Hay destinos que sin ser buscados, aunque sí deseados, llegan a ti de la forma más inesperada. Esto ocurrió con la escapada que estoy a punto de realizar a Marruecos y que me llevará durante siete días al norte de África.

El origen de esta aventura empezó a gestarse a mediados de noviembre. Fui convocada junto a otros blogueros de viajes a la presentación de Evaneos, una plataforma que pone en contacto a los viajeros con las agencias locales de cada país. Me encantó su concepto global: huir de los estándares de las mayoristas para proporcionar viajes personalizados al 100%. Etapas, alojamientos, experiencias… Sin intermediarios y con la ventaja añadida de que todos sus agentes hablan español.

En un receso de esta distendida charla, le comenté a Sara Rodríguez (Mindful Travel by Sara) que me apetecería muchísimo viajar a Marruecos. Tras conocernos personalmente durante un blogtrip a Cesenatico (Italia), ya habíamos compartido en varias ocasiones el deseo de volver a viajar juntas. Lo nuestro, se podría decir, fue feeling viajero a primera vista. Mi sorpresa fue que ella también quería hacer ese viaje y que le quedaba una semana de vacaciones en enero. Dicho y hecho. Sin apenas darme tiempo a reaccionar, a la mañana siguiente me mandó un pantallazo con los vuelos de Ryanair a Marrakech: 99.96€. ¡Imposible resistirse!

Mapa Marruecos

Tras varias conversaciones y cruces de correos, empezamos a elaborar nuestra lista de imprescindibles: Marrakech, subir en globo si la climatología lo permite (confieso que desde que sobrevolé Segovia me he vuelto adicta) y una excusión al desierto. Pero, ¿el desierto por libre? Por motivos laborales no teníamos tiempo para organizarlo y, lo más importante, queríamos descubrirlo con alguien del terreno. Ya puedes imaginar el resto. Recurrimos a Evaneos y encontramos una opción que nos encajaba: un itinerario de tres días desde Marrakech al desierto de Merzouga.

Como sabes que no me gusta hablar a priori de algo que no he probado personalmente, tendrás que esperar a mi regreso para saber si esta escapada ha estado a la altura de mis expectativas. De momento, solo puedo decir que nuestro guía ha dado respuesta rápidamente a todas las cuestiones que le hemos ido planteando y que solo repasando el recorrido ya siento mariposas en el estómago.

Ruta del desierto

A modo de resumen, partiremos de la que llaman la ciudad roja para atravesar las montañas del Atlas a través del puerto de Col Tickha, seguiremos camino hasta Ouarzazate y Skoura y, tras cruzar el Valle de las Rosas hacia las gargantas de Dades, remataremos la jornada durmiendo junto al río en el hotel Chez Pierre.

El segundo día realizaremos la ruta Valle del DadesDesierto Erg Chebbi. Nos esperan las espectaculares gargantas del Todra, Erfoud, Rissani, Merzouga y el que intuyo será uno de los grandes momento de este tour: adentrarnos en el desierto a lomos de un dromedario para cenar bajo las estrellas y dormir en un campamento de haimas (las mariposas se inquietan al escribir estas líneas). Los desiertos me fascinan y pasar la noche en uno es algo que todavía no he podido experimentar.

Finalmente, el último día regresaremos a Marrakech a través del valle del Draa, uno de los ríos más largos de Marruecos, viendo las kasbahs de adobe, las formaciones geológicas y las aldeas beréberes que jalonan el camino.

Marrakech 

¿Qué espero de Marrakech? Todo y nada. Voy con la mente en blanco, virgen, libre de prejuicios y comparaciones. No sé si me enamoraré de esta ciudad como le pasa a muchos o sí pasará a engrosar mi lista de destinos visitados sin pena ni gloria . Lo que sí que tengo claro es que quiero vivirla.

Mapa Marrakech

Por supuesto que visitaré sus principales atractivos como las tumbas Saadíes, la Mezquita Koutoubia, la Madraza Ben Youssef, los Jardines Majorelle (imprescindible para una incondicional de Yves Saint Laurent) o el Palacio Badi, pero lo que realmente anhelo es tratar de desentrañar su esencia. Ser capaz de destilar la explosión de colores, olores, sabores y sonidos que sé que allí me esperan. No quiero que las prisas me impidan perderme una y mil veces en su medina, trastear por los zocos, rendirme a su gastronomía o ver la vida pasar en una terraza de Jemaa El Fna con un té en las manos.

Las prisas se quedarán en Madrid el domingo 11 a las 21:15 y no quiero volver a oír a hablar de ellas hasta el sábado siguiente, cuando al aterrizar en la capital finalice nuestra aventura marroquí y mi maleta sea un cúmulo de experiencias, sensaciones y nuevos horizontes conquistados.

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