Si hace unos meses te proponía conocer el Yacimiento Arqueológico de Numancia, ahora te invito a descubrir Segóbriga, una de las ciudades romanas mejor conservadas del occidente del Imperio Romano y el conjunto arqueológico más importante del centro peninsular. Para ello nos desplazaremos hasta tierras manchegas, concretamente al municipio conquense de Saelices en cuyas inmediaciones se encuentra el Parque Arqueológico de Segóbriga.

Allí nos esperan los restos de una ciudad romana enmarcados en un paisaje que apenas ha sufrido cambios significativos desde aquellos días y que hace más atractiva aún si cabe su visita.

Vista del Parque Arqueológico de Segóbriga

Viajar a Roma en la meseta manchega

Antes de iniciar el recorrido por el recinto arqueológico, pongámonos en situación con unos breves apuntes históricos. Inicialmente, Segóbriga fue un castro celtibérico que tras la conquista de Roma, a principios del siglo II a.C, pasó a ser un oppidum o ciudad celtibérica. Ya en tiempos de Augusto, Segóbriga dejó atrás su condición de ciudad estipendaria para convertirse en municipium. Su nuevo privilegiado estatus, similar al de las colonias romanas, se debió a su estratégica situación como cruce de caminos y, sobre todo, a la explotación y venta de lapis specularis, un yeso traslúcido muy apreciado en el Imperio que se utilizaba para cerrar las ventanas y adornar los suelos. Segóbriga se encargó de administrar todas las minas existentes en su territorio y la bonanza económica que vivió la ciudad propició la construcción de sus monumentos más significativos.

Lapis specularis. Parque Arqueológico de Segóbriga

Con el descubrimiento del vidrio, la comercialización de lapis specularis dejó de ser rentable y en el siglo II d.C. empezó el declive de la ciudad que se agudizó con la crisis general que vivió el Imperio a partir del siglo III. Aunque en la época visigoda todavía era una ciudad importante, con obispos que acudían a los concilios de Toledo, con la invasión islámica la élite dirigente y adinerada abandonó Segóbriga. Tras la Reconquista, el resto de la población se desplazó al actual pueblo de Saelices y el lugar pasó a denominarse Cabeza de Griego. Así, la antaño esplendorosa ciudad romana quedó reducida a una pequeña población rural dependiente de la villa de Uclés. Sus monumentos, ya abandonados y reconvertidos para otros usos, sirvieron de cantera para los pueblos de alrededor y, principalmente, para construir el cercano Monasterio de Uclés.

Por suerte, buena parte del pasado de Segóbriga sigue presente en este rincón de Cuenca para permitirnos realizar un viaje en el tiempo que nos traslada hasta los primeros siglos de nuestra era, cuando esta ciudad era una de las poblaciones más grandes y pujantes de la Meseta.

Recorrido por el recinto arqueológico

Para obtener una visión global de lo que fue Segóbriga en la antigüedad y situar históricamente los restos que integran este Parque Arqueológico, lo mejor es iniciar la visita en el Centro de Interpretación. Este edificio, inspirado en una vivienda romana, cuenta con un mueso con piezas escultóricas halladas en las diferentes excavaciones y con una sala de audiovisuales en la que se proyecta un documental que fusiona imágenes reales del yacimiento con animaciones en 3D de la ciudad, el teatro y las termas monumentales. A partir de aquí se puede realizar el recorrido por libre -con audioguías o siguiendo los paneles informativos- o bien concertando una visita guiada.

Museo y centro de interpretación. Parque Arqueológico de Segóbriga

Centro de interpretación. Parque Arqueológico de Segóbriga

Los primeros restos que encontramos pertenecen al acueducto que abastecía a la ciudad con el agua que llegaba desde Saelices a través de una conducción de hormigón en cuyo interior estaba emplazado el canal. Muy cerca se hallan las necrópolis que, como en todas las ciudades romanas, se situaban a extramuros, junto a las vías que entraban y salían de la ciudad. Seguir las directrices del Imperio era fundamental y por ello se tuvo que rebajar el terreno del cerro donde se situó Segóbriga para adecuar el entorno a una ciudad clásica romana.

