Dicen que cuando los irlandeses quieren pasar un buen rato se acercan a Galway. No me extraña. Esta ciudad, situada en la costa oeste del Atlántico, condensa lo mejor de Irlanda: tradición y vanguardia, historia, música, un ambiente increíble… ¿El resultado? Un lugar que invita a disfrutar de la vida, que sabe cómo conquistarte y en el que desearías pasar al menos un par de días. Si te preguntas qué ver en Galway, aquí tienes la respuesta. ¿Listo para conocer uno de los destinos imprescindibles de esta maravillosa y siempre sorprendente isla?

Antes de llegar, tras visitar los acantilados de Moher y con los sentidos todavía embotados por tanta belleza, Irlanda me regaló otra de sus imponentes estampas, El Burren. Algunos apuntan a que este paisaje de piedra caliza, erosionado por el viento, la lluvia y las glaciaciones, inspiró a J. R. R. Tolkien para escribir El señor de los anillos, algo totalmente factible teniendo en cuenta que solía frecuentar este Parque Nacional en la época en la que ideó su famosa novela. Sea como sea, lo que es indudable es que esta meseta kárstica es un capricho para los sentidos, un escenario que me cautivó con su desolada y áspera fisonomía que se diría pertenece a otro mundo. ¿Un deseo? Regresar en primavera. Tiene que ser fascinante ver cómo cientos de flores árticas, alpinas y mediterráneas surgen entre las grietas de las rocas  dando nueva vida a este valioso ecosistema que se desarrolla alrededor de importantes restos arqueológicos como, por ejemplo, el dolmen de Poulnabrone.

El Burren. Irlanda

Explorando El Burren. Irlanda

Paisaje de El Burren. Irlanda

Qué ver en Galway

Galway, conocida como la ciudad de las tribus ya que fue gobernada por 14 familias tribales a lo largo de su historia -verás sus banderas ondeando al viento en Eyre Square-, me recibió con un cielo encapotado y gris que parecía iba a desplomarse en cualquier momento sobre mi cabeza.

Río Corrib, Galway

Esa es la sensación que tuve nada más bajar del autocar y plantarme frente a la Catedral de Galway, el último templo construido en piedra en Irlanda cuya enorme cúpula forma parte del skyline de la ciudad desde 1965. No dejes que su austera apariencia te llame a engaño, por dentro tiene su encanto con sus rosetones, pinturas murales y demás obras de arte de factura católica. Además, la entrada es gratuita.

Catedral de Galway desde el Salmon Weir Bridge

Tras cruzar el Salmon Weir Bridge, uno de los puentes que salvan el río Corrib, empezamos a callejear acompañados de nuestra guía que desde el primer instante confesó ser una incondicional de esta pequeña ciudad medieval. «Es bohemia, es auténtica y, sobre todo, divertida. Aquí nadie se aburre», fueron sus palabras. Cierto, su calendario de eventos lo confirma: festivales de arte, teatro, conciertos, las carreras de caballos que tienen lugar en verano…

Callejeando por Galway

El centro histórico de Galway se articula alrededor del Barrio Latino. No te preocupes si vas sin mapa, tus pasos te guiarán a su arterial principal, una bulliciosa y siempre animada vía que va cambiando de nombre en su descenso hacia la bahía, donde no faltan cafés, restaurantes y tiendas tradicionales como Thomas Dillon’s, una joyería famosa por sus magníficas reproduccciones de los anillos de Claddagh. Fíjate bien en la fotografía y sabrás de qué te hablo.

Joven músico callejero en Galway

Joyería Thomas Dillon's. Galway

Y, cómo no, pubs y más pubs en los que obviamente reside buena parte de la magia y del buen rollo que desprende Galway. Aunque sus coloridas fachadas te invitarán a entrar en cualquiera de ellos, por si no vas muy sobrado de tiempo, te dejo tres sugerencias. La primera, Tigh Coili, uno de los más populares. Aquí se va a tomar una buena pinta, sí, pero fundamentalmente a escuchar música tradicional en directo. De hecho, no tienen televisión ni mesas de billar que distraigan al personal. Lo encontrarás en Mainguard St, en un desvío de High Street.

Pub Tig Cóili. Galway

De vuelta a la calle principal, en el nº 15 de High Street está The Kings Head. Su público es principalmente joven, algo normal teniendo en cuenta que un cuarto de la población de Galway son estudiantes. Por lo demás, bonita decoración, legados de su longeva vida y conciertos a diario.

Un poco más adelante, a la altura de Upper Cross St, seguro que te llama la atención la fachada azul de Séhán Ua Neáchtain. Mi favorito. ¿Por qué? Tal vez porque en la mesa de al lado tenía a unos chicos hablando en gaélico y me enganché discretamente a su conversación como si fuese capaz de entender algo, o porque el pelirrojo camarero que me atendió me regaló unos minutos de charla con una sonrisa que no le cabía en la cara, por su decoración, por su contagiosa energía… Lo cierto es que fue un alto en el camino de lo más agradable que hubiera deseado prolongar durante horas.

Pub Séhan Ua Neáchtain. Galway

Séhan Ua Neáchtain. Galway

Si quieres descubrir a qué sabe Galway, mi recomendación es que vayas a Mc Donagh’s. Es toda una institución en la ciudad y sus fantásticos y premiados fish and chips son de los mejores que he probado. El salmón y los mejillones, otras dos opciones a tener en cuenta (22 Quay Street).

Mural en el Barrio Latino. Galway

Blake’s Castle. Galway

Desde aquí, dejando atrás el Blake’s Castle, un buen ejemplo junto al Lynch’s Castle del legado que dejaron estas familias a finales de la Edad Media, lo que se impone es poner rumbo al Spanish Arch. No solo para visitar esta extensión de lo que fue la antigua muralla que protegía la ciudad y cuyo nombre muchos asocian al próspero comercio que mantuvieron ambos países en el siglo XIX, sobre todo, para disfrutar del ambiente que se respira a orillas del río. Es una de las zonas preferidas de los universitarios que se reúnen aquí para divertirse, tomar algo, ver la puesta de sol o, si el cielo lo permite, divisar la silueta de las islas Aran. ¿Otra opción? Recorrer las salas del cercano Galway City Museum, un moderno edificio que recoge en sus exposiciones la herencia arqueológica, histórica y patrimonial de la ciudad. La entrada es gratuita y desde la azotea las vistas de la bahía son espectaculares.

Spanish Arch. Galway

Galway City Museum

Vista de la bahía de Galway

De vuelta, cuando te canses de pasear por las estrechas y sinuosas calles del centro sin rumbo fijo, puedes aprovechar para visitar la Iglesia Colegiata de San Nicolás. Esta iglesia parroquial, levantada para honrar al patrón de los marineros, es la más grande de Irlanda y, según cuentan, Cristóbal Colón rezó en ella en 1477. También puedes hacer como yo y regalarte un dulce instante en forma de cupcake en Griffin’s Bakery, una panadería familiar abierta desde 1876 (21 Shop Street). Por cierto, no te sorprendas cuando unos metros más adelante te topes con dos distinguidos escritores que conversan plácidamente al principio de William Street. Son el irlandés Oscar Wilde y el estonio Eduard Vilde.

Iglesia Colegiata de San Nicolás. Galway

Estatua de Oscar Wilde y Eduard Vilde. Galway

Espíritu bohemio, una atractiva escena artística, ambiente multicultural, pubs en los que desearías detener el tiempo, el mar … y por debajo de su piel, un corazón tradicional que sigue latiendo con fuerza aferrado a sus raíces gaélicas. ¿Imaginas una combinación mejor?

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