Plantearse qué ver y hacer en Dublín es una fácil pregunta de extensa respuesta. Dublín es sinónimo de pintas en el Temple Bar, de irish breakfast, de Joyce, Becket, U2, The Commitments y Molly Malone, de callejeo nocturno, de cielos plomizos, lluvia e inesperados rayos de sol, de paseos por el Liffey, de prestigiosas instituciones culturales, de casas georgianas con puertas de colores… Es el feudo del craic y de las buenas vibraciones que revolotean sobre un mestizaje de razas y credos que la historia convirtió en la capital de la República de Irlanda.

Ha’penny Bridge y el Liffey. Dublín

Casas georgianas en Dublín

No hay excusa para no lanzarse a conocer a esta señorita alegre, cultureta y musical que reina con su atractiva personalidad en la Isla Esmeralda. Los vuelos low cost la hacen accesible y su manejable tamaño no roba más de un fin de semana. Eso sí, suele pasar que los que se dejan caer por esta ciudad repiten. ¿Tendrá algo que ver el afable carácter de los dublineses? Suena a tópico, lo sé. Siéntate con ellos alrededor de una Guinnes y a la vuelta me cuentas.

Mientras tanto, acompáñame mientras le levanto la falda y te muestro todo lo que tiene que ofrecerte. Si llegas hasta el final, ya estarás listo para sacarla a bailar.

Dublin Pass, Dublin Bus Tour y qué ropa llevar: tres tips para planificar tu visita

Para no perderte lo mejor de Dublín, una buena opción es adquirir la tarjeta turística Dublin Pass con la que podrás entrar en sus principales puntos de interés. Con ella no solo ahorrarás dinero, también tiempo evitando las colas en lugares como la Guinness Storehouse, la cárcel Kilmainham o Dublinia entre otros. También incluye un traslado al aeropuerto con Aircoach y ofrece numerosos descuentos en restaurantes, cruceros por el río Liffey, espectáculos… Hay pases de 1, 2, 3 y 6 días.

Moly Mallone y Visit Dublin Centre. Dublín

A pesar de ser una ciudad muy cómoda para recorrerla a pie, si te gusta que te lo den todo hecho, el Dublin Bus Tour es tu mejor opción. Esta compañía de autobuses verdes tipo hop-on hop-off cuenta con dos líneas que te dejarán en la puerta de las principales atracciones de la ciudad. Especialmente recomendado para aquellos que quieran visitar enclaves más alejados del centro como la cárcel de Kilmainham, el Phoenix Park o la renovada zona de los Docklands.

Dublin Bus Tour. Dublín

¿Qué ropa meto en la maleta? Llénala de “por si”. Por si llueve, por si luce el sol, por si hace frío… En Dublín es normal pasar por las cuatro estaciones del año en un solo día así que lo mejor es vestirse en plan cebolla e ir quitándote capas en función de los dictados de la cambiante climatología local. Sobre todo, no dejes que los cielos grises y la lluvia minen tu moral. Es su estado natural y forma parte de su encanto. O como dicen los dublineses: si no te gusta el tiempo, espera diez minutos.

Ahora sí. Empezamos con las visitas imprescindibles y los mejores planes que he seleccionado para fotografiarte esta vibrante ciudad palmo a palmo.

Qué ver y hacer en Dublín:

The Temple Bar

No podrás decir que has estado en Dublín si tus pies no se dejan caer por las adoquinadas calles del Temple Bar, o lo que es lo mismo, el barrio más canalla, animado y divertido de la ciudad. El sanctasanctórum de los devotos de la cerveza y de la música tradicional. Un enjambre de pubs que discurre entre el río Liffey y Dame Street encerrando en su seno el alma de Dublín cada noche. Lucharás por hacerte un hueco frente al escenario del propio Temple Bar, parada más que obligada desde 1840, huyendo de las hordas de turistas que solo entran a hacerse la foto. Tú sabes más que ellos así que lograrás encontrar tu espacio para disfrutar, pinta en mano, de una actuación en directo. O tal vez te sientes en una de las mesas del Oliver St. John Gogarty -un imprescindible de los llamados pubs literarios- para tomarte un tradicional estofado irlandés (irish stew) al lado del busto del poeta y novelista que le brinda su nombre.

Callejeando por el Temple Bar. Dublín

The Temple Bar. Dublín

Según Leopold Bloom, el protagonista del Ulises de Joyce, cruzar Dublín sin pasar frente a una barra sería un buen rompecabezas.. Por si te sirve de ayuda, teniendo en cuenta que hay más de 1000 a ambos lados del río, en su día elaboré una ruta de pubs con mis 10 recomendaciones.

