Hipster, dinámico, cool, divertido… Cualquiera de estos adjetivos le viene como anillo al dedo a Grünerløkka, el barrio más trendy de Oslo. Un oasis inconformista, situado en el noreste de la capital de Noruega, que nos invita a perdernos por sus calles y dejar volar el tiempo en originales cafeterías, tiendas de ropa vintage, galerías, restaurantes, mercadillos y zonas verdes. Seguir la huella de Munch, pasear por las encantadoras riberas del Akerselva y disfrutar del arte urbano en Vulkan son otros ejemplos del potencial de este antiguo barrio obrero que fascina por su espíritu creativo.

Grünerløkka, el barrio hipster de de Oslo

Créeme, si quieres alejarte de los caminos trillados y vivir experiencias cien por cien locales, reserva un hueco en tu agenda para descubrir Grünerløkka, una barriada muy poco convencional en la que el respetable se mueve en bici o en transporte público y los coches son casi una anécdota. Por algo estás en la Capital Verde de Europa 2019.

Grünerlokka. Oslo

Aquí lo que prima es un relajado ambiente diurno protagonizado por vecinos que sonríen cuando te ven cámara en mano, vendedores que disfrutan haciendo su trabajo y turistas -muy pocos a mi parecer- bien informados. Cuando cae el sol la cosa cambia. Este baluarte de la modernidad de la ciudad del Tigre ruge hasta la madrugada en sus salas de conciertos y locales de moda. ¿Preparado para recibir una potente inyección de cultura urbana? Qué ver y hacer en Grünerløkka a continuación.

Restaurante Eldhuset. Que hacer en Grünerløkka

De compras por Grünerløkka: un shopping diferente

¿Harto de ver las mismas tiendas en cada ciudad? Perfecto porque aquí pocas franquicias internacionales vas a encontrar. En Grünerløkka lo que se lleva son pequeños comercios independientes que aportan un vendaval de aire fresco con sus originales propuestas. Como Velouria Vintage, donde peregrinan los devotos de lo retro (Thorvald Meyers Gate, 34), Dianas Salonger (Markveien, 56), o Manillusion, con divertidas prendas y complementos que navegan entre el vintage, el look rockabilly y el estilo pin-up (Markveien, 38) .

Comprar en Grünerløkka

En Grünerløkka ofrecemos alternativas a la gente como contrapunto a la monotonía que representan las grandes cadenas de ropa” –  Lisa Karlsen, propietaria de Manillusion

Manillusion. Que ver en Grünerløkka

Otros nombres propios del barrio son Robot, donde de nuevo puedes pasar horas entre ropa y accesorios vintage a precios asequibles (Korsgata, 22); Chillout, una tienda de viajes con cafetería perfecta para planificar escapadas y equiparte (Markveien, 55); Kollekted by, feudo de jóvenes talentos y diseñadores consagrados que muestran las últimas tendencias en interiorismo noruego (Schous Plass, 7) o Dapper, que funciona como barbería tradicional, tienda de ropa y hasta vende bicicletas. ¡Puro espíritu Grünerløkka! (Nordre Gate, 13).

Robot. Que hacer en Grünerløkka, Oslo

Dapper. Que hacer en Grünerløkka

TOMA NOTA: Si eres más de mercadillos, tienes una cita en el parque Birkelunden. Todos los domingos ropa de segunda mano, vinilos, joyas, libros y objetos de decoración que encajarían a la perfección en un Cuéntame nórdico.

Tiendas gourmet, moda infantil, artesanía, joyerías, galerías de arte… Busques lo que busques, seguro que lo encuentras en las calles de Grünerløkka.

Descubre el Grünerløkka de Munch

Antes o después de caer en la tentación consumista, deberías prestar atención al que fue su vecino más ilustre, el pintor Edvard Munch. Tal vez no lo sepas pero el padre del expresionismo creció en las calles de Grünerløkka y también pasó aquí sus últimos años. Aunque no podrás visitar las casas en las que vivió -Thorvald Meyers Gate, 48 y Fossveien, 7, entre otras-, el buen estado de conservación de los edificios de esta zona te transportará al Oslo de finales del XIX. Recuérdalo cuando hagas un alto en el camino en la plaza Olaf Ryes por donde correteaba este genio sin saber aún que lo era.

