Teruel es una de las capitales de provincia más bonitas de España. Y no porque lo diga yo -hija de turolenses- sino porque todo aquel que se anima a visitarla coincide en que es un gran destino para una escapada en clave slow. Si quieres saber qué la hace única, súmate a este viaje virtual que concentra todos los atractivos que tienes que ver en Teruel.

Qué ver en Teruel

La capital del arte mudéjar, los restos del primer dinosaurio hallado en España, la patria de Isabel y Diego, su patrimonio modernista, el mayor pub temático de U2 del mundo… Por mucho que te sorprenda, Teruel es todo esto y mucho más. Porque existir, existe, y te aseguro que, si le das una oportunidad, acabarás enamorándote de ella. Algo normal, por otra parte, teniendo en cuenta que habrás conocido la Ciudad del Amor.

Jardin de los Botanicos
Jardín de los Botánicos

Pasear sin prisa por su precioso centro histórico saltando del medievo al modernismo, salvar viaductos y cruzar portales de la antigua muralla, descubrir qué se cuece en sus fogones, recorrerla a la luz de la luna… No hagas caso de las recomendaciones que dicen que brindarle un solo día es suficiente. Verla, la verás, pero solo de puntillas, como un mero lugar de paso. Y Teruel no lo merece. Al contrario, se impone disfrutarla a su propio ritmo. Solo así podrás impregnarte de la tranquilidad que se respira en esta pequeña ciudad, y conocer la nobleza de una gente que se enfrenta con orgullo al olvido y a las injusticias de la España vaciada.

Viaducto viejo o de Fernando Hué

Mi primera recomendación es que te adentres en el corazón de la ciudad cruzando el viaducto viejo que se construyó para facilitar la expansión urbanística de Teruel. Y no solo porque es una de las obras de ingeniería de principios del siglo XX más importantes de España, sino porque lo harás a pie, como un turolense más, disfrutando de su envergadura y del paisaje que lo rodea.

Viaducto Viejo
Vista del viaducto viejo desde el viaducto nuevo

Así llegarás a la Glorieta y desde allí, en solo siete minutos, a la plaza más famosa y concurrida de Teruel.

Plaza del Torico

Si Marrakech tiene la plaza Jemaa el-Fna, Dublín, Grafton Street, y Barcelona, la plaza Sant Jaume, Teruel tiene la plaza del Torico, donde todo empieza y acaba. Y sí, se llama así -aunque su nombre oficial sea plaza de Carlos Castel- porque el astado que corona la columna de la fuente que la preside es una pequeña escultura de bronce de no más de 50 centímetros.

Pero no te engañes, a pesar de sus humildes proporciones, su peso cultural e histórico es inconmensurable. Y es que verlo anclado en su pedestal nos traslada a la propia fundación de la ciudad con el toro como protagonista de diversas leyendas, a los combates más cruentos de la Guerra Civil, y a un presente mucho más amable en el que sigue presidiendo el día a día de los turolenses y sus fiestas más destacadas, en su papel de eterno símbolo de la ciudad.

Plaza del Torico. Que ver en Teruel
La plaza del Torico, santo y seña de Teruel

Todo ello en el centro geográfico del casco antiguo de Teruel. En una plaza trapezoidal que responde a los dictados del terreno, cuajada de soportales que dan abrigo a comercios, pastelerías, y terrazas perfectas para ver la vida pasar cuando el tiempo lo permite. ¿El mejor lugar para empezar a recorrer esta ciudad que conserva prácticamente intacta su estructura medieval? Sin duda.

Ruta modernista

Además de los aljibes que almacenaban el agua en el siglo XIV, en esta misma plaza podemos contemplar uno de los grandes atractivos de Teruel: su legado modernista. Un nuevo lenguaje arquitectónico que llegó a la ciudad a principios del siglo XX con Pablo Monguió.

Este arquitecto catalán encontró en la burguesía local de la época el mejor aliado para construir auténticas maravillas como la Casa Ferrán, La Madrileña o El Torico, inspirada en la Casa Lleó Morera que Lluís Domènech i Montaner diseñó en Barcelona.

