A principios de verano, antes de la llegada del tremendo calor que hemos tenido que soportar, nos planteamos una breve escapada al mar. No queríamos ir muy lejos para no pasarnos los dos días que teníamos libres en la carretera. Unos 400 kilómetros como máximo desde Madrid. Mapa en mano escudriñamos el litoral de la Comunidad Valenciana en busca de un destino nuevo en el que ejercer de viajeros aunque fuera por unas pocas horas. Peñíscola, Benicàssim, Dénia… ¡Xàbia! Una pequeña población marinera, situada al norte de la Costa Blanca, entre los cabos de La Nau y Sant Antoni. Encajaba perfectamente con lo que andábamos buscando y allí nos dirigimos confiando plenamente en la capacidad de nuestro Toyota Corolla del 2001 (250.000 kilómetros y sumando).

La verdad es que acertamos de pleno y regresamos al asfalto de Madrid con las pilas cargadas y decididos a repetir la experiencia con más calma en un futuro. ¿Por qué Xàbia? Aquí van mis siete razones para visitarla.

Playas y calas

Sin duda, lo que más nos llamó la atención de Xàbia fue ver cómo va cambiando el paisaje a lo largo de sus 25 km. de costa. Playas abiertas de grava, pequeñas calas de cantos rodados, una extensa playa de fina arena, acantilados de vértigo… Algunas pistas:

Playa Arenal: Es la más conocida y frecuentada ya que es la única playa de arena del municipio y sus aguas son poco profundas. Está situada en el centro de la Bahía de Xàbia. A lo largo del paseo marítimo hay un montón de tiendas, restaurantes de todo tipo y pubs para tomar una copa frente al mar.

Cala Blanca: Está formada por dos calitas contiguas: Caleta I y Caleta II. Su acceso se realiza a pie desde la Avda. Ultramar. Son calas rústicas de grava y roca, de aguas tranquilas y cristalinas.  

Cala La Barraca o Portitxol: A esta recoleta cala se puede llegar en coche desde la carretera del Cabo de la Nao o bien a pie desde el Mirador de la Cruz del Portitxol. Frente a la cala está la Isla del Portixol que cuenta con unos fondos marinos muy apreciados por los submarinistas. Un consejo: lleva gafas de bucear y sandalias que sujeten el tobillo para las piedras.

Cala Granadella: Nuestro rincón favorito de Xàbia. Acceder a ella no es muy fácil pero realmente merece la pena. Se llega en unos 20 minutos en coche a través de una carreterita que se toma desde la Ctra. Cabo de la Nao (la señalización no es muy buena así que fíjate bien para no pasarte el desvío). El trayecto de por sí ya es todo un regalo ya que vas sorteando un espeso bosque de pinos mediterráneos salpicados por elegantes villas. Una vez allí lo que encuentras es una cala rústica de grava, bolos y rocas que se cierra casi totalmente a un mar verde turquesa. Un entorno prácticamente virgen de aguas transparentes con unas pocas casas de colores a su alrededor y algún que otro restaurante. El único inconveniente es que no hay mucho sitio donde aparcar así que mejor visitarla entre semana. 

 

Ruta de los Miradores

Uno de los principales atractivos naturales del litoral de Xàbia son las increíbles panorámicas que se divisan desde cada uno de sus quince miradores. Podría detenerme en cada uno de ellos y describir las espectaculares vistas del Mediterráneo que ofrecen, pero prefiero recoger un extracto de la carta que el genial Joaquín Sorolla escribió a su esposa, allá por 1896: «Xàbia tiene todo lo que deseo, y más, y si tuvieras lo que yo tengo delante de mi casita, no encontrarías palabras para enaltecerlo, yo enmudezco de la emoción que aún me domina(…). Es el sitio que soñé siempre, mar y montaña, pero ¡qué mar!». 

Y es que durante cuatro veranos, Sorolla quedó prendado de este bello tramo del litoral alicantino que plasmó en más de un centenar de cuadros. A nosotros nos bastó un par de días para suscribir sus palabras. Si no dispones de mucho tiempo, quédate con estos tres miradores: el Cap de Sant Antoni, la Creu del Portitxol y el Cap de la Nau, el punto peninsular más cercano a la isla de Ibiza.

Recorrer el casco histórico

Recorrer el centro histórico de Xàbia a última hora de la tarde, tras una mañana de sol y playa y una pequeña siesta, es algo imprescindible. Entre sus edificios más notables destacan la Iglesia-Fortaleza de San Bartolomé, de estilo gótico isabelino y declarada Monumento Artístico Nacional, el Ayuntamiento, el Mercado Municipal de Abastos y las ostentosas casas que la burguesía local mandó construir a finales del s. XVIII gracias al comercio de la pasa. Algunos ejemplos son la Casa dels Bolufer, Ca Lambert o la Casa de les Primícies. Otro edificio relevante de la villa es el Museo Arqueológico y Etnográfico Soler Blasco, un palacio gótico del XVII con una magnífica fachada de piedra tosca.

Tras estos citas obligadas, mi recomendación es que te dejes llevar sin rumbo fijo por el entramado de calles que rodean la iglesia y que fijes tu mirada en las fachadas blancas de sus casas, en sus ventanales góticos y en los hermosos enrejados de forja que las decoran. Si te apetece tomar algo, siéntate en una de las terrazas de la Plaça de Baix. Nota para los padres: si viajas en familia, infórmate en las oficinas de turismo de Xàbia sobre las rutas teatralizadas, una forma lúdica y divertida para acercarte a la historia del municipio con tus hijos.

Un paseo por el puerto

La silueta en el horizonte de los barcos que traen al atardecer el pescado recién capturado, la serena estampa de Xàbia desde el espigón, la tradicional subasta en la lonja, las antiguas casitas de los pescadores, la puesta de sol sobre el puerto… El barrio marinero conocido como Duanes de la Mar es uno de los lugares que mejor guardan la historia y la esencia de Xàbia. Aquí se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora de Loreto, un original ejemplo de arquitectura religiosa de vanguardia. Si te fijas verás como su cubierta, de madera de pino rojo, tiene la forma de la quilla de un barco. Ni que decir tiene que esta zona se pone hasta la bandera por las noches gracias a la variedad de restaurantes y bares de tapeo que alberga.

Senderismo y naturaleza

Si te gusta practicar senderismo, estás en el lugar correcto. A tu aire o con un servicio de guías gratuito facilitado por el departamento de turismo del Ayuntamiento de Xàbia (consulta el calendario de salidas en su web). Hay muchas rutas entre las que escoger que te llevarán a conocer paso a paso el accidentado y singular paisaje de Xàbia. El Parque Natural del Montgó, Cala Granadella y su castillo, de Cala Barraca al Cap Prim… 

Despertar frente al Mediterráneo

Un pequeño lujo al alcance de todos si optas, como nosotros, por alojarte en el Hotel Solymar y dejas la opción del Parador de Turismo para tiempos mejores. Un dos estrellas acogedor y tranquilo, situado en primera línea de playa donde no te será complicado aparcar. Precio hab. doble con vistas al mar en junio y entre semana: 64,81€. 

La gastronomía de Xàbia

Imposible resistirse a la cocina local de Xàbia que toma forma en exquisiteces como el «cruet de peix», las frituras, el arroz en cualquiera de sus variantes, el pulpo a la plancha o el «suc roig», un guiso de pescado elaborado con tomate, ñora y pimentón. ¿Dos rincones perfectos para sucumbir a sus sabores? El restaurante Sur de Cala Granadella -al que pienso dedicarle un post próximamente- y La Cantina de Jávea (Muelle pesquero. Lonja, s/n).