El Valle del Loira y Leonardo da Vinci. ¿Puede haber mejor combinación para un viaje inolvidable? La respuesta es no. Seguir los pasos del genio de la Toscana en Francia te llevará a conocer algunos de los castillos más hermosos del también llamado Valle de los Reyes, a profundizar en su figura y a comprender por qué Da Vinci -que siempre afirmó que el agua es el vehículo de la naturaleza– escogió las orillas del Loira, el más grande de los ríos franceses, para pasar sus últimos años.

El Valle del Loira y Leonardo da Vinci

El Valle del Loira y Leonardo da Vinci: del personaje al mito

Si ha habido un hombre capaz de destacar en cada disciplina que abordase, ese fue Leonardo da Vinci. Pintor, científico, inventor, arquitecto, botánico, escritor, escultor, filósofo, ingeniero, poeta, visionario… Da Vinci encarna como nadie el ideal del hombre del Renacimiento, la expresión absoluta del talento, y su legado, como su controvertida e inaprensible personalidad, sigue fascinando a todos los que se interesan por su persona.

Biografia de Leonardo da Vinci

La belleza perece en la vida, pero es inmortal en el arte»

– Leonardo da Vinci

Basta acercarse a la región Centro Valle del Loira para comprobarlo. Más aún este año ya que es el principal escenario de las conmemoraciones del quinto centenario de su muerte. Una fecha que coincide en el tiempo con dos efemérides claves en la historia de Francia: el nacimiento de Catalina de Médici y el inicio de la construcción del Castillo Real de Chambord.

El Valle del Loira, el destino final de un artista multidisciplinar

Da Vinci llegó a Francia en 1516 a lomos de un burro y portando consigo tres de sus obras maestras –San Juan Bautista, Santa Ana y La Gioconda-, y un buen fardo de frustraciones y decepciones. A sus 63 años decidió cruzar el puente de plata que le tendió su país natal, una Italia fascinada por el talento de Miguel Ángel y Rafael que no valoraba su arte, se escandalizaba por sus revolucionarios estudios de anatomía y no entendía su particular visión del mundo.

La corte francesa, en cambio, puso el reino a sus pies. El joven Francisco I, aleccionado por su madre Luisa de Saboya, le brindó su protección y una oferta irrecusable: el cargo de primer pintor, ingeniero y arquitecto del rey, una pensión de 700 escudos de oro, una lujosa residencia y total libertad para dar rienda suelta a su creatividad.

Castillo de Amboise. Valle del Loira

En el Valle del Loira, Leonardo da Vinci encontró la paz que tanto ansiaba y un lugar para soñar, pensar y trabajar rodeado de espléndidos paisajes que lo acompañaron hasta el fin de sus días. Por ello, la región y el país entero rescata este año su memoria y su testamento intelectual con una interesante agenda cultural que incluye más de 700 eventos: exposiciones únicas, ciclos musicales, gastronomía…

El Castillo Real de Amboise, la sofisticación del primer Renacimiento francés

Construido sobre una antigua fortaleza que domina el Loira y la ciudad medieval, el castillo de Amboise, residencia real y cumbre del art de vivre francés, es la primera sorpresa que nos depara esta ruta ligada al genio italiano.

Castillo Real de Amboise. El Valle del Loira y Leonardo da Vinci

Castillo de Amboise. Leonardo da Vinci y el Valle del Loira

La deslumbrante colección de mobiliario gótico y renacentista de las diferentes salas -recreadas gracias a la tecnología del Histopad-, las terrazas y los amplios jardines con vistas panorámicas al valle, las imponentes torres, su ubicación junto al apacible centro histórico de Amboise… Todo el conjunto que enmarca este castillo erigido entre los siglos XV y XVI es realmente sublime. Por algo fue el palacio favorito de Francisco I y de muchos otros monarcas de las casas de Valois y Borbón.

Capilla de Saint-Hubert. Castillo de Amboise. Valle del Loira

También lo fue para Leonardo da Vinci que quiso ser enterrado en sus dominios. Y es aquí, en una sencilla tumba que custodia la capilla de Saint-Hubert, bajo una lápida de mármol decorada con su rostro, donde reposa aquel hijo bastardo, denostado por el Vaticano, que llegó a ser uno de los grandes prohombres de la historia. Si conoces su prolífica obra, resulta imposible no emocionarse al recordar lo injusto de sus palabras: «He ofendido a Dios y a la humanidad porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido«.

Tumba de Leonardo da Vinci en el castillo de Amboise © Leonard de Serres

Clos Lucé, la última morada de Leonardo da Vinci

La lujosa mansión que Francisco I puso a disposición del maestro es Clos Lucé, antigua residencia de verano de los reyes de Francia. Situada a solo 400 metros de Amboise, en este castillo con alma de palacio Da Vinci pasó los que probablemente fueron los años más felices de su vida hasta que falleció en mayo de 1519, a los 67 años, dejando tras de sí un legado excepcional.

