Hay ciudades a las que les das la mano y se quedan con parte de ti. O tú de ellas. Como Avilés, la villa medieval más bonita de Asturias. Y no, no es una opinión subjetiva. Todo aquel que se lanza a traspasar el cinturón de chimeneas sucumbe a su encantador casco antiguo, al ambiente de provincias, a calles que parecen lienzos, a obras como el Niemeyer, que simbolizan el renacer de su ría, y a una oferta gastro que confirma que estás en la tierrina. A continuación, qué ver en Avilés en siete citas imprescindibles.

Plaza Alvarez Acebal, Aviles. Asturias

Calle Galiana, Aviles

Callejea por el casco antiguo

Nada de preámbulos. Viste tu imaginación con ropajes de otras épocas y camina sin prisa por un casco antiguo de origen medieval cuajado de soportales, plazas y casonas señoriales. Declarado Conjunto Histórico Artístico y uno de los mejor conservados de Asturias.

A tu paso encontrarás calles como La Ferrería, la arteria principal del Avilés amurallado y medieval, que nos obliga a detenernos frente al Palacio de Valdecarzana o ante la iglesia de los Padres Franciscanos donde reposa su vecino más ilustre, Pedro Menéndez, Adelantado de la Florida y Gobernador de Cuba. O Rivero, que a lo largo de sus cinco siglos de historia ha visto y ve desfilar a los peregrinos del Camino del Norte.

Iglesia de los Padres Franciscanos. Que ver en Aviles

Cafe Frida. Aviles. Asturias

Calle Rivero. Aviles

O mi favorita, la calle Galiana. 252 metros de soportales que hilvanan la plaza Álvarez Acebal y el parque del Carbayedo. Y es que, aunque ya no hay artesanos refugiándose del orbayu ni el ganado pisa su suelo empedrado, su estampa apenas difiere de la que lucía en el siglo XVII como abanderada de la expansión de la ciudad. Lo que sí ha cambiado es el paisanaje que se cita en sus terrazas para picar algo, tomar unos vinos o unas copas. En Galiana, la eterna Galiana.

Calle Galiana. Que ver en Aviles

Calles que enamoran de día y seducen al caer el sol, cuando la luz de las farolas despierta a los que no descuelgan la llamada de Gijón, dueña y señora de la Asturias más canalla. Gente que se mueve por Carbayedo, Rivero y Sabugo, se toma un cóctel de autor en el Meeting Point (Alfonso VII, 3) y se va de conciertos a Le Garage (Plaza del Carbayedo, 50). Gente que se resiste a que las grandes noches de Avilés sean solo un recuerdo de los dorados noventa.

Tómate unas sidras en Sabugo

Si crees que tu retina aún no ha sucumbido al efecto Avilés, acércate al marinero barrio de Sabugo, el único que vivió el Medievo fuera de las murallas. En este antiguo arrabal todo pasaba y pasa por la plaza del Carbayo. Siéntate en una de sus terrazas como un paisano más, culín en mano y al abrigo de la delicada armonía de la iglesia vieja de Sabugo.

Plaza del Carbayo. Que ver en Aviles

Vieja porque en el XIX se quedó pequeña y porque la burguesía emergente de la época quiso plasmar su poder en una nueva: la neogótica y monumental Santo Tomás de Canterbury. Pero no vayas aún a verla porque desde este mentidero vecinal parte otro túnel del tiempo, la calle Bances Candamo. Si la recorres en soledad, podrás pintar de historias su pasado. Las de los pescadores y mareantes que desde aquí salían a la mar, y la de las mujeres que al grito de sardines fresques ponían rumbo al Avilés de intramuros para vender su mercancía.

Calle Bances Candamo. Que ver en Aviles

¿Dónde comemos?

Pues depende de lo que te apetezca. Si quieres empezar por los contundentes clásicos de la gastronomía asturiana, tu sitio es Tierra Astur Avilés (San Francisco, 4). El ambiente está asegurado y, como el resto de sidrerías de este grupo, la carta se basa en productos locales de calidad: quesos, embutidos, ternera asturiana, tortos, rapas… Si buscas cocina de autor, deberías dejarte caer por Apiñon Bistro para catar las originales propuestas del chef Pablo Pérez. Platos, como la merluza agridulce o el salteado de panceta al estilo thai, inspirados en la street food internacional que entran por los ojos y estallan en el paladar (Galiana, 30). Otra plaza fuerte de la nueva cocina avilesina es Brujería, un rincón del barrio de Sabugo en el que Jacobo Rodríguez y compañía hacen auténtica magia a la vista de todos. Imprescindibles: los chipirones, el taco de lomo ibérico y el coulant de zanahoria con helado de coco (La Estación, 18).

Donde comer en Aviles

Aunque a priori puede parecer imposible hacerse un hueco en territorio sidrero, lo cierto es que en Avilés el mundo del vino siempre ha estado muy presente. ¿Dos recomendaciones para comprobarlo? Sal de Vinos, una agradable vinoteca que también funciona como bar de tapas y restaurante -ojo a la deliciosa longaniza de Avilés (La Muralla, 36), y la enoteca Syrah con excelentes vinos que maridan a la perfección con su selección de tapas (Alfonso VII, 12). En ambos, lo mejor es que te dejes aconsejar para disfrutar del arte del buen beber.

