Sierras de gran belleza, paisajes vírgenes, gargantas de aguas cristalinas, piscinas naturales, pueblos surgidos de la unión entre el hombre y la naturaleza donde las tradiciones conviven con el presente, una gastronomía excelente, un agradable microclima… Este es el gran potencial de Las Hurdes, una comarca, injustamente eclipsada por otras joyas de Cáceres como el Parque Nacional de Monfragüe o los valles del Jerte y del Ambroz, que demanda ser descubierta con calma y que, sobre todo, nos invita a desconectar al tiempo que comprobamos que los paraísos naturales aún existen.

Valle del río Marvellido

¿Algunas pistas para descubrirla? Aquí tienes cinco que te demostrarán que salvo por su espectacular orografía, Las Hurdes del siglo XXI nada tienen que ver con aquel «ensayo cinematográfico de geografía humana» que Luis Buñuel rodó en 1933 bajo el título de Tierra sin Pan.

Las Hurdes, naturalmente

El aislamiento que ha sufrido durante generaciones esta comarca ha hecho que el impacto humano apenas haya dejado huella en ella dando como resultado un conjunto de paisajes prácticamente vírgenes que definen la singular fisonomía de los valles hurdanos. Caminos apenas trillados que escoden cotas de altitud que en el caso de los picos de El Mingorro y La Boya, este último en el valle del Esperabán, superan los 1000 metros, y preciosos enclaves como Majá-Robledo, un imponente macizo montañoso de escarpadas paredes verticales teñidas por el verde de los bosques.

Vistas de Las Hurdes desde el pico de La Boya

Paisajes hurdanos

Mar de sierras en Las Hurdes

Fotografiando el espectacular paisaje de Majá-Robledo. Las Hurdes

¿Sabías que Extremadura es la región con más kilómetros de costa de agua dulce de la Península? Pues lo es y las numerosas piscinas naturales que encontramos a lo largo y ancho de Las Hurdes dan fe de ello. Playas de agua dulce donde el término masificación no existe y rodeadas de bellos parajes de montaña con la única banda sonora del murmullo del río.

Ríos y arroyos recorren toda la geografía de Las Hurdes

Las Hurdes también es tierra de embalses y de espectaculares meandros como el Lanchero o el Melero. La mejor visión del Meandro Lanchero la obtenemos desde el Mirador de El Gasco, una atalaya desde la que se divisa el sinuoso trazado del río Malvellido que se abre paso dejando a su alrededor bancales de siembra, terrazas y muestras de la arquitectura popular hurdana.

El meandro Lanchero desde el Mirador de El Gasco. Las Hurdes

Detalle del meandro Lanchero. Las Hurdes

Por su parte, el Meandro del Melero, formado por el río Alagón, está situado en el límite oriental de la comarca de Las Hurdes, muy cerca de Riomalo de Abajo. Este capricho natural esttá considerado uno de los lugares más bellos e impactantes de la geografía extremeña. ¿Una afirmación exagerada? Acércate hasta el Mirador de La Antigua, contempla la espectacular vista que discurre ante tus ojos y juzga por ti mismo. Lo que tienes ante ti son Las Hurdes en estado puro.

El meandro del Melero desde el Mirador de La Antigua. Las Hurdes

Detalle del meandro del Melero. Las Hurdes

Todos estos espectaculares paisajes cacereños, que conocí gracias a Genaro y Floren, guías de Ramajal Rural, se dan cita en una reserva biológica cuya vegetación no difiere mucho de las que nos encontramos en la vecina Sierra de Gata: robledales, alcornocales, quejigos, madroños, brezo, romero y jara… Respecto a la fauna, aquí todavía es posible encontrar especies como el lince, el tejón y la cabra montesa, y ver cómo surcan sus cielos majestuosas aves como el buitre leonado, el águila real o el halcón peregrino.

Conociendo la flora de Las Hurdes con Ramajal Rural

El Chorro de la Meancera: turismo activo en Las Hurdes

Gracias a su accidentado perfil y a la presencia casi constante de los ríos que riegan su territorio, Las Hurdes se revela como un destino perfecto para la práctica del turismo activo. Paseos a caballo, cicloturismo, pesca en el río Alagón, itinerarios en moto y un gran número de rutas para practicar senderismo son solo algunas opciones que nos brinda esta comarca tan injustamente desconocida por muchos.

Precisamente una de estas rutas, que discurre en Nuñomoral, en pleno corazón del macizo montañoso de Las Hurdes, me llevó a conocer una de las cascadas más bonitas de Extremadura: el Chorro de la Meancera o Miancera. Este impresionante salto de agua está a las afueras de la alquería de El Gasco y se accede a él siguiendo el río Malvellido, cuyo valle es el más estrecho que se encuentra habitado en Europa.