Músicos en The Temple Bar. Dublín

Traditional irish stew. Oliver St. John Gogarty. Dublín

Pero el Temple Bar no es solo el olimpo de los noctámbulos, los excesos y de los músicos callejeros que se adueñan de cualquier rincón. La zona vieja de Dublín, el lugar en el que los vikingos se establecieron en el 795 d. C., cuenta con una potente oferta cultural en la que no faltan galerías de arte, teatros, salas de cine, estudios… ¿Tres propuestas? El Irish Film Institute, la National Photographic Archive and Gallery y sus mercadillos del sábado. Para gourmets en busca de productos ecológicos, el Food Market (Meeting House Square), libros de segunda mano, descatalogados y vinilos en el Book Market (Temple Bar Square), y diseños y artesanías de artistas irlandeses en el Designer Mart (Cow’s Lane).

Trinity College y el Libro de Kells

Pasear por su enorme campus, respirar el ambiente estudiantil que vivieron en sus propias carnes personajes como Oscar Wilde, Bram Stoker o Jonathan Swift, quedarte absorto contemplando su magnífica biblioteca que alberga la friolera de 5 millones de volúmenes y poder admirar el Libro de Kells, un valiosísimo manuscrito escrito alrededor del 800 d.C. por monjes irlandeses, son motivos más que suficientes para visitar el Trinity College, la universidad más antigua de Irlanda fundada en 1592 por la Reina Isabel I.

Trinity College, Dublín

Esfera dentro de una esfera. Trinity College, Dublín

Ni recuerdo el tiempo que pasé en la sala principal de la antigua biblioteca, la famosa Long Room, buscando qué nombres esconden los bustos de mármol que la custodian, fijándome en cada detalle de sus viejas estanterías, empapándome del olor a madera. No sé si será una de las bibliotecas más bellas del mundo pero realmente es impresionante y más para una juntaletras como yo. Entrada Old Library y Book of Kells Exhibition: 9€ muy bien invertidos.

The Long Room, biblioteca del Trinity College. Dublín

Detalle de la biblioteca del Trinity College. Dublín

La biblioteca del Trinity College posee la mayor colección de manuscritos y libros impresos de Irlanda. Dublín

Guinness Storehouse

Sin duda, uno de los platos fuertes de Dublín es la Guinness Storehouse. Este templo para los amantes de la cerveza, situado en el complejo de la mítica fábrica Saint James’s Gate, es para muchos la principal atracción turística de la ciudad. Una gigante pinta de Guinness distribuida en siete plantas que recorre la historia de la cerveza negra más famosa de Irlanda y cuya visita concluye en el famosísimo Gravity Bar degustando una cremosa pinta y contemplando una espectacular panorámica de la ciudad desde sus cristaleras. 360 grados de vistas.

Guinness Storehouse. Dublín

Kilmainham Gaol

La visita a Kilmainham Gaol, la cárcel de Dublín, es un imprescindible con mayúsculas para conocer el pasado de Irlanda. Un recorrido guiado que no deja indiferente ya que sus muros fueron la última morada de muchos nacionalistas irlandeses que lucharon por alcanzar la libertad frente al gobierno británico.

Visita guiada a Kilmainham Gaol. Dublín

Candados en las celdas de Kilmainham Gaol. Dublín

La atmósfera que se respira en el gélido testigo de los episodios más trágicos del nacimiento de Irlanda es asfixiante, los relatos, escalofriantes. Corredores, galerías, celdas selladas con infranqueables candados, patios que sirvieron de escenario a las ejecuciones y un museo que profundiza en el conflicto irlandés y nos da una visión más amplia sobre la historia política y penal de esta prisión. 

Old Jameson Distillery

Agua, cebada, levadura y un toque de magia. Si quieres conocer todos los entresijos del proceso artesanal de elaboración de un buen whisky irlandés, tienes una cita en Bow Street. Allí te espera The Old Jameson Distillery, fundada por John Jameson en 1780. Audovisual introductorio, amena visita guiada por el museo y cata final. Menos masificada que la Guinness Storehouse y, en mi opinión, más auténtica. ¿Un dicho popular? Dios inventó el alcohol para que los irlandeses no dominaran el mundo.