Casas modernistas de Teruel
De izq. a dcha. La Madrileña, El Torico y Casa Ferrán
Casa Ferran. Teruel
Detalle de Casa Ferrán

Pero este nuevo movimiento de libertad y dinamismo no solo brilla alrededor del Torico. También se extiende por el resto del trazado urbano donde se cruzan al paso otros ejemplos como la Casa Bayo, la Casa Escriche, las Escuelas del Arrabal o la iglesia del Salvador en Villaspesa, que avalan la inclusión de Teruel en la Ruta Europea del Modernismo.

Qué ver en Teruel: Mausoleo de los Amantes

Si hay una historia que identifica a Teruel más allá de sus fronteras, es la de sus famosos amantes, Diego de Marcilla e Isabel de Segura, cuyo trágico destino se recrea fielmente cada año en las imprescindibles Bodas de Isabel. Una fiesta, declarada de Interés Turístico Nacional, en la que toda la ciudad regresa al siglo XIII para revivir los usos y costumbres del medievo.

Bodas de Isabel de Segura. Teruel
Escena de las exequias fúnebres de Diego y muerte de Isabel 

De hecho, su estela romántica sigue tan viva que una visita a Teruel no estaría completa sin visitar el Mausoleo de los Amantes donde reposan bajo unas delicadas esculturas de Juan de Ávalos cuyas manos, como su amor imposible, no llegan a tocarse.

Mausoleo de los Amantes. Que ver en Teruel
Mausoleo de los Amantes

Además de recorrer los espacios expositivos que profundizan en el contexto de la época, la entrada incluye la visita a la iglesia y a la Torre de San Pedro que nos sumergen de lleno en un arte único en España que te sorprenderá por su belleza: el mudéjar turolense.

Iglesia de San Pedro. Teruel
La iglesia de San Pedro es un templo de estilo gótico mudéjar decorado con pinturas murales

Descubre el mudéjar en Teruel

Declarada Patrimonio Humanidad en 1986 por su excepcional valor universal, la arquitectura mudéjar es la gran joya del patrimonio de Teruel. Un estilo nacido de la convivencia entre culturas que alcanza su máximo esplendor en esta capital aragonesa de la mano de los musulmanes que permanecieron aquí durante la Reconquista cristiana.

Torre de la Catedral de Teruel
Detalle de la torre de la Catedral

Ladrillo, madera, yeso y cerámica vidriada. Materiales pobres trabajados con refinamiento, que hacen enmudecer a la piedra y alzar la mirada, en forma de esbeltas torres que te guiarán por el casco histórico.

Torre de San Pedro

Una de ellas es la Torre de San Pedro, la más antigua de las torres mudéjares turolenses y la que sirvió de modelo a las posteriores. En ella podemos ver el elemento que mejor las caracteriza y que las hace únicas: un pasadizo abovedado en la base que permite el paso en una ciudad que en su día estaba delimitada por las murallas.

Torre de San Pedro. Teruel
San Pedro, la decana de las torres mudéjares de Teruel

Sus 25 metros de altura, su sobria decoración con frisos de esquinillas y arcos ciegos entrecruzados… Si tienes ocasión, sube hasta el cuerpo de campanas y accede al ándito que rodea la iglesia a la que está adosada por el exterior. Salvar los 74 escalones de su escalera de caracol tiene recompensa.

Torre y Catedral de Santa María de Mediavilla

Conduce ahora tus pasos hasta la encantadora plaza de la Catedral. Allí te espera la inconfundible silueta mudéjar de la antigua parroquia de Santa María de Mediavilla. La torre -que se diferencia de la de San Pedro por la linterna octogonal que la corona-, el cimborrio y la techumbre también ostentan el título de Patrimonio de la Humanidad.

Catedral de Teruel
Catedral de Teruel, una de las muestras más destacadas del mudéjar turolense

Precisamente, el artesonado de madera que cubre la nave central, decorado con motivos geométricos y figurativos que aluden al Teruel medieval, es una de las joyas más importantes de este este estilo que, sin duda, tienes que ver cuando visites Teruel.

