Con el 2014 a punto de llamar a la puerta, es momento de echar la vista atrás y ver qué ha dado de sí este año en cuanto a viajes y experiencias personales se refiere. El balance ha sido bastante positivo aunque, como llevo diciendo desde que me contagié con el virus viajero, hubiera deseado recorrer más kilómetros, conocer más culturas y descubrir más horizontes.

Como cada año, todo empezó con Fitur. La verdad es que he perdido la cuenta de cuántas veces he asistido a esta feria internacional del turismo. Cuando trabaja en Barcelona era una cita obligada que continuó siendo así a mi llegada a Madrid. La gran novedad de este año es que en mi acreditación esta vez no ponía prensa sino bloguera de viajes, gracias al extraordinario trabajo que realizaron los organizadores del Travel Bloggers Meeting. A nivel personal, lo mejor de asistir a este encuentro profesional de la industria turística fue, sin duda, conocer en persona a un montón de compañeros de la blogosfera viajera, muchos de los cuales han pasado a ser amigos.

La primera escapada real me llevó en marzo a Albarracín, un delicioso capricho aragonés situado en la provincia de Teruel y considerado por muchos el pueblo más bonito de España. Si aún no conoces este hermoso rincón del viejo Aragón, no dudes en incluirlo en tu agenda viajera porque estoy convencida de que te encantará.

Albarracín. Teruel

A primeros de mayo regresé a mi adorada Granada con motivo de la presentación de las Rutas Culture Cocktails. Fue un escapada exprés y solo pasé un puñado de horas en esta ciudad andaluza pero fueron suficientes para caer de nuevo rendida ante su embrujo. Además, nuestra agenda fue muy interesante porque pude volver a recorrer la Alhambra, realizar una visita guiada por el Albaicín y asistir a un espectáculo de flamenco con el recinto nazarí iluminado como telón de fondo. Tras Granada, mis pasos me llevaron a Chinchón, el cuarto destino turístico más importante de la Comunidad de Madrid. Una villa medieval, coqueta y campechana, además de todo un referente en la cocina tradicional castellana.

Patio de los Leones. La Alhambra. Granada

Plaza Mayor de Chinchón. Madrid

A finales de junio asistí a mi primer blog tour internacional. El destino fue Cesenatico, una encantadora localidad italiana situada en la ribera de Emilia-Romagna. Fue un momento muy especial para mí porque por primera vez me sentí realmente parte de esta comunidad de locos viajeros que pretende acercar el mundo a todo aquel que quiera leernos.

Cesenatico. Italia

El mes de julio fue un combinado de aprendizaje y viajes. Y es que, después de mucho tiempo, volví a las aulas para asistir al curso de verano La nueva comunicación viajera: Blogs y Turismo 2.0 en España que el equipo de Travel Inspirers organizó en Aranjuez. Me apunté con un objetivo claro: seguir formándome y reciclándome como bloguera de viajes. Realmente valió la pena. Durante los cinco días que duró el curso, entre otros muchos temas, repasamos la situación de la industria del turismo y de la blogosfera viajera española, analizamos la relación destinos/bloggers y tratamos de descifrar cómo adaptar la profesión del periodismo de viajes al mundo 2.0. Puedes leer las conclusiones que extraje de este curso de verano aquí.

Curso de verano en Aranjuez

Después llegó mi primera incursión en tierras cántabras: Castro Urdiales. Había oído que en Cantabria el mar y la montaña se enlazaban para crear paisajes increíbles a lo largo de sus más de su costa y que sus pueblos marineros recogían buena parte de la belleza del norte de España. Castro Urdiales, dominando la bahía y protegido por los Picos de Europa,  no hizo más que confirmarme que todas estas afirmaciones son ciertas.

Castro Urdiales. Cantabria

A finales de julio pude hacer realidad una de mis asignaturas pendientes: volar en globo. Samsung se cruzó en mi camino y me invitó a dar un paseo en globo por Segovia para probar de qué era capaz el nuevo Galaxy S4 Zoom. Como comenté en su día, sobrevolar la ciudad a vista de pájaro fue una experiencia increíble que me dejó con ganas de repetir. Por mucho que trate de describir ese instante, tienes que vivirlo para saber qué se siente. Libertad, calma, emoción…

Paseo en globo. Segovia

Tras una breve escapada a Aranda de Duero, en la que pude conocer esta villa realenga de Castilla y León más allá de sus viñedos y fogones, el mes de agosto transcurrió entre Barcelona, Sitges y Teruel. Siempre que puedo, intento no viajar fuera de España en temporada alta para evitar la masificación de según qué destinos, por no hablar de la subida de precios. Además, poder dormir arropada en mi pequeño refugio turolense en pleno mes de agosto es algo que, como diría el famoso eslogan, no tiene precio.

Sitges. Barcelona

A finales de septiembre, regresé a Italia para participar en mi segundo blog tour internacional .Esta vez recorrí, junto a grandes blogueras de viajes, la provincia de Forlì-Cesena, una auténtica desconocida para mí que me dejó muy buen sabor de boca y no solo por su deliciosa gastronomía. Esta parte de la Romagna tiene muchos atractivos. Cesena y su preciosa Piazza del Popolo, Forlí y su arquitectura racionalista, Bertinoro, Dovadola…

Piazza del Popolo. Cesena. Italia

En octubre, y casi por sorpresa, volví a hacer la maleta. Y es que cuando me presenté al concurso que convocó Turismo de Bélgica: Flandes y Bruselas para viajar a Lovaina y Brujas en compañía del fotoperiodista Rafa Pérez no pensé que iba a ser yo la seleccionada para protagonizar esta aventura. Fue un viaje espectacular en el que aprendí a mirar estas dos joyas flamencas con otros ojos. Comprobé que Lovaina seguía siendo aquella ciudad joven, bonita y divertida que yo recordaba y que Brujas no había perdido ni un ápice de su irresistible encanto.

Muelle del Rosario. Brujas

En noviembre hice otra escapada a Barcelona y regresé a Chinchón para participar en su III Ruta de la Tapa. Finalmente, en este mes de diciembre por fin pude viajar a Soria, una provincia que ha superado todas mis expectativas. Me gustó mucho su recogida capital, disfrtuté sumergiéndome en la historia recorriendo el yacimiento arqueológico de Numancia y, sobre todo, comprobé, como había leído, que la Laguna Negra es un paraje natural realmente impresionante.

Laguna Negra. Soria

¿Y entre viaje y viaje? Muchas tertulias viajeras, alguna que otra despedida de blogueros/amigos que se lanzaron a recorrer el mundo, y mucho esfuerzo y cariño depositado en este blog que, con la ayuda de lectores como tú, crece día a día. ¿Mis deseos para el nuevo año? Poder seguir viajando y que la penosa situación que está atravesando el periodismo en general y el de viajes en particular mejore.

¡Nos vemos en enero!

¡Feliz 2014!