No sé exactamente cuántas veces he estado en Chinchón. No es por falta de memoria, es que cada vez que mis amigos y familiares se dignan a visitarme -menos de lo que me gustaría, por cierto-, el nombre de Chinchón siempre revolotea en el ambiente. Los más románticos, por llamarlos de alguna manera, suelen decantarse por Aranjuez o Alcalá de Henares. Los gastroturistas, en cambio, lo tienen claro: si vamos a hacer una excursión que sea a Chinchón.

Y es que si por algo es conocida esta localidad de la vega del Tajuña es por ser uno de los principales focos gastronómicos de la Comunidad de Madrid. Hablar de Chinchón es hablar de cocina tradicional castellana con mayúsculas. De cordero y cochinillo, de jamones y embutidos, de sopas de ajo y potajes, de judías chinchoneras, de hornazos y tetas de novicia y, cómo no, de su tradicional anís -existen documentos de 1700 que ya cantan sus virtudes-, de sus caldos con D.O. Vinos de Madrid y de la calidad y sabor de famosos sus ajos.

 Plaza Mayor de Chinchón

Pero Chinchón no solo se alimenta de su oferta gastronómica. Es el cuarto destino turístico más importante de la Comunidad de Madrid. Una villa medieval, coqueta y campechana, que resurgió de sus cenizas tras el paso de las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia y que Alfonso XIII convirtió en ciudad en 1916.

Qué ver en Chinchón

La Plaza Mayor

La Plaza Mayor es uno de los grandes atractivos de Chinchón. Su precioso perfil se fue configurando con el paso del tiempo hasta que en 1963 quedó tal y como la vemos ahora: con sus soportales y cerrada por casas de tres plantas y balcones de madera. La singularidad legal de estos claros -así se conocen a las balconadas- es muy curiosa. La propiedad de los balcones es distinta a la de las casas donde se encuentran. Así, cuando hay algún evento público en la plaza, los propietarios de las casas deben acatar la servidumbre de paso y dejar pasar a los dueños de los balcones. Y es que esta plaza, además de ser el corazón de Chinchón,  a lo largo de la historia ha servido como escenario para celebrar de todo tipo de actividades: ferias de ganado, corridas de toros, autos sacramentales, corral de comedias, bailes…

Aquí está el Ayuntamiento, la Oficina de Turismo -situada en el antiguo lavadero de la Plaza Mayor- y buena parte de los restaurantes de Chinchón. Un consejo: si quieres disfrutar de la plaza en todo su esplendor, visítala durante el fin de semana. Es el único momento en que está cerrada al tráfico y no se permite aparcar en ella.

La Plaza Mayor de Chinchón ha sido declarada la 4ª maravilla de la Comunidad de Madrid

Oficina de Turismo de Chinchón

Torre del Reloj

Si desde la Plaza Mayor subimos por la empinada calle de Morata, a través de las dos columnas de los franceses, enseguida llegaremos hasta la Plazuela del Palacio. Aquí, además de disfrutar de unas magníficas vistas del casco antiguo, podremos descubrir qué se esconde tras el dicho popular que dice que «Chinchón tiene una torre sin iglesia y una iglesia sin torre«.

Calle de Morata. Chinchón

La torre sin iglesia es la Torre del Reloj, lo único que se salvó de la iglesia de Nuestra Señora de Gracia, destruida durante la Guerra de la Independencia.

 Torre del Reloj. Chinchón

Vista de Chinchón desde la Plazuela de Palacio

Teatro Lope de Vega

Al lado de la Torre del Reloj está el Teatro Lope de Vega. Fue construido en 1891 por la Sociedad de Cosecheros sobre las ruinas del antiguo Palacio de los Condes que fue arrasado en la Guerra de Sucesión española. Su nombre rinde homenaje a Lope de Vega, uno de los más importantes poetas y dramaturgos del Siglo de Oro español, que escribió la comedia El Blasón de los Chaves de Villalba durante su estancia en el palacio.

Teatro Lope de Vega. ChinchónQue no te confunda su sobrio y austero aspecto exterior, por dentro es muy bonito y acogedor. A modo de telón tiene un lienzo de Luis Muriel que recrea la estampa de Chinchón desde uno de los balcones de la Plaza Mayor.