Plaza Olaf Ryes. Grünerløkka

Para repasar su obra en profundidad, acércate al Museo Munch cuya colección reúne casi la mitad de sus pinturas incluyendo dos versiones de El Grito. Está a unos 20 minutos caminando desde esta plaza y en tu paseo bordearás el Jardín Botánico, uno de los pulmones verdes de la ciudad.

El Grito de Munch. Galeria Nacional. Oslo

Otra interesante propuesta es que visites la sala que le dedica la Galería Nacional donde se exhiben algunas de sus obras maestras como Cenizas, Pubertad, La danza de la vida y la versión más conocida de El Grito. Para cerrar el círculo de este diseccionador de almas -así se autodefinía-, puedes visitar su tumba y la de Henrik Ibsen en el cementerio de Vår Frelsers Gravlund, un precioso parque en el que la muerte y la vida van de la mano.

Comer en Grünerløkka

El alma del vecindario también se refleja en su oferta gastronómica, tan diversa como variopinta es la gente que lo frecuenta. Y es que Grünerløkka sabe a cocina saludable, a pan recién horneado, a hummus, burritos, pho bo, hamburguesas, focaccias, tapas y a cafés que no probarás en otro sitio.

Por ponerte un ejemplo, si solo nos centramos en Thorvald Meyers Gate, una de sus arterías principales, la ruta gastro te llevaría a probar la carta gourmet de Bass Oslo (26) y los quesos de Ostebutikken (nº 27), pasando por las sabrosas hamburguesas de Munchies (36A), las quesadillas y tacos de Mucho Más (36) y las delicias orgánicas de la panadería Godt Brød (49) -con mesas corridas para trabajar y un bonito patio trasero. Casi nada.

Godt Brød Grünerløkka. Oslo

Para complementar el repaso a los fogones de Grünerløkka, te lanzo tres sugerencias para esos momentos “me apetece algo especial“.

Tim Wendelboe: ¿Qué vas a esperar de una tienda dirigida por el mejor barista del mundo? Café con mayúsculas, de esos que recuerdas mucho tiempo. Te hablo de potentes espressos, macchiatos, cafés negros helados y, redoble de tambores, del delicioso cappuccino al freddo que sirven en una copa de cóctel. Detrás del mostrador, un equipo que sabe extraer lo mejor de cada grano; delante, un micro tostador sin apenas sitio donde sentarte, y en esencia, toda una institución en la materia (Grüners Gate, 1).

Cappuccino al freddo en Tim Wendelboe. Grünerløkka

Retrolykke kaffebar: No sé si fue el aroma a café, la nostalgia de un diseño retro que me devolvió a la infancia o la charla que mantuve con su encantadora propietaria pero me quedé prendada de esta explosión de color en la que puedes comprar todo lo que tienes a la vista. Menaje, mobiliario, ropa vintage, adornos… (Markveien, 35).

Retrolykke kaffebar. Que hacer en Grünerløkka

Cuando le pregunté por qué escogió Grünerløkka para establecer su pequeño negocio, Tonje Fagerheim no titubeó:

No podría estar en otro sitio. Este barrio recoge la filosofía del Retrolykke kaffebar, un lugar en el que todo el mundo encuentra su espacio, se siente cómodo y al que le gusta volver”

Tonje Fagerheim. Retrolykke kaffebar. Que hacer en Grünerløkka

The Nighthawk Diner: Si atraviesas el umbral del nº 15 de Seilduksgata, pensarás que te has teletransportado a una cafetería americana de película -barra larga, espejos, asientos de escay y jukebox incluida. Un local perfecto para desayunar a lo grande y ver la vida pasar a través de sus ventanales.

¿DÓNDE TOMAR UNA COPA?

Bar Boca: Pequeño y veterano, este acogedor bar de estética años 50 guarda un secreto a voces: sus famosos cócteles. Repasar la carta del Boca te llevará más de una luna y toda una galaxia si les sueltas un “sorpréndeme”. Harás feliz al camarero de turno y te plantará un nuevo brebaje en la barra antes de que pestañees. De día, como puedes ver en la foto, todo es mucho más relajado (Thorvald Meyers Gate, 30).

Bar Boca. Que hacer en Grünerløkka

Parkteatret: Inaugurado como cine en 1907, Parkteatret es un bar de culto y una de las salas de conciertos más importantes de la ciudad. Encontrar mesa en su terraza puede parecer misión imposible a cualquier hora pero, si lo consigues, estarás en un magnífico escenario para ver cuanto acontece en Grünerløkka (Olav Ryes Plass, 11).