Old Jameson Distillery. Dublín

Old Jameson Distillery, Dublín

Saint Patrick’s Cathedral y Christ Church Cathedral

Construida entre 1220 y 1260, la Catedral de San Patricio, dedicada al patrono de Irlanda, es uno de los pocos edificios que quedan del Dublín medieval. Esta Catedral, la más grande del país, alberga tesoros como el coro -decorado con los estandartes de los Caballeros de San Patricio-, obras de Roubiliac, Rysbrack y Nollekens, la tumba de Jonathan Swift – autor de Los viajes de Gulliver-, y la estatua de San Patricio con las manos alzadas en señal de bienvenida. Tras contemplar su belleza gótica, siéntate en uno de los bancos del parque que está junto a ella para ser consciente de su potente factura exterior. Cuentan que fue aquí dónde San Patricio bautizaba a los paganos para convertirles al cristianismo. Precio de la entrada: 6€.

Saint Patrick's Cathedral, Dublín

Saint Patrick's Cathedral. Dublín

Otro emblema de la arquitectura irlandesa de la Edad Media es la Christ Church Cathedral. Muchos viajeros suelen pasarla por alto por aquello de que vista una catedral, vistas todas. Tremendo error. Es la más antigua de la ciudad y su cripta, con sus gruesas columnas de piedra, una de las más grandes de Gran Bretaña e Irlanda. Olvídate del gato y la rata que quedaron atrapados en el órgano allá por 1860 y céntrate en el resto. Precio de la entrada: 6€.

Christ Church Cathedral. Dublín

The National Gallery of Ireland

Un estupendo alto en el camino de carácter cultural y además gratuito. Pinturas de los principales maestros holandeses, obras de Picasso, Monet, Goya, Murillo, destacadas muestras del barroco italiano, acuarelas, dibujos, grabados, esculturas… Más de 12.000 obras de arte se dan cita en esta galería que podrás recorrer con un servicio de audioguía. Una sugerencia muy personal: relájate unos instantes tomando algo en su Gallery Café. No encontrarás un lugar más tranquilo en todo Dublín para hacerlo.

The National Gallery. Dublín

Gallery Café. The National Gallery. Dublín

Dublin Castle

Aunque su fisonomía apenas recuerde la de un castillo, ya que salvo por la torre medieval – The Record Tower- y los restos de las originales murallas, se difumina con el resto de edificios que lo abrazan, el Dublin Castle fue en su día el principal testigo de la historia de esta ciudad. Desde su construcción, en el siglo XIII, ha sido un asentamiento vikingo, fortaleza militar, prisión, tesorería… El precio de la visita guiada (50 minutos de duración) es de 8,50€

Patio interior del Castillo de Dublín

The Record Tower. Castillo de Dublín

Chester Beatty Library

Otro magnífico bastión cultural es la Chester Beatty Library, un inagotable compendio de tesoros artísticos que recoge en forma de manuscritos, grabados, miniaturas y libros antiguos el legado de las grandes culturas y religiones del mundo. Y todo gracias a Sir Alfred Chester Beatty, un magnate americano que donó toda su colección a la ciudad de Dublín. Entrada gratuita.

Chester Beatty Library, Dublín

Dublín en verde: Saint Stephen’s Green, Merrion Square y Phoenix Park

De estilo victoriano, céntrico y cargado de encanto. Así es Saint Stephen’s Green, mi parque favorito de Dublín. El lugar al que acuden los dublineses para darse un respiro, almorzar y desconectar del ritmo trepidante que reina en las calles que lo rodean. Paseos arbolados, estanques con cisnes y patos, fuentes, esculturas…. Nueve hectáreas de manto verde en las que desearías que el reloj se detuviera.

Saint Stephen's Green. Dublín

Saint Stephen's Green, Dublín

Algo parecido ocurre con su hermano pequeño, el elegante y georgiano Merrion Square Park, que a diario ve desfilar a decenas de turistas que hacen cola para inmortalizarse junto a la escultura de Oscar Wilde, su vecino más ilustre. Fíjate en la colección de farolas que hallarás a tu paso, son las que alumbraron el Dublín del siglo XIX.

Merrion Square Park. Dublín

Escultura de Oscar Wilde. Merrion Square Park. Dublín

He dejado para el final el Phoenix Park, el verdadero pulmón verde de Dublín. Con más de 700 hectáreas de extensión, está considerado el mayor parque urbano de Europa y alberga el Zoo así como una serie de casas señoriales entre las que destaca la residencia oficial del Presidente de Irlanda. Para recorrerlo y, con algo de suerte, ver alguna familia de ciervos, lo mejor es alquilar una bicicleta a la entrada del parque (2 horas 5€).