Interior del Teatro Lope de Vega. Chinchón

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

¿Un cuadro de Goya en Chinchón? Así es. Para admirarlo solo tienes que adentrarte en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, un templo que empezó a construirse en 1534 y que mezcla detalles góticos, platerescos, renacentistas y barrocos.

Interior de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. ChinchónEsta iglesia tampoco se salvó de los terribles sucesos de 1808 y sufrió graves daños que afectaron especialmente a la cubierta y a los ornamentos. Para animar las labores de reconstrucción, el capellán de esta iglesia, Camilo Goya, pidió a su hermano que realizara un lienzo para el altar mayor. El resultado es La Asunción de la Virgen, un cuadro de más de tres metros que está considerado una de las obras religiosas más importantes de Francisco de Goya. El 19 de julio del año pasado se cumplieron doscientos años de la colocación de este cuadro en el frontal del retablo. Por cierto, esta iglesia cumple la segunda parte del dicho: no tiene torre.

La Asunción de la Virgen de Francisco de Goya. Chinchón

Castillo de los Condes y otros enclaves de Chinchón

Declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1974, Chinchón tiene más rincones que merecen ser visitados. Como el Castillo de los Condes, de propiedad privada, el Monasterio de los Agustinos -reconvertido en Parador de Turismo-, la Casa de la Cadena, donde se alojó el rey Felipe V, el convento de las M.M. Clarisas o las ermitas de San Antón, San Roque y Santa Ana.

Castillo de los Condes. Chinchón

CHINCHÓN, UN ESCENARIO DE PELÍCULA

Los que ya me conocen saben que, además de viajar, el cine es una de mis grandes pasiones. Por eso, siempre que el destino me lo permite, me gusta incluir alguna referencia al séptimo arte. En el caso de Chinchón es casi una obligación porque desde la posguerra su fisonomía ha servido como telón de fondo para muchas de películas que han paseado la imagen de esta villa por todo el mundo. En esta breve reseña de Chinchón como plató cinematográfico no pueden faltar La vuelta al mundo en 80 días (ganadora del Oscar a la mejor película en 1956) o Rey de Reyes, que transformó los cerros y laderas de Chinchón en Tierra Santa.

Pero el gran revuelo llegó en 1963. Henry Hathaway decidió trasladar el viejo oeste a la Plaza Mayor para rodar El fabuloso mundo del circo. En aquellos días, Chinchón se convirtió en una pequeña delegación de Hollywood con John Wayne, Rita Hayworth y Claudia Cardinale paseando por sus calles. Los lugareños aún recuerdan las curdas que se pillaba El Duque copa de anís va, copa de anís viene.

En 1964 fue Orson Welles quien fijó su cámara y su estómago en Chinchón. Primero con Campanadas a medianoche y un año más tarde con Una historia inmortal, un mediometraje que recreaba el Macao del siglo XIX. En ambos rodajes, el director de directores alquiló una casa en Chinchón y se dejó ver en sus numerosos mesones. Su favorito era el Mesón Cuevas del Vino (C/ Benito Hortelano, 13) y, según cuentan en su página web, cada día comía el mismo menú: judías chinchoneras y churrasco a la parrilla.

Otros títulos como El ruiseñor de las cumbres, Deprisa, deprisa, Espérame en el cielo, Lope y Pájaros de Papel también forman parte de la historia cinematográfica de esta localidad. Tampoco podemos olvidar a uno de sus vecinos más queridos. El actor José Sacristán también echó mano de Chinchón para dirigir e interpretar películas como Cara de acelga y Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?.

Visitas guiadas en Chinchón

La Oficina de Turismo organiza visita guiadas para particulares y grupos que recorren los principales puntos de interés de esta localidad. Además, el Ayuntamiento también ofrece la posibilidad de realizar una visita nocturna teatralizada que bajo el lema «El alma de Chinchón» revive  los acontecimientos que marcaron el rumbo de esta villa. Próximas fechas: 11, 18 y 25 de mayo. 1, 8, 15, 22 y 29 de junio. 28 de septiembre. 5, 12 y 19 de octubre.

Informado quedas. Si aún no conoces Chinchón, esta es tu oportunidad para descubrir una hermosa ciudad, rodeada de olivos y viñas, donde pasado y presente se dan la mano. Y lo mejor: a sólo 47 kilómetros de Madrid.