valderrobres

Detrás espera la plaza España, un coqueto espacio que nos obliga a girar sobre nuestros pies para admirar su serena belleza. Dos edificios reclaman nuestra atención. El primero es el ayuntamiento, un bello ejemplo de palacio renacentista con sus muros de sillería, su lonja, sus arcos de medio punto y su alero de madera tallada. El segundo, la Fonda La Plaza, un caserón señorial de la baja Edad Media que conserva su antigua estructura, y que aún funciona como casa de viajeros ofreciendo platos tradicionales y descanso en alguna de sus 14 habitaciones.

Calles y rincones que parecen lienzos

A partir de aquí, conviene deshacerse del mapa -físico o virtual- para perdernos por el trazado original del viejo Valderrobres. Un recorrido de empinadas cuestas y escaleras empedradas que enlaza calles como San Antonio, San Roque o Santa Teresa entre muestras de arquitectura popular, paños de la antigua muralla, portales como el de Vergós, casonas nobiliarias y alguna que otra vivienda abandonada.

Casco antiguo de Valderrobres
Centro historico de Valderrobres

El gris de la piedra, el marrón de la madera, el negro de la forja, el azulete que se resiste al olvido, los rojos y rosas de las flores… Esta es la paleta de colores con la que se dibuja un pueblo que es un monumento en sí mismo.

Calles de Valderrobres

¿Su banda sonora? El ronroneo de los gatos, los requiebros de los foráneos, las campanas y, sobre todo, el chapurriau, la lengua de esta tierra limítrofe con Cataluña que se ha trasmitido de generación en generación a lo largo de los siglos, y que se resiste a ser fagocitada por el catalán.

Y es que, como me comentó un matrimonio del lugar cuando me colé en su conversación para interesarme por su patrimonio lingüístico: «Aquí hablamos chapurriau porque siempre ha sido así, porque nuestra historia y nuestra lengua siempre han ido de la mano. Somos y nos sentimos aragoneses que hablan chapurriau.»

Arquitectura popular

Con la lección aprendida nos disponemos a coronar la cima de la villa para admirar uno de los conjuntos góticos más bellos de todo Aragón: el formado por el castillo y la iglesia de Santa María la Mayor.

Para visitarlos, deberás adquirir tu entrada -o validarla si la compras online- en el Museo y Centro de Interpretación de Valderrobres, un espacio multidisciplinar clave para comprender todo el acervo patrimonial y natural del Matarraña. La entrada conjunta cuesta 7 euros e incluye audioguía.

Museo de Valderrobres

Como curiosidad, el museo también exhibe la obra escultórica de Carlos Orona y el legado de otra ilustre valderrobrense, Elvira de Hidalgo. Una talentosa soprano que ejerció como catedrática vitalicia del Conservatorio de La Scala de Milán y fue maestra de María Calas.

Elvira de Hidalgo

Iglesia de Santa María La Mayor

Al final de la calle Subida a la Iglesia, encontrarás uno de los rincones más fotografiados del pueblo. Se trata de la magnífica portada de Santa María la Mayor, compuesta por once arquivoltas y coronada por un impresionante rosetón.

Iglesia de Santa Maria La Mayor de Valderrobres

El interior de este templo construido en el siglo XIV tampoco te dejará indiferente ya que su factura es un magnífico ejemplo del gótico levantino aragonés. El altar, las capillas laterales, las bóvedas de crucería… Toda ella ha conservado su pureza estilística gracias a las labores de restauración, y junto al castillo forma un conjunto indisoluble que domina todo el municipio.

De hecho, la entrada al castillo se realiza actualmente desde la tribuna que años ha hacía las veces de capilla privada del arzobispo.

Capilla privada del arzobispo

El Castillo de Valderrobres: una visita imprescindible

El castillo-palacio de Valderrobres se edificó por mandato del arzobispo de Zaragoza al mismo tiempo que la iglesia. Se alzó donde correspondía: en la cima de una colina rocosa, con la montaña como cantera para sus muros.

