La ruta de los miradores de Jávea es uno de los principales atractivos del litoral de Alicante. Un tramo presidido por 15 balcones naturales que enmarcan postales de mar y montaña en los que el tiempo bien podría detenerse, y que se suma al resto de encantos de esta pequeña ciudad marinera de la Costa Blanca.

Litoral de Javea
Litoral de Jávea © Xàbia Turisme

Ruta de los miradores de Jávea

¿Qué puedes esperar de esta ruta? Un tramo de costa único, marcado por la presencia de abruptos acantilados, cumbres como El Montgó, que a modo de faro vigila tus pasos tierra adentro, especies endémicas y el mejor Mediterráneo al que podría cantarle Serrat. El que baña sus calas de aguas cristalinas que verdean cuando está en calma, y el que se estrella contra las rocas cuando quiere hacer gala de su fuerza.

Isla del Portitxol. Javea
La isla del Portitxol desde Cala Barraca. Jávea / Xàbia

Un paisaje de extrema belleza que fascinó e inspiró a Joaquín Sorolla, el pintor que mejor supo plasmar su luz en rincones como Cala Blanca, allí donde la montaña se une con el mar. Y también al modisto Cristóbal Balenciaga, toda una leyenda de la alta costura que pasó sus últimos días disfrutando del intenso azul del cielo y de sus puestas de sol. Un paisaje que discurre entre el Cap de Sant Antoni y el Cap de la Nau a lo largo de 25 kilómetros y que te invito a conocer de norte a sur.

Xàbia tiene todo lo que deseo, y más, y si tuvieras lo que yo tengo delante de mi casita, no encontrarías palabras para enaltecerlo, yo enmudezco de la emoción que aún me domina (…). Es el sitio que soñé siempre, mar y montaña, pero ¡qué mar!

Extracto de la carta que Joaquín Sorolla escribió a su esposa en 1896.

Els Molins

El punto de partida de esta ruta de los miradores de Jávea está en la zona conocida como Les Planes. Se trata de Els Molins, un conjunto de 11 molinos de viento que se construyeron entre los siglos XIV y XVIII. Aunque ahora ya están en desuso, sin aspas ni cubiertas, estos testigos del pasado siguen luchando contra el llebeig que sopla con fuerza en esta atalaya situada en pleno Parque Natural del Montgó que nos regala una bonita panorámica de toda la bahía.

Els Molins. Miradores de Javea

Antes de volver a la carretera del Cap de Sant Antoni (CV-7362), te recomiendo hacer un alto en el camino en el Santuario Mare de Déu dels Àngels, un antiguo monasterio medieval de la orden de San Jerónimo. Si vas a primeros de agosto, tu visita coincidirá con las fiestas que tradicionalmente se celebran en su honor.

Santuario Mare de Deu dels Angels
Santuario Mare de Déu dels Àngels. Jávea

Mirador del Cap de Sant Antoni

Muy cerca de aquí, a menos de 4 kilómetros, se encuentra el que para mí es uno de los miradores más espectaculares de Jávea: el Cap de Sant Antoni. Su privilegiada ubicación, en una preciosa zona de transición entre las playas de Valencia y los acantilados del norte de Alicante, da lugar a unas magníficas vistas que abarcan la vecina Denia y la bahía de Jávea hasta el Cap Prim. Todo ello entre paredes verticales que llegan a alcanzar los 150 metros de altura y pequeñas ensenadas.

Bahia de Javea desde el mirador del Cap de Sant Antoni

Otra de sus señas de identidad, además de la importante reserva marina que discurre a sus pies, es el faro, una antigua torre de vigilancia que antaño alertaba de la presencia de piratas. ¿El mejor momento para visitarlo? Sin duda, el atardecer. Las puestas de sol desde este balcón natural son pura magia mediterránea.

Faro del Cap de Sant Antoni. Miradores de Javea

Punta de l’Arenal

El siguiente mirador, la Punta de l’Arenal, nos obliga a desandar el camino hasta llegar al mar. Concretamente a la céntrica playa del Arenal, la única de arena que hay en Jávea. Esta playa de aguas poco profundas -perfecta para ir con niños- suele estar siempre muy animada gracias a los numerosos restaurantes y locales de ocio que la bordean. En su extremo sur está el mirador que nos ofrece una amplia panorámica de toda la playa, el Cap de Sant Antoni y el colosal Montgó que despunta en el horizonte. ¿Una sugerencia? Si te apetece llegar a la Punta de l’Arenal caminando desde el anterior mirador, enfila la Cuesta de San Antonio. Las vistas que te acompañarán durante siete kilómetros bien merecen un pequeño esfuerzo.