Acueducto. Parque Arqueológico de Segóbriga

Las necrópolis. Parque Arqueológico de Segóbriga

Nuestra siguiente parada nos lleva hasta los dos monumentos más importantes y representativos de Segóbriga, el teatro y el anfiteatro, situados a ambos lados de la vía que daba acceso a la ciudad. La estructura del teatro, a pesar de ser mucho más pequeño que el resto de teatros del Imperio, se ajustaba al canon de la época. Su buen estado de conservación nos permite distinguir el graderío, que se dividía en tres partes para acomodar a los espectadores en función de su categoría social, la orchestra, el tablado y la escena monumental decorada con columnas.

Vista general del teatro. Parque Arqueológico de Segóbriga

Teatro. Parque Arqueológico de Segóbriga

Inscripciones halladas en el teatro. Parque Arqueológico de Segóbriga

Aprovechando el desnivel del terreno, enfrente del teatro se levantó el anfiteatro donde se realizaban los combates de gladiadores y la lucha de hombres con fieras. Sus dimensiones, 75 metros de largo y 66 de ancho, nos dan una idea de lo majestuoso que debió ser en su día este edificio destinado al ocio que debió albergar a más de 5000 espectadores.

Anfiteatro. Parque Arqueológico de Segóbriga

Entrada al anfiteatro. Parque Arqueológico de Segóbriga

Siguiendo el recorrido se llega hasta la puerta principal de acceso a la ciudad que estuvo rodeada por una muralla de más de un kilómetro. A partir de aquí encontramos un gran conjunto de construcciones públicas en las que se desarrollaba la vida política y social de Segóbriga. La más importante es el foro, levantado en época de Augusto y situado al este de la calle principal o kardo maximus. Su construcción fue costeada por las clases más pudientes que colocaron pedestales de estatua con sus nombres y cargos para perpetuar su memoria. En todo el perímetro del foro debió haber muchos más pedestales de los que se ven actualmente que sostuvieron estatuas dedicadas a benefactores de la ciudad, a los magistrados y a los políticos vinculados con Segóbriga.

Foro.  Parque Arqueológico de Segóbriga

Detalle del foro.  Parque Arqueológico de Segóbriga

Otra de las construcciones públicas que podemos ver son los restos de las termas monumentales que se levantaron a finales del siglo I d. C. en la parte alta de la ciudad y que estaban destinadas al baño, al esparcimiento y como lugar de reunión. La cabecera de la zona del tepidarium tenía forma de ábside y probablemente por ello tras la reconquista pasó a ser una iglesia. Junto a las termas se encuentra la vivienda de Caio Julio Silvano, un funcionario imperial que controlaba la explotación minera en el territorio de Segóbriga.

Termas monumentales.  Parque Arqueológico de Segóbriga

Casa del procurador minero. Parque Arqueológico de Segóbriga

El recorrido por el Parque Arqueológico se completa con la visita a las llamadas termas del teatro, al aula basilical -lugar de reunión y negocios- y al espacio en el que en su día estuvo situado el circo donde se desarrollaban las carreras de carros tiradas por caballos, el espectáculo favorito de la plebe.

INFORMACIÓN PRÁCTICA

Dirección: Ctra. Carrascosa de Campo a Villamayor de Santiago, s/n (CM 310). E-16430 Saelices (Cuenca). Distancia desde Cuenca: 85 km. Desde Madrid: 100 km.

Horario de visita:

Horario de invierno (octubre-marzo): Martes a domingo, de 10:00 a 15:00h y de 16:00 a 18:00 h.

Horario de verano (abril-septiembre): Martes a domingo, de 10:00 a 15:00 h y de 16:00 a 19:30 h.

* El acceso al Parque deberá realizarse 45 minutos antes del cierre.

Parque Arqueológico de Segóbriga

Tarifas: General: 5 €. Reducida: 2,5 € (carné joven, carné de estudiante y grupos de más de 15 personas con reserva previa). Mínima: 1 € (niños de 6 a 11 años, jubilados, pensionistas y desempleados). Gratuita: niños menores de 6 años.

Tiempo medio de visita: De 2 a 4 horas.

Más información: Parque Arqueológico de Segóbriga

Nota: La visita al Parque Arqueológico de Segóbriga formó parte del blogtrip #temerecesunrespiro organizado por el Complejo Enoturístico Finca La Estacada.