Clos Luce. El Valle del Loira y Leonardo da Vinci

Su dormitorio, los talleres en los que trabajaba sin descanso, su estudio de pintura, la cocina en que Mathurine -hasta aquel momento cocinera real- preparaba su comida vegetariana, el soberbio oratorio de Ana de Bretaña, la gran sala renacentista, la biblioteca y el gabinete de curiosidades, el sótano donde se exponen de sus inventos, el pasadizo secreto que comunicaba con el castillo de Amboise y que, según dicen, Francisco I utilizaba para visitar a «su padre» lejos de las miradas de la corte… Sin duda, si hay un lugar en el que el espíritu de Da Vinci sigue vivo cinco siglos después de su muerte, es este, su hogar en suelo francés.

Estudio de Leonardo da Vinci. Clos Luce, Francia

Pasadizo secreto de Clos Luce. Valle del Loira

Pero la magia de Clos Lucé no acaba en las nobles dependencias de la villa señorial. Continúa a cielo abierto, a lo largo de un vasto jardín que nos sumerge en la mente de aquel que tanto ansió conocer el funcionamiento de la naturaleza y del hombre.

El Hombre de Vitruvio en los jardines de Clos Luce. El Valle del Loira y Leonardo da VinciMaquetas móviles de sus visionarios inventos a tamaño real, lienzos que cuelgan de los árboles jugando, como el propio pintor, con la luz y las sombras, audios con sus reflexiones, el manto vegetal que reproducía en sus dibujos el Da Vinci botánico, su proyecto de ciudad ideal…Un paseo iniciático e inspirador como pocos, a la altura de un polímata que entendía el arte y la ciencia como un todo indisoluble.

TE INTERESA → Si visitas Clos Lucé antes del 2 de septiembre, podrás admirar el tapiz de la Última Cena, una valiosa tela, tejida con hilos de seda y oro, que por primera vez en su historia sale de los Museos Vaticanos para formar parte de una exposición única. Esta obra maestra, encargada por Francisco I, tiene las mismas medidas que el fresco que realizó Da Vinci en el refectorio de Santa Maria delle Grazie de Milán.

Chambord, la colosal obra maestra de Francisco I

Según Leonardo Da Vinci existen tres clases de personas: «aquellas que ven, aquellas que ven lo que se les muestra y aquellas que no ven». En el Valle del Loira, no hay lugar para estas últimas porque es imposible no caer rendido ante la belleza de castillos como el de Chambord, una maravilla arquitectónica situada en el corazón de La Sologne.

Castillo de Chambord. Valle del Loira

Aunque empezó a construirse el mismo año en que murió Da Vinci, son muchos los que le atribuyen el diseño de uno de sus elementos más destacados: la escalera central de doble espiral que permite que las personas puedan subir y bajar sin cruzarse. Sea como fuere, lo que está claro es que Chambord es uno de los castillos más espectaculares de esta ruta.

La famosa escalera helicoidal del castillo de Chambord. El Valle del Loira y Leonardo da Vinci

Castillo de Chambord. Valle del Loira, Francia

Y es que lo que empezó siendo un pabellón de caza acabó convirtiéndose en la mayor mansión del valle. Un palacio ideado por Francisco I para demostrar su poder que se traduce en más de 400 habitaciones, 365 chimeneas, terrazas panorámicas y seis torres que se alzan a los pies de sus preciosos jardines. Todo ello, como no podía ser de otra manera, rodeado de naturaleza. Más de mil hectáreas de bosque que le aportan una atmósfera realmente única.

Jardines del castillo de Chambord. Valle del Loira, Francia

GASTROTIP → ¿Te has preguntado alguna vez cómo era la gastronomía francesa durante el Renacimiento? Encontrarás la respuesta en la carta del Restaurant de l’Agriculture de Tour-en-Sologne, un magnífico establecimiento que se ha sumado a las celebraciones del V Centenario con un menú renacentista que nos permite descubrir las recetas de la época y el rico patrimonio culinario del Valle del Loira. Suflé de ricotta con queso parmesano y jamón de Parma, fricasé de pollo al limón, peras al vino y la mejor tarta Tatin que he probado nunca.

Los sabores del Renacimiento en el Valle del Loira

Colinas, viñedos, frondosos bosques, suntuosos castillos que ejemplifican la exquisitez del Renacimiento francés, apacibles pueblos en los que desearías alargar tu estancia, su superb cuisine… El quinto centenario de la muerte de Leonardo da Vinci es la excusa perfecta para conocer este excepcional destino declarado Patrimonio de la Humanidad. Su nombre: Val de Loire. Su apellido: el jardín de Francia.

Más información: Valle del Loira.