Punta de L'Arenal

Séquia de la Nòria

Sin abandonar la costa, a unos 700 metros, deberás detenerte en la Séquia de la Nòria. En esta playa de aspecto casi lunar, los romanos excavaron un gran canal para permitir que el agua del mar entrase en una zona de salinas conocida como el Saladar. Con el paso de los siglos, se añadió la noria, una gran rueda vertical de madera que suministraba el caudal de necesario para el funcionamiento de las salinas.

Sequia de la Noria. Miradores de Javea

Cala Blanca

Si continúas caminando por la Avenida de Ultramar -entre lujosas villas con vistas al mar-, llegarás a otro de mis rincones favoritos de Jávea: Cala Blanca. Desde su mirador es fácil imaginar cómo los pescadores practicaban aquí el tradicional arte de la almadraba, y comprender que debe su nombre al color blanquecino de sus rocas. Con la lección aprendida, toca bajar a la preciosa cala. Mejor dicho, a las dos calas que componen este pequeño tramo del litoral. Ambas son de grava y roca así que no olvides ir con escarpines o cangrejeras si no quieres que tus pies sufran. Además, es una buena zona para practicar esnórquel.

Cala Blanca, Javea
Cala Blanca

Caletes

Precisamente, sobre la segunda cala está el Mirador de les Caletes al que se accede por un sendero. Como confirma la panorámica que desde aquí se divisa, hemos llegado al final de la bahía de Jávea. Las paredes verticales del Cap de Sant Antoni quedaron atrás y vemos cómo en dirección sur la costa vuelve a tomar altura presagiando nuevos escenarios que muestran el hipnótico paisaje marítimo de la Marina Alta.

Mirador de Caletes. Javea

Seguramente tu vista se detenga en la Cala Sardinera, una pequeña cala virgen situada en la vertiente norte del Cap Prim a la que se accede por una senda que parte desde nuestro próximo destino: la Creu del Portitxol.

Cala Sardinera desde el mirador de Caletes
Cala Sardinera desde el mirador de Caletes. Jávea / Xàbia

Mirador de la Creu del Portitxol

La Creu del Portitxol es otro de los miradores que sí o sí tienes que ver en Jávea. Imagina conmigo: una cruz de piedra tosca en medio de una pronunciada curva, una isla varada en una pequeña bahía que se divisa entre un mar de pinos, y, de nuevo, el Mediterráneo tiñendo de azul el horizonte.

Desde este singular escenario, parte otra recomendable ruta de senderismo de 1 hora de duración y baja dificultad (SL-CV 97). Es la que finaliza en otro de mis rincones favoritos de Jávea: Cala Barraca.

Creu del Portitxol. Miradores de Javea

Cala Barraca o Cala Portitxol

Recoleta, de grava y protegida por el Cap Prim y el Cap Negre. Así es Cala Barraca, también conocida como Cala Portitxol. Un enclave bendecido por la naturaleza que resulta aún más hermoso si lo disfrutas en soledad, sin la presencia de hordas de instagramers en busca de las famosas puertas azules que decoran las antiguas casas de pescadores.

Cala Portitxol. Javea

L’Illa

Su nombre lo dice todo. Desde este mirador hay unas vistas muy bonitas de la isla del Portitxol que en sus 300 metros de longitud concentra un gran interés botánico y arqueológico. De hecho, se sabe que en su día estuvo habitada, y en sus aguas se han recuperado restos de ánforas romanas que atestiguan la importancia de este enclave en las rutas comerciales que discurrían por el Mediterráneo.

L'Illa

La Falzia

En el pequeño mirador de La Falzia, situado a 150 metros de la Cala del Portitxol, las vistas del litoral de Jávea siguen siendo impresionantes. Una postal de cuento que abarca desde el Cap de Sant Antoni y el Cap Prim hasta el colosal del Cap Negre. ¿Un consejo? Siéntate en uno de los bancos de madera y disfruta del collage de cabos que tienes frente a ti.

Mirador de La Falzia
Mirador de La Falzia © Xàbia Turisme

Cap Negre, un balcón al Mediterráneo

La décima parada de esta ruta por los miradores de Jávea también nos regala una experiencia de diez. Poderosos acantilados, un tupido bosque de pino carrasco, sendas para bajar al mar, y un buen número de cuevas y oquedades ideales para bucear que demuestran por qué Jávea es uno de los destinos más atractivos de todo el litoral mediterráneo para las inmersiones. ¿Y las vistas del Cap Negre? Para muchos, las mejores. Un magnífico resumen de todo lo visto hasta ahora que incluye, cómo no, el omnipresente macizo del Montgó.

Mirador de Cap Negre. Javea

Mirador del Cap de la Nau

El tramo final de la costa de Jávea concentra algunos de los enclaves más fascinantes del litoral valenciano. Prueba de ello es el Cap de la Nau. Geográficamente hablando, este cabo marca la frontera entre los golfos de Valencia y Alicante, y es el punto más próximo a la isla de Ibiza, que incluso puede verse en días despejados.

