Cuando surgió la posibilidad de probar la cocina que elaboran en el Restaurante Maru no lo dudé ni un momento. Había leído muy buenas críticas sobre este establecimiento y quería que mi paladar las pusiera a prueba.

Para ello me dirigí hasta el número 37 de la Calle Reina que está situada muy cerca de la Gran Vía, concretamente en Chueca, uno de mis barrios favoritos de Madrid. Que compartiera calle con el famosísimo Yakitoro del mediático chef Alberto Chicote me apreció un guiño más que acertado para un local especializado en gastronomía coreana y japonesa.

Restaurante Maru

Una vez allí me encontré con un restaurante amplio y agradable cuyas paredes lejos de recoger símbolos de la cultura asiática estaban llenas de recuerdos de distintas ciudades españolas. Una original decoración que enmarca sus dos ambientes en cuyas mesas no podían faltar las tradicionales barbacoas coreanas.

Comedor del restaurante Maru

Tras ojear la carta y ante la posibilidad de perderme ante tantos platos desconocidos para mí, opté por lo que hago siempre que voy a conocer un nuevo restaurante: dejarme aconsejar por el camarero. Sobre todo en este caso ya que la cocina coreana se caracteriza por ser muy picante y especiada y no sabía si mis papilas gustativas estarían a la altura de los fogones del Maru por mucho que Kim, cocinero y dueño de este local, lo haya rebajado al gusto europeo.

Entre risas y explicaciones -todo el personal es muy atento y cercano- diseñamos el menú de mi primera experiencia en el universo de los sabores coreanos.

De entrada y como aperitivo nos sirvieron los entrantes de la casa: brotes de soja, calabacín, patata rayada y kimchi, un plato típico a base de col china fermentada con salsa de guindilla que los coreanos suelen preparar en grandes cantidades ante de que llegue el invierno para poder consumirlo durante todo el año. ¿Su sabor? Entre picante y salado.

Aperitivos coreanos y gyozas. Restaurante Maru

A continuación llegaron las gyozas (aquí llamadas Mandu-Gyoza), unas empanadillas caseras de carne con un toque de cebolla caramelizada que desde ya puedo asegurar son de las mejores que he probado en la capital. Crujientes y sabrosas como las que más y absolutamente recomendables. De hecho, pedir solo 4 fue un error que espero subsanar en futuras visitas.

Tras esta primera toma de contacto, llegó el momento de encender nuestra barbacoa y al más puro estilo coreano prepararnos al gusto dos de las especialidades del Maru: Bulgoki y Je Yuk Bo Kum.

Momento barbacoa. Restaurante Maru

El Bulgoki son tiras de aguja de ternera marinada con salsa de soja que te presentan crudas para que tú mismo las cocines a la plancha y te las sirvas como si fuera un burrito sobre hojas de lechuga con un poco de salsa. Un bocado delicioso y nada picante que devoré completamente.

Bulgoki. Restaurante Maru

Si quieres emociones más fuertes, el Je Yuk Bo Kum es tu mejor opción. Panceta de cerdo salteada con guindillas y verduras que también haces tú a la parrilla. Eso sí, es para paladares expertos porque picar, pica y mucho. Yo apenas lo probé pero en palabras de mi acompañante era un plato “delicioso y contundente”.

Je yuk bo kum. Restaurante Maru

Para acompañar nuestra cena optamos por probar la cerveza coreana Hite, la más vendida del país. Se trata de una lager de 4,5º de graduación alcohólica muy fresca que marida bastante bien con este tipo de cocina. Sin pretensiones pero de fácil trago.

Cerveza coreana Hite. Restaurante Maru

Cuando llegamos al capítulo de los postres, para variar, estaba más que saciada así que cerramos nuestra experiencia con un té coreano y unas sorprendentes trufas de té verde.

Trufas de té verde. Restaurante Maru

Durante la sobremesa aproveché para dar una vuelta cámara en mano por el resto de mesas y fotografiar algunos platos más como el Dol sot bibim bab (bol de arroz con verduras y huevo frito con salsa de guindilla dulce) que tenía una pinta estupenda. A esas alturas de la noche, nosotros éramos los únicos clientes occidentales del local. Una inequívoca muestra de que la cocina del Maru satisface los paladares asiáticos que viven o recalan en Madrid.

Dol sot bibim bab. Restaurante Maru

Familia de asiáticos cenando en el restaurante Maru

Del resto de la carta japonesa nada puedo añadir porque no llegué a probarla. Una excusa más para volver a este céntrico y tranquilo restaurante cuya cocina bien merece las acertadas críticas que está recibiendo por su calidad y autenticidad.

Informado quedas. Si quieres descubrir los secretos gastronómicos de Corea del Sur, tienes una cita con tu paladar en el restaurante Maru.

Dónde: Restaurante Maru. Calle de la Reina, 37. Madrid.

Reservas: 915 23 95 31

Cómo llegar: Metro Banco de España (L2) y Gran Vía (L1 y L5).

Precio medio: Menú diario 11,95 €. Comer a la carta 25€ aprox.

* Más información en su página de Facebook