Tras celebrar la Nochevieja en Dublín, me uno al club de los que afirman que la capital irlandesa es uno de los mejores destinos para despedir el año. Quien la visite por primera vez agradecerá su manejable tamaño, la gran oferta de cultura y ocio que le espera a ambas orillas del Liffey y el buen ambiente que se respira en sus calles. El recurrente, como yo, volverá a sentir que se reencuentra con una vieja amiga. Con ganas de saber cómo le ha ido, en qué ha cambiado si lo ha hecho y, sobre todo, si sigue siendo una de sus ciudades favoritas.

Ha’penny Bridge. Dublin

La hospitalidad de los dublineses es legendaria

James Joyce solía decir que, si podía llegar al corazón de Dublín, podía llegar al corazón de todas las ciudades del mundo. Yo añado algo más en gaélico: ‘Beidh ceol, caint agus craic againn’. Música, charlas y a pasarlo bien. Del resto ya se encarga Dublín, the fair city. Íntima como un pueblo, cálida como un pub, puntera, cosmopolita, musical… Siempre lo he dicho, visitarla no basta, hay que vivirla cuando más brilla. Como en fin de año, una ocasión perfecta para descubrir qué la hace tan especial.

El Festival de Nochevieja de Dublín

En la patria de Oscar Wilde, Thin Lizzy, Jonathan Swift y U2 se toman muy en serio el cambio de año. Tanto que acaban de celebrar la cuarta edición de su ya famoso Festival de Nochevieja (New Year’s Festival). Dos días en los que Dublín se volcó en lo que mejor sabe hacer: divertir, emocionar y sorprender a propios y extraños. En esta ocasión, desde su corazón, a los pies de la imponente Custom House y con el río Liffey como testigo.

Custom House. Nochevieja en Dublin

Mimo. Año Nuevo en Dublin

Artistas callejeros, números de magia, impresionantes exhibiciones aéreas, iluminaciones especiales como la del emblemático Spire, conciertos y más de 40.000 personas dispuestas a exprimir los últimos coletazos del 2017. It sounds great, right?

31 de diciembre. Nochevieja en Dublín

En la víspera de Año Nuevo, todas las buenas vibraciones que emana Dublín y que han inspirado a tantos artistas y escritores se concentraron en un mismo escenario, la antigua casa de aduanas. Un precioso edificio neoclásico del siglo XVIII que durante 48 horas copó todas las miradas con una atractiva programación.

Aunque por la tarde se celebró una matinee pensada para los menos trasnochadores, la gran fiesta empezó con un triple concierto que reunió el pop rock de Keywest, el folk irlandés de Hudson Taylor y el potente directo de Kodaline que, en calidad de cabeza de cartel, consiguió atemperar a una horda de devotos seguidores. De hecho, uno de los primeros guiños que lanzó Steve Garrigan a su entregado público fue un “¿estamos todos bien abrigados?”

3Countdown Concert. Nochevieja en Dublin

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Kodaline. Nochevieja en Dublin

Tras más temas de esta banda dublinesa y más minutos robados a un ya casi caduco 2017, llegó el momento más esperado: una emotiva cuenta atrás proyectada en la fachada de la Custom House. Happy New Year!

Fuegos artificiales. Nochevieja en Dublin

Besos de medianoche, fuegos artificiales, cien focos iluminando el cielo de Dublín y un deslumbrante espectáculo protagonizado por un grupo de auténticos virtuosos del flyboard que danzaron sobre el río. Así fue el Liffey Lights Midnight Moment al que siguió la segunda parte del concierto de Kodaline.

Dublín, doce uvas y yo: una anécdota para recordar

31 de diciembre. 22:50 hora local. 23:50 en España. Estoy cenando en el Ely Bar and Grill con un grupo de periodistas internacionales y con la discreción que me caracteriza planto una lata de uvas en la mesa. “¿Te has traído el postre?”, pregunta mi colega alemán. Carcajada de estos van a flipar. Salvo la situación concentrando la atención de todos y les explico que en mi país tenemos la tradición de comer uvas en Nochevieja por aquello que dan good luck. Como me miran como si estuvieran viendo a Sheldon Cooper hablando de su teoría de cuerdas, tiro de YouTube y les muestro la Puerta de Sol de Madrid. A sus really?, I had no idea, what a funny tradition y demás expresiones de asombro, respondo con otra sonriente cara de es lo que hay justo antes de empezar la ceremonia. Por aquello de sentirme más cerca de los míos, me conecto a TV3 y ¡hale!, a uva por mes con toda la dignidad que pude recabar. Un público tan entregado no merecía menos.

Ely Bar and Grill. Nochevieja en Dublin

* ¿Soy una maniática del momento uvas? Lo soy. ¿Fue un momento épico? Sí. ¿Protagonicé sin pretenderlo más de un vídeo? También. ¿Nos reímos? Muchísimo. ¿Es un restaurante que recomendaría? Sin dudarlo.