Cap de la Nau. Javea. Xabia

Su faro, en funcionamiento desde 1928, los escarpados acantilados, su abundante vegetación, y los increíbles atardeceres que desde aquí se divisan hacen de este mirador una de las grandes citas de esta ruta. Imprescindible: adentrarse en kayak o en un tabla de surf en la Cova dels Orguens, la más bonita de esta zona del Cap de la Nau.

Atardecer en el Cap de la Nau

Les Pesqueres

Las paredes verticales que se desploman en el mar, visibles desde el mirador de Les Pesqueres, encierran una historia que merece ser contada. La de aquellos valientes pescadores que, esquivando el vértigo e incluso la muerte, practicaban aquí otra ancestral técnica de pesca hace más de 60 años. Dicha práctica consistía en crear un entramado de cuerdas, escaleras y cañizos que les permitiera bajar por la complicada orografía de los acantilados hasta encontrar un buen punto para pescar. Todo ello en una zona conquistada hoy por lujosas urbanizaciones que disfrutan de unas vistas de escándalo del Cap de la Nau y de la Illa del Descobridor.

Les Pesqueres

Ambolo

Aunque la amplia panorámica de este mirador, que va desde el Cap de la Nau hasta la Punta de Moraira, es espectacular, seguramente tu vista se centrará en el tramo de arena que verás desde aquí. Es la preciosa cala de Ambolo que debe su nombre a una antigua torre de vigilancia construida en el siglo XVI. Actualmente esta playa está cerrada al público por riesgo de desprendimientos.

Mirador de Ambolo. Javea
Vistas desde el mirador de Ambolo

Mirador del Castell de la Granadella

En la zona más meridional de Jávea y junto a los restos de una pequeña fortaleza construida en 1739 para defender este enclave de las incursiones de los piratas norteafricanos, está el mirador del Castell de la Granadella. Aquí te despedirás de la privilegiada visión del paisaje costero de Jávea desde las alturas, atisbando los últimos acantilados que se funden en el mar. Pero antes de llegar al último mirador de esta ruta, una sorpresa te aguarda: la cala Granadella.

Mirador Castell de la Granadella. Javea

Cala Granadella

La cala Granadella es un capricho de la naturaleza. Un entorno prácticamente virgen de aguas cristalinas y cantos rodados, encajado entre dos acantilados y rodeado por un espeso bosque de pinos. ¿La más bonita de la Costa Blanca? Probablemente sí. El único inconveniente es que no hay mucho sitio donde aparcar así que mejor visítala entre semana para disfrutarla con calma. Una sugerencia más: si buscas una experiencia gastronómica que te deje el mejor sabor de boca de este itinerario, déjate caer por el restaurante Sur para disfrutar de su excelente cocina mediterránea.

Cala Granadella. Javea

Mirador del Parc Forestal de la Granadella

Desde el último balcón natural que forma parte de este recorrido por los miradores de Jávea no se divisa el mar sino un vasto espacio natural de más de 750 hectáreas: el Parc Forestal de la Granadella. Este pulmón verde, situado al sur del término municipal, ha recuperado su estatus de tesoro botánico tras el incendió que lo asoló en el 2000. Para comprobarlo basta recorrerlo a pie (sendero PR CV-354) o en bicicleta siguiendo la ruta señalizada que circunvala el macizo montañoso de la Granadella. En ambos casos la recompensa es disfrutar de su gran valor ecológico, paisajístico y también cultural, ya cuenta con muchos vestigios de arquitectura tradicional. Como su preservación nos atañe a todos, recuerda que el riesgo de incendio es alto así que, por favor, nada de imprudencias.

Ruta de los miradores de Jávea en bicicleta

Si lo tuyo son las dos ruedas y estás en forma, anímate a descubrir los miradores de Jávea en bicicleta. El punto de partida de esta ruta, que transcurre principalmente entre pinos, es el mirador de La Punta de l’Arenal. A partir de aquí, continúa hacia Cala Blanca y el Portitxol a través de los espectaculares paisajes del Cap Prim, el Parque Natural del Montgó, La Nau o el parque forestal de la Granadella. Distancia: 27,2 km. Tiempo: 3h. Desnivel acumulado ascenso: 514 m. Nivel de dificultad: medio/alto. GPS: wikiloc Ruta Miradors (TurismeXabia).

Ruta de los miradores de Javea en bicicleta

¿Te apetece completar esta ruta, pero no te ves haciendo tantos kilómetros del tirón? Divídela en dos días. El plan no puede ser más sugerente: harás deporte y tendrás tiempo para descubrir los rincones urbanos más bonitos de Jávea. También puedes consultar el resto de rutas disponibles en Xàbia en bici.