Techumbre de la Catedral de Teruel
La techumbre de la Catedral se considera la capilla sixtina del arte mudéjar.

Una vez allí recuerda pasar bajo la torre para llegar a otro coqueto rincón: la recoleta plaza del Venerable Francés de Aranda, más conocida como plaza del Obispo.

Plaza del Venerable Francés de Aranda
Plaza del Obispo

Torre de San Martín

En apenas un par de minutos avanzamos un siglo en el tiempo para descubrir la riqueza decorativa de la Torre de San Martín que atraviesa la Cuesta de la Andaquilla dando paso al portal de Daroca y a la antigua morería.

Torre de San Martin
Torre de San Martín

Sus dos torres concéntricas, el verde y blanco de la cerámica, los lazos que forman estrellas de ocho puntas, las escaleras que llevan al campanario… Pura armonía almohade que recorta el cielo de Teruel en la plaza del Seminario, y que antaño vigilaba el acceso a la ciudad.

Torre de El Salvador

El broche de oro a esta ruta del mudéjar turolense lo pone la Torre de El Salvador que unía los portales de Guadalaviar y Zaragoza pasando por la plaza del Torico. Aunque su estructura es similar a la de San Martín, esta se eleva sobre una trabajada bóveda de crucería -y no de cañón apuntado-, y luce una profusa decoración de elementos de influencia islámica.

Torre de El Salvador. Que ver en Teruel
Torre de El Salvador

No dudes en entrar a visitarla porque en su interior alberga un didáctico centro de interpretación de la arquitectura mudéjar. Tampoco olvides subir hasta el último tramo. Tu cámara echará humo captando las magníficas vistas de la ciudad que se divisan desde el campanario.

Torre de El Salvador
Desde el campanario de la Torre de El Salvador podrás otear Teruel a vista de pájaro

Escalinata neomudéjar

Con cien años de vida a su espalda, la Escalinata de Teruel sigue dando la bienvenida a los viajeros que llegan a la ciudad en tren, y abrazando a los turolenses que se animan a subir sus 120 escalones.

Esta monumental obra del ingeniero José Torán es una carta abierta que resume, peldaño a peldaño, la identidad de la propia ciudad entre torreones, escudos, cerámicas vidriadas y farolas de forja.

Escalinata de Teruel
Detalle de la Escalinata, la obra más representativa del neomudéjar turolense

El rincón más fotografiado de este canto al neomudéjar turolense en el que no faltan aportes modernistas es, sin duda, el altorrelieve en piedra de los Amantes, que la despide antes de desembocar en el paseo del Óvalo.

Museo de Teruel

Otra opción muy recomendable para profundizar en el discurso artístico, tanto de la capital como de la provincia, es visitar el Museo de Teruel. Ubicado en un palacio renacentista de 1592, su colección permanente presenta un itinerario arqueológico y etnográfico que cubre más de 300.000 años de historia y cultura turolense, y también exhibe interesantes exposiciones temporales de arte contemporáneo (Plaza Fray Anselmo Polanco, 3).

Museo de Teruel
Museo de Teruel

Flanagan’s Temple U2

¿Sabías que el mayor templo del mundo dedicado a U2 no está en Dublín, sino en Teruel? Pues así es. Se llama Flanagan’s, es el único Official Irish Pub de la ciudad, y está situado en una casa señorial del siglo XVII. Fotografías, carteles de conciertos, vinilos, objetos de coleccionista… Un local en el que todo gira en torno a Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen, ideal para tomarte una pinta de Guinness o una copa (Ainsas, 2).

Pub Flanagan’s
Pub Flanagan’s

Qué ver en Teruel con niños: Dinópolis

Si quieres motivar a los más pequeños de la casa para viajar a Teruel, cuéntales que aquí les espera Dinópolis, un parque temático centrado en el fascinante mundo de los dinosaurios. El Museo Paleontológico -que exhibe la mayor cantidad de fósiles originales de dinosaurios gigantes de Europa-, espectáculos de animación como el T-Rex Show, recorridos temáticos como El Viaje en el Tiempo o El Último Minuto, simuladores en 4D, Tierra Magna con réplicas a tamaño natural de los grandes dinosaurios hallados en Teruel, las atracciones del Sauriopark… Todo un mundo de entretenimiento y divulgación que nos invita a viajar en el tiempo.