La ruta al Chorro de la Meancera parte desde la alquería de El Gasco. Las Hurdes

Rumbo al Chorro de la Meancera. Las Hurdes

Detalle de la senda que conduce al Chorro de la Meancera. Las Hurdes

El ascenso al Chorro de la Meancera. Las Hurdes

A pesar de la pendiente, la dificultad del recorrido, que se salva en menos de media hora, es baja y el esfuerzo de ir sorteando los cantos y los tramos en los que hay que cruzar el arroyo se ve completamente compensando cuando te plantas frente sus cien metros de caída. El término idílico se queda escaso ante este hermoso accidente geográfico fruto de la naturaleza.

Chorro de La Meancera. El Gasco. Las Hurdes

Una vez allí, podrás colarte por una pequeña garganta hasta la misma base de la cascada. El resto ya es cosa tuya: refréscate en sus cristalinas aguas, llena tus pulmones de aire puro y desconecta de todo y de todos. Si has llegado hasta aquí es para eso.

Momento relax en El Chorro de la Meancera. Las Hurdes

Los pueblos hurdanos y su singular arquitectura

La arquitectura hurdana es una de las principales señas que determina la identidad de Las Hurdes, la que mejor define a sus pueblos y gentes, a una comarca que Miguel de Unamuno supo captar a la perfección con una frase que ya ha pasado a la historia: «Si en todas partes del mundo el hombre es hijo de la tierra, en Las Hurdes la tierra es hija de los hombres«.

El tranquilo ritmo de vida de las poblaciones hurdanas

Y así es. Basta con visitar alguno de los pueblos o alquerías que dan vida a los 508 km. cuadrados de esta comarca para comprobarlo. Son más de cuarenta divididos administrativamente en seis municipios (Caminomorisco, Casares de Las Hurdes, Casar de Palomero, Ladrillar, Nuñomoral y Pinofranqueado) y todos ellos están habitados. Incluso La  Horcajada, con sus dos vecinos.

Callejeando por el casco viejo de El Gasco. Las Hurdes

Esto dice mucho del carácter de su población, gentes que supieron adaptarse a un terreno abrupto e irregular para alzar pequeñas y sencillas casas de piedra con tejados de pizarra sin chimeneas que parecen fundirse con el entorno. De escasa altura porque el terreno no daba para más, con pocas ventanas. Austeras, sí, pero aprovechando todos los recursos y de una belleza innegable. Viviendas que nos hablan de un pasado no tan lejano, en el que el tiempo paró las manecillas del reloj.

Tejados de pizarra en Las Hurdes

Típica casa hurdana en El Gasco

En Las Hurdes la arquitectura se funde con el paisaje

Un importante legado que afortunadamente hoy en día sigue en pie porque aquí más que extremeños ni castellanos son hurdanos, y nadie quiere dar la espalda a sus antepasados. Hacen bien. Por defender su patrimonio, por aunar tradición y modernidad, por apostar por una amplia oferta de alojamientos rurales, por ofrecer todo tipo de servicios al visitante. Por ser conscientes de su tremendo potencial como paraíso natural aún por descubrir.

Api-Experiencia en Las Hurdes: siéntete apicultor por unas horas

Reconozco que, a priori, la idea de enfundarme en un traje de apicultor y verme rodeada por cientos de abejas revoloteando a mi alrededor no me resultaba demasiado agradable. Me pondré nerviosa, me acabarán picando… Pues ni una cosa ni la otra. Superados mis prejuicios, pasar unas horas entre colmenas fue una experiencia de lo más interesante.

Detalle de una de las colmenas del Tío Picho

Lo hice en compañía de Anastasio Marcos, quien siguiendo la estela de su padre, el famoso Tío Picho, lleva toda la vida dedicándose a la apicultura y a la elaboración de productos derivados de las abejas. Y es que esta comarca, como toda Extremadura, es una de las regiones pioneras en el sector apícola que además se ha convertido en un determinante motor del desarrollo rural.

Anastasio Marcos y sus colmenas. Las Hurdes

Una vez llegamos al enclave natural en el que tiene sus colmenas, a pocos kilómetros de la alquería de Las Mestas, Anastasio empezó un ritual que lleva perfeccionado desde que tiene uso de razón. Nada más empezar a escucharle te das cuenta que lo suyo más que un trabajo es una forma de vida y lo que siente por su profesión más que amor es pasión.