Un paseo por las riberas del Akerselva

No puedes irte de Grünerløkka sin dar un tranquilo paseo por las márgenes del río Akerselva que atraviesa la ciudad marcado una frontera natural entre el este y el oeste de Oslo. Además de imágenes de postal, a su valor paisajístico se le suma su condición de zona cultural protegida ya que conserva parte de su legado como motor de la industrialización de Noruega. Antiguas fábricas, fundiciones y aserraderos que han vuelto a la vida en forma de centros culturales, bares y oficinas con una receta de cohesión social y creatividad que funciona bajo el paraguas del respeto medioambiental.

Paseo junto al Akerselva. Oslo

Mi consejo es que recorras este pulmón verde durante las primeras horas de la mañana. Caminando, corriendo o en bici, tú decides.

Por cierto, si en tu camino te encuentras con un cisne blanco flotando en el río, fíjate bien porque tal vez no es lo que parece.

El Akerselva a su paso por Ingens Gate. Oslo

Vulkan, el vecino verde que Grünerløkka se merecía

Cruzando el río Akerselva por Ingens Gate, llegarás al barrio de Vulkan que también dejó atrás su pasado industrial para convertirse en un innovador ejemplo de arquitectura sostenible. En esta zona, la creación artística no solo nace en sus escuelas de arte, también toma la calle en forma de grafitis. Un estallido de creatividad firmado por artistas noruegos e internacionales, como la italiana Alice Pasquini -autora de Untitled– o el ilustrador y muralista británico Phlegm, que escogió un hastial de la calle Brenneriveien para plasmar su Crocodile.

Grafitis en Ingens Gate, Vulkan

Crocodile de Phlegm. Grafitis en Vulkan

Si esta muestra de street art te ha sabido a poco, usa este mapa interactivo para localizar los mejores grafitis de Oslo.

Arte urbano en Vulkan. Oslo

Street art en Vulkan, Oslo

Cuatro planes imprescindibles en Vulkan

Blå: Este antiguo almacén de oro y diamantes es uno de los grandes clubs alternativos de Oslo. Famoso por sus conciertos y su terraza a la vera del Akerselva, los domingos muda de cara y se transforma en un mercadillo, similar al de Birkelunden, en el que puedes encontrar prácticamente de todo (Brenneriveien, 9c).

Blå, uno de los mejores clubs de Oslo

DogA: El Centro Noruego de Diseño y Arquitectura siempre organiza interesantes eventos y exposiciones temporales. Su diseño interior es netamente nórdico y además cuenta con una restaurante vegano con vistas al río, el Funky Fresh Foods (Hausmanns Gate, 16).

Mathallen: Productos gourmet noruegos e importados, comida preparada, quesos, alimentos eco, puestos de comercio justo, cervecerías, restaurantes, clases de cocina…. Todo esto te espera en Mathallen, un templo de la cultura gastronómica que reúne buena parte de los sabores del mundo (Vulkan, 5).

Mathallen, Oslo

Si te apetece una caña con un buen pintxo de tortilla o unas croquetas, pásate por Barramón. ¿O acaso pensabas que en el mercado de moda de Oslo no iba a haber presencia española?

Barramon en Mathallen

Hendrix Ibsen: Gran selección de cafés, más de 40 tipos de cerveza, vinilos… Hendrix Ibsen es el local que todos querríamos tener cerca de casa. Un inspirador punto de encuentro en el que se celebran conciertos, exposiciones y lanzamientos de libros, y que, además, funciona como espacio de coworking. No se lo digas a nadie pero dicen que tiene el mejor café nitro de toda la ciudad (Vulkan, 20).

Hendrix Ibsen. Vulkan, Oslo

TOMA NOTA: Si quieres alojarte en esta zona, a un paso de Grünerløkka, te recomiendo el Scandic Vulkan, un hotel muy chic que me conquistó por su filosofía eco (calefacción geotérmica, placas solares, etc.). Otra opción, el Ps:hotell, que también recicla la energía de las cámaras frigoríficas y de los ascensores.

Y hasta aquí esta selección de planes que te harán sentir parte de la atractiva escena cultural de la capital noruega. En Grünerløkka, un Oslo “diferente” que te espera para sorprenderte.