Dinopolis. Que visitar en Teruel
T-Rex Show

Pero el legado de los dinosaurios no acaba en esta sede central ubicada a las afueras de la ciudad. Hay siete centros más situados en otras localidades de la provincia como son Legendark (Galve), Inhóspitak (Peñarroya de Tastavins), Región Ambarina (Rubielos de Mora), Bosque Pétreo (Castellote), Mar Nummus (Albarracín), Titania (Riodeva) y Valcaria (Ariño), que albergan importantes hallazgos de relevancia internacional.

Museo Paleontoogico y Sauriopark. Dinopolis
Museo Paleontológico y Sauriopark

Arte, historia, murallas que encierran leyendas, dinosaurios, un centro histórico que merece ser recorrido, una contundente gastronomía… Así es Teruel, una ciudad a escala humana que se alza por encima de los novecientos metros de altitud cerca de la confluencia de los ríos Guadalaviar y Alfambra. Ahora que ya sabes qué ver en Teruel, ¿a qué esperas para descubrir el secreto mejor guardado de Aragón?

Dónde y qué comer en Teruel

Hablar de la gastronomía turolense es hablar del jamón de Teruel, un manjar con Denominación de Origen Protegida que se cura con mimo en los secaderos de la sierra. Junto a esta indiscutible seña de identidad -sellada a fuego con la estrella mudéjar de ocho puntas- comparten mantel el cordero, las conservas, las verduras de temporada como el cardo y la borraja, las migas, los potajes, el bacalao, las sopas de ajo y la apreciada trufa negra. Por cierto, si alguien te anima a probar un regañao o unos suspiros de amante, ni lo dudes. No podrás decir que has pasado por Teruel sin catarlos.

Gastronomia de Teruel
Gastronomía turolense

Casas de comida tradicional, restaurantes de cocina fusión, bares de tapas, platos veggies… En Teruel encontrarás todo tipo de propuestas para complacer a tu paladar. ¿Algunas recomendaciones? Los pinchos desenfadados de La Barrica (Abadía, 5), la sabrosa creatividad de Héctor Aínsa al frente de la Gastrotaberna Locavore (Bartolomé Esteban, 10), los platos de temporada y la selección de vinos del Yain (Plaza de la Judería, 9), y las raciones y tapas del Gregory, un clásico del siempre animado paseo del Óvalo.

Dónde aparcar en Teruel

Si quieres aparcar gratis en el centro, lo mejor es dejar el coche en la explanada que hay justo al lado de la estación de tren. Desde allí solo tendrás que cruzar el Jardín de los Botánicos, subir por la Escalinata -o usar el ascensor- y ya estarás en pleno casco antiguo. Otras opciones, esta vez de pago, son las zonas azules y los parkings que hay en la plaza de la Glorieta, en la plaza de San Juan y en la estación de Autobuses (Ronda de Ambeles).

Si no te importa caminar, te aconsejo dejar el coche en la zona del Ensanche y acceder a la zona monumental cruzando a pie el viaducto viejo.           

Qué ver en la provincia de Teruel

Comarca Gúdar- Javalambre: el mayor productor mundial de trufa negra es un destino starlight cuajado de pueblos con encanto perfectos para huir del calor estival.

Valderrobres, la preciosa capital del Matarraña: descubre por qué está considerado uno de los pueblos más bonitos de España.

Valderrobres
Valderrobres

Albarracín: un sueño medieval de yeso rojizo, madera y forja, situado en el suroeste de la provincia de Teruel.

Grutas de Cristal de Molinos: un universo subterráneo de formas imposibles que la naturaleza ha tejido lentamente en las entrañas del Maestrazgo turolense.