Así, con movimientos delicados y precisos, y ayudándose de un ahumador para relajar a las abejas, fue sacando un panal tras otro para mostrarnos las diferentes castas que habitan en las colmenas y las funciones que la reina, las obreras y los zánganos realizan para que el mecanismo vital de la producción del néctar de los dioses siga su curso. Desde su nacimiento hasta su temprana muerte, pasando por la libación y la creación de esos perfectos laberintos de cera.

Extracción de los panales

En busca de la reina

Confieso que sostener uno de estos panales entre las manos, con cientos de obreras rodeándote en estado de alerta y otras tantas zumbándote insistentemente en el oído es una sensación muy extraña que en mi caso solventé respirando profundamente y tratando de disfrutar el momento. ¿Funcionó? Por supuesto y de ahí que te anime a vivir esta experiencia al menos una vez en tu vida.

Apicultores por unas horas en Las Hurdes

Api-experiencia en Las Hurdes

Tras decenas de fotos nos acercamos hasta su tienda, la Casa de la Miel, donde veden todo tipo de productos que tienen como base la materia prima extraída de las abejas: miel de encina, brezo, tomillo, eucalipto, romero o retama, polen, jalea real, propóleo, licores y cremas, arropes y chocolates, productos de belleza, y, cómo no, su famoso Pichín Real, un licor elaborado con una base de crema y ron añejo que es el orgullo de esta empresa familiar.

La Casa de La Miel del Tío Picho. Las Hurdes

Productos de El Tío Picho. Las Hurdes

Los sabores de Las Hurdes

¿A qué saben Las Hurdes? Principalmente a verdad, a gustos que los que vivimos en las grandes ciudades casi hemos olvidado. A sabores de siempre. A recetas que se han conservado durante siglos. Te hablo de embutidos y jamones ibéricos, de aceite con Denominación de Origen Gata-Hurdes, de aceitunas que son puro vicio, de miel, de setas, de frutas como sus apreciadas cerezas, de verduras que saben a huerta y de pescados extraídos en sus ríos como truchas, bogas o pardillas.

Productos de primera calidad con los que se elaboran especialidades de la cocina hurdana como las migas o los potajes o las que tuve el placer de probar en el Mesón El Bodegón de El Gasco: una exquisita ensalada de limón, patatas meneás con sus imprescindibles torreznos, cabrito… Eso sí, ten mesura a la hora de diseñar tu menú porque aquí no se andan con tonterías y las raciones son bastante generosas. A las pruebas me remito.

Embutidos hurdanos

Las famosas patatas meneás de Las Hurdes

Cabrito de Las Hurdes

Hasta aquí estas breves pinceladas sobre qué ver y hacer en Las Hurdes que no son más que un incompleto y somero resumen de todo lo que estas tierras tienen que ofrecer al viajero. Si he conseguido despertar tu interés y las ganas de conocer esta sorprendente comarca cacereña, objetivo cumplido.

Guía Práctica de Las Hurdes

Situación: La comarca de Las Hurdes está situada al norte de la provincia de Cáceres (Extremadura).

Límites territoriales: Provincia de Salamanca al norte, Sierra de Gata al suroeste, Valle del Ambroz al este, y Torrecilla de los Ángeles, Valle del Alagón, Trasierra y Tierras de Granadilla al sur.

Accesos por carretera:  

La vía principal que recorre Las Hurdes es la EX-204 de la que parten los desvíos a todos los núcleos de la comarca.

Desde Cáceres por la carretera N-630 y después la EX-204 que une Coria con Salamanca.

Desde Madrid por la A-5 hasta Navalmoral de la Mata desde donde podemos acceder a Plasencia por la EX-108, o a Coria, y desde aquí a Las Hurdes.

Dónde dormir: Hospedería Hurdes Reales. C/ Factoría, s/n. Las Mestas-Ladrillar. Tel. 927 434 139. Bajo el sello de calidad de Hospederías de Extremadura, encontramos este acogedor hotel de cuatro estrellas con vistas a las montañas de Las Hurdes diseñado para disfrutar del medio natural que lo rodeada. Ubicado sobre una antigua Factoría de Alfonso XIII, edificada en 1922, cuenta con amplias y cómodas habitaciones con vistas, restaurante con la mejor gastronomía hurdana, piscina y spa. Si buscas un lugar en el que prima la tranquilidad  y quieres experimentar la esencia del turismo rural con todas las comodidades, este es tu alojamiento.

Hospedería Hurdes Reales

Nota: «Este artículo forma parte de mi viaje a la Sierra de Gata y Las Hurdes que organizó la Dirección General de Turismo de Extremadura tras el #TBMPlasencia.

Más información: Turismo de Extremadura  y Todo Hurdes.