Castillo de Valderrobres

La Sala Capitular, el Salón de las Chimeneas, la cocina, los restos de la vieja torre de defensa, las caballerizas que hoy en día albergan exposiciones temporales bajo su bóveda de cañón… Todo ello nos invita a viajar a los tiempos de los señores feudales y de la nobleza, cuando Valderrobres se propuso pasar a la historia por su monumentalidad.

Castillo de Valderrobres

Y luego están las estancias superiores donde se almacenaba el aceite y el grano, y el paso de ronda flanqueado por almenas y torreones. ¿La parte más atractiva de este monumento? Exacto. Por algo desde aquí se divisan unas interminables vistas del casco urbano, del río y de los Puertos de Beceite.

Valderrobres desde el castillo
Castillo de Valderrobres, Teruel

Y hasta aquí este paseo virtual por la capital del Matarraña. Ahora que ya sabes qué ver en Valderrobres, solo espero que te animes a visitarla para disfrutar de las bondades del turismo rural en suelo turolense.

Dónde y qué comer en Valderrobres

La filosofía slow también se cultiva en los fogones de Valderrobres siguiendo la tradición gastronómica del Matarraña. Así en las mesas de la villa no falta el jamón de Teruel con Denominación de Origen, los embutidos, las judías del terreno (fesols), el aceite de oliva, el vino de garnacha, los quesos, dulces típicos como los ametllats o los crespells y, por supuesto, el cordero, la carne estrella de la cocina aragonesa (imposible resistirse al sublime sabor del ternasco al horno).

Gastronomia

Todos estos manjares -algunos de ellos avalados por la Marca de Calidad Territorial Matarraña- podrás saborearlos en los bares y restaurantes de la céntrica calle Santiago Hernández Ruiz, y en los locales de la plaza Autonomía de Aragón donde el tapeo se convierte en un lujo gracias a su ubicación junto al río y con el casco antiguo como telón de fondo. ¿Mis recomendaciones? El Salt, la Fonda Angeleta y la terraza de La Charradeta.

Dónde dormir en Valderrobres

Como en todas las poblaciones que conforman el Matarraña, las diferentes propuestas de alojamiento son, en su mayoría, de gestión familiar, y se basan en principios fundamentales como la sostenibilidad y el respeto por el entorno.

En el caso de Valderrobres, lo primero que debes decidir es si quieres hospedarte dentro del casco antiguo o en la zona nueva. Yo, que soy muy de amaneceres y puestas de sol, optaría por la primera opción, aunque ello suponga subir y bajar las veces que haga falta. En la web del ayuntamiento puedes consultar toda la oferta disponible.

Área de autocaravanas de Valderrobres

Y si lo tuyo es viajar con la casa a cuestas, debes saber que Valderrobres cuenta con un área de servicio de autocaravanas gratuita. Está situada muy cerca del centro histórico, su capacidad es de 30 plazas y cuenta con servicios como agua potable y vaciado de aguas (Parking público Ribera río Matarraña; acceso por calle Elvira Hidalgo).

Qué ver en los alrededores de Valderrobres

Valderrobres es una magnífica base para descubrir los mil y un atractivos de la comarca del Matarraña. Toma nota de estas sugerencias:

  • Beceite, Cretas, Calaceite, Ráfales, La Fresneda, Peñarroya de Tastavins… Visita cualquiera de los 17 municipios que junto con Valderrobres forman este paraíso por descubrir. Están muy cerca unos de otros así que no hay excusa que valga.
  • El Salt, una impresionante cascada del río Tastavins, situada entre los términos de Valderrobres y La Portellada.
  • El Parrizal, un paraje excepcional donde las aguas del Matarraña se abren paso entre las montañas y las rocas (Beceite).
  • Embalse de Pena, una gran presa rodeada de montañas que puedes recorrer en kayak.

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