Grafton Street y O’Connell Street

En Grafton Street, la bulliciosa calle peatonal que sirvió de escenario a la película Once, los músicos callejeros, imitadores y demás aspirantes a estrellas compiten por robar la atención a las tiendas de lujo y comercios de todo tipo que los rodean entre coloridos puestos de flores. No te olvides de saludar a uno de los que lo consiguió, Phil Lynnot, que posa apoyado en su bajo en el cruce con Harry Street. Tras presentarle tus respetos al líder de la mítica banda Thin Lizzy, sería una descortesía no hacer lo propio con Molly Malone. Encontrarás a esta vendedora de mejillones y berberechos de día, chica alegre de noche, muy cerca, en Suffolk Street, justo delante de la Discover Ireland Tourist Office. Si te aprendes su archifamosa canción, elevada a la categoría de himno nacional en los pubs, te ganarás el corazón de los dublineses.

Estatua de Phil Lynott. Dublín

Puesto de flores en Grafton Street. Dublín

Músico callejero en Grafton Street. Dublín

Tampoco puedes abandonar la ciudad sin saludar a James Joyce. Te espera en la otra orilla del río, en North Earl Street, a unos pasos de O’Connell Street, la avenida más importante del norte de Dublín. ¿Ves esa aguja de 120 metros de altura? Se conoce como Spire y por las noche se ilumina su punta a modo de faro sobre el cielo de Dublín.

Estatua de James Joyce. Dublín

O'Connell Street y Spire. Dublín

El río Liffey

Pasear a la vera del río Liffey, la espina dorsal que divide Dublín en dos, es un relajado plan que te permitirá conocer los numerosos puentes que lo salvan. Verás obras de Calatrava como los dedicados a James Joyce y Samuel Beckett -este último con forma de arpa-, el Millenium Bridge, el siempre transitado O’Connell Bridge e, indefectiblemente, te detendrás a fotografiar Ha’penny Bridge, uno de los grandes símbolos de la ciudad cuyo nombre recuerda el peaje de medio penique que debía pagar todo aquel que quisiera cruzarlo hasta 1919.

Ha’penny Bridge. Que ver en Dublin

O’Connell Bridge. Dublín

Samuel Beckett Bridge. Dublín

Si recorrer el cauce de la que en su día fue la puerta de entrada de los vikingos de día vale la pena, de noche se convierte en casi una obligación. Un perfecto punto y final a una jornada descubriendo los mejores rincones de Dublín.

El río Liffey al atardecer. Dublín

Los Docklands

Hablando del Liffey, si tienes tiempo, otra gran idea es acercarte a la renovada y revitalizada zona de los Docklands. Yo lo hice caminado desde Merrion Square bordeando el Grand Canal Dock. Esta zona del puerto de Dublín es la más moderna y donde se está cociendo el futuro de la ciudad. Aquí encontrarás instituciones culturales como el Bord Gáis Energy Theatre o The Design Tower, una refinería de azúcar reconvertida en talleres donde se dan citas los mejores diseñadores y artistas irlandeses, y antiguos barcos reconvertidos en cafeterías o galerías.

Bord Gáis Energy Theatre. Dublín

Grand Canal Dock. Dublín

Pero, si te soy sincera, mi objetivo final no era otro que peregrinar hasta la meca de Windmill Lane, los estudios donde U2 grabaron sus tres primeros álbumes hasta finales de la década de 1980. No los busques, desgraciadamente fueron demolidos en abril de este año. Eso sí, si eres un fan de la banda más popular que ha surgido en Irlanda, disfrutarás con la maraña de grafitis que pueblan los muros de esta zona y con los garabatos dejados por seguidores de todo el planeta. Recuerdo que, sentada en un banco frente al río, imaginé a unos jóvenes Bono, The Edge y compañía caminando sobre los adoquines rumbo al estudio…. ¿Piel de gallina? Pues sí. Para qué negarlo

Grafittis en los alrededores de Windmill Lane

Tras los pasos de U2. Que ver y hacer en Dublin

El banco de mis reflexiones. Dublín

Tras estas recomendaciones en las he tratado de compilar lo mejor de esta capital, solo resta despedirme con una frase en gaélico que encierra buena parte de la magia de Dublín: ‘Beidh ceol, caint agus craic againn’ (Tengamos música, charlemos y pasémoslo bien).

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