Quemando la última noche del año en el Temple Bar

Tras finalizar la programación oficial y, como era previsible, gran parte del personal se trasladó a la zona del Temple Bar. Salvo por la decoración navideña, el barrio más canalla y animado de la ciudad lucía tal y como lo recordaba. Calles abarrotadas, locales llenos y música por todas partes.

Créeme. En pocas ciudades te lo pondrán más fácil para sentirte a gusto. Da igual si viajas solo o acompañado, en cuanto pongas los pies en un pub, empezarás a coleccionar sonrisas y comprobarás que los irlandeses se han ganado a pulso su fama de extrovertidos y buenos anfitriones. Así que no te preocupes si eres de los que responden a little bit cuando te preguntan si hablas inglés porque, además, hay muchos españoles cuyo origen queda patente en la banda sonora de cualquier rincón del Temple. “Estos zapatos me están matando. ¿Dónde vamos ahora? Menuda fiesta tienen aquí montada…”

Temple Bar. Nochevieja en Dublin

The Palace Bar, el propio Temple Bar, Oliver St. John Gogarty, O’Neill’s, The Hairy Lemon… Te aseguro que necesitarás más de una noche para conocer la cantidad locales que comparten adoquines entre Dame Street y el río Liffey.

Nochevieja en Dublin

Otra opción es que te dejes caer por The Liquor Rooms, un bar subterráneo, vintage y chic a más no poder, que pertenece al complejo de The Clarence, el hotel propiedad de Bono y The Edge en el que alojé en fin de año. La razón principal, sus premiados cócteles de vanguardia. La secundaria, una decoración increíble que navega entre un circo de burlesque y un local ilegal de los años 20 (Wellington Quay, 5).

La ciudad de las mil bienvenidas
¿Más ejemplos de su amistosa reputación? La ciudad de las mil bienvenidas o City of a Thousand Welcomes, una iniciativa cívica que pone en contacto a visitantes y dublineses enamorados de su ciudad. Ellos, en calidad de embajadores y de forma altruista, serán los encargados de darte la bienvenida invitándote a un café o una pinta, y te explicarán cuanto desees saber de la ciudad. Según el Sydney Morning Herald, esta experiencia es la número uno en su lista de lo mejor que puedes hacer gratis en Europa. Por algo será.

Año Nuevo en Dublín

Tras la Nochevieja llegó el New Year’s Day Celebration, una entretenida jornada completamente gratuita llena de propuestas para dar la bienvenida al 2018 a lo grande. Mimos, títeres y talleres de pintura facial para los más pequeños, malabaristas, conciertos…

Actividades infantiles para estrenar el año. Nochevieja en Dublin

A pesar de la inestable climatología –four seasons in one day-, cientos de familias acudieron a la cita y la sede de la aduana del puerto de Dublín volvió a vibrar al ritmo que marcaron grupos como The Garda Band, The Line Up Choir y la brutal percusión de Hit Machine Drummers, entre otros.

Hit Machine Drummers. Nochevieja en Dublin

Espectaculo infantil en Año Nuevo. Dublin

Aprovecha para visitar los imprescindibles de Dublín

Entre tanta fiesta, deja algo de tiempo para descubrir las joyas de la corona de Dublín. El Trinity College y su Libro de Kells, la catedral de San Patricio, la cárcel de Kilmainham, la Guinness Storehouse, la National Gallery, St. Stephen’s Green, la Chester Beatty Library, Grafton Street y O’Connell Street, la revitalizada zona de los Docklands…

Trinity College. Dublin

Estatua de Molly Malone. DublinYo, en calidad de repetidora, saludé al nuevo año recorriendo en bici el Phoenix Park, aprendí algo más sobre el whisky irlandés en la Teeling Whiskey Distillery, asistí a una cena espectáculo en The Merry Ploughboy Pub, y visité el EPIC, un museo que repasa todos los aspectos de la emigración irlandesa desde un puntero enfoque eminentemente interactivo que interesa y emociona a partes iguales. Incluso tuve tiempo de acércame a Howth, uno de los pueblos pesqueros que jalonan el salvaje paisaje de la bahía de Dublín. Encantador, verde y azul, como toda Irlanda.

EPIC. Museo de la Emigración Irlandesa. Dublin

Howth. Bahia de Dublin

The Merry Ploughboy Pub. Nochevieja en Dublin

A modo de broche, recupero el último tuit que lancé desde la isla Esmeralda: “Dublín… Cuesta un mundo despedirse de ti. Porque sabes reinventarte como pocas sin renunciar a tu esencia irlandesa, porque es imposible no sonreír al pronunciar tu nombre, porque me has regalado una #Nochevieja increíble. See you soon, darling.”

Paseando por Dublin en Nochevieja

¿Qué sorpresas nos deparará el New Year’s Festival Dublin 2018? Ni idea, pero espero estar allí para verlo y contarlo. ¿Vendrás conmigo, viajero?

* Nota: Este artículo se enmarca en el viaje de prensa que realicé a Dublín el pasado diciembre. Desde aquí mi agradecimiento a Turismo de Irlanda por su impecable organización y, en especial, a Brenda King y Liam Campbell de Fáilte Ireland por el cálido trato recibido.