Visita el Niemeyer, el gran escenario de Avilés

Óscar Niemeyer le regaló a la ciudad mucho más que su principal obra en Europa, la puso en el mapa cuando pocos la conocían fuera de Asturias. Y lo hizo plasmado su universo creativo en el Niemeyer, un centro cultural multidisciplinar que se articula alrededor de “un gran palco de teatro sobre la ría y la ciudad vieja de Avilés”. Lo comprobarás recorriendo la pasarela que a modo de grapa une el pasado y el presente de la ciudad. A tu espalda, casas bajas con balcones acristalados. Enfrente, las curvas y colores primarios que el arquitecto brasileño soñó para bañar de luz la antes agónica ensenada avilesina.

Pasarela de acceso al Niemeyer. Aviles, Asturias

Centro Niemeyer. Que ver en Aviles. Asturias

Una vez allí, juega a descubrir las formas de la naturaleza que encierran las toneladas de hormigón blanco que te rodean. La enorme plaza central, la Cúpula, el Auditorio, la Torre-Mirador… Niemeyer creía que todas las artes estaban unidas y lo rubricó cosiendo, sin apenas líneas rectas, los diferentes edificios que componen su única obra en España. Espacios para la música, el cine, la danza o el teatro que te recomiendo descubrir en una visita guiada. Y sí, mi rincón favorito es la escalera de la Cúpula. Solo este genio de la arquitectura moderna podía dibujar, peldaño a peldaño, unas curvas femeninas que bien podrían desfilar por la arena de Copacabana.

Escalera de la Cupula del Centro Niemeyer. Aviles

Descubre el arte funerario del cementerio de La Carriona

¿Un cementerio en una lista de imprescindibles de Avilés? Como lees, pero no uno cualquiera, el cementerio de La Carriona, un camposanto en el que la escultura funeraria alcanza la categoría de arte como demuestra su inclusión en la Red Europea de Cementerios Significativos. Inaugurado en 1890, este museo al aire libre atesora la memoria colectiva de la ciudad. La de la burguesía que alzó panteones, capillas y criptas para que su poder económico, fruto del comercio con América, no cayese en el olvido, la de personajes ilustres de distintas disciplinas, y la del pueblo, enterrado en modestas sepulturas. Un consejo: para conocer mejor su patrimonio artístico y monumental, visita antes el Centro de interpretación.

Cementerio de La Carriona. Que ver en Aviles

¿Qué ver en Avilés? Sube al mirador del barrio de La Luz

Si quieres hacerte una idea de las dimensiones reales de Avilés y ver cómo luce su silueta desde la distancia, acércate al barrio de La Luz. En concreto al monte de la Xungarosa, una atalaya natural desde la que podrás contemplar una espectacular panorámica que abarca todo el concejo. Deja que tu mirada sobrevuele el horizonte de este a oeste. Los prados ponen el verde, la ría, el azul. No hay duda. Estás en Asturias.

Mirador del barrio de La Luz. Aviles

Antes de iniciar el descenso al centro, entra en la preciosa ermita que precede al mirador. Un pequeño templo situado a casi cien metros de altitud en el que se venera a la patrona de la ciudad, la Virgen de la Luz.

Ermita Nuestra Señora Virgen de La Luz. Aviles

Explora la comarca de Avilés: playa de Salinas y Museo de Anclas Philippe Cousteau

Arena dorada, surferos cabalgando sobre las olas, un ecosistema de dunas con especies vegetales únicas, un paseo marítimo y el más hermoso tributo a las gentes del mar que he visto nunca. Si tuviera que escoger uno de los muchos atractivos turísticos de la comarca de Avilés, este sería, sin duda, la playa de Salinas. La playa y su magnífico colofón: el Museo de Anclas Philippe Cousteau. ¿Uno de mis rincones favoritos de Asturias? Sin duda porque cuanto el asfalto me asfixia mi mente suele volar a este promontorio rocoso en el que la naturaleza estrecha la mano del hombre. Anclas y velas varadas en tierra, el fiero Cantábrico golpeando los acantilados, el viento en la cara, la mirada en el horizonte y el pensamiento libre, a la deriva… Mágico. Sí, esa sería la palabra.

Playa de Salinas. Asturias

Museo de Anclas Philippe Cousteau. Castrillon

¿Necesitas más ideas sobre qué ver en Avilés? Aquí las tienes. Un paseo por la ría al atardecer, asistir a la subasta de pescado en La Rula, conocer la evolución la que fue la primera villa costera del Cantábrico en el Museo de la Historia Urbana de Avilés, un momento de paz en el parque de Ferrera, contemplar el conjunto de galerías acristaladas que enmarcan la plaza Hermanos Orbón y entrar en el mercado de abastos… Empieza y acaba por donde desees. El resultado será el mismo: terminarás enamorándote de Avilés. A mí me pasó.

¿Dónde dormir en Avilés?
Si buscas un alojamiento con encanto en pleno casco histórico, te recomiendo el Hotel Don Pedro. Está situado en la calle de La Fruta, a tan solo 30 metros del Ayuntamiento y cuenta con habitaciones espaciosas y luminosas. A destacar: la amabilidad de su personal.

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