Hace un par de semanas asistí con mis compañeros de Madrid Travel Bloggers a una charla de la Fundación FAADA que cambió mis esquemas viajeros de arriba a abajo. El tema no podía ser más interesante: turismo responsable con los animales. Allí nos esperaba Giovanna Constantini -coordinadora de esta ONG que desde 2004 promueve el respeto por los animales en los ámbitos, social, legal y educativo- para exponernos las problemáticas relacionadas con su uso en el sector turístico. Actividades a primera vista inocentes pero que priorizan los beneficios económicos al bienestar de los animales y que acarrean atroces consecuencias como la desaparición de especies gravemente amenazadas.

Turismo responsable con los animales

Después de escuchar el terrible listado de actos que conllevan estos “espectáculos” con animales, quiero utilizar estas líneas como altavoz de su campaña de turismo responsable. La propia Giovanna dio con la clave: “Irónicamente, muchas de las personas que participan en interacciones dañinas con fauna salvaje lo hacen porque les gustan los animales. Si supieran sus implicaciones ni se les ocurriría fomentarlas.”

Yo confieso haber estado a punto de ser partícipe de esta barbarie. Uno de mis sueños era subirme a lomos de un elefante, mi animal favorito. Tras saber qué hay detrás de lo que yo veía como un exótico paseo, esta actividad queda totalmente descartada.

Para que yo pueda tener esa foto o esa experiencia a modo de trofeo en mi currículum viajero, una cría debe ser separada de su madre y sufrir un durísimo entrenamiento cuyo objetivo es “romperle el alma”. Esta práctica, mal llamada domesticación, se realiza encerrándolos durante semanas en jaulas para que aprendan a ser sumisos, cómo no, a base de golpes, privándolos de comida y agua y aislándolos.

Otro dato que desconocía es que, al contrario de lo que puede parecer por su tamaño, una carga de más de 150 kilos sobre sus espaldas es una tortura que deriva en dolorosas llagas. Pon dos turistas, súmale las sillas de madera o hierro y no hace falta que saques la calculadora… Un último apunte: en tan sólo en 12 años en el estado indio de Kerala han muerto unos 1.000 elefantes durante su “adiestramiento”. Los elefantes nunca olvidan. Espero que tras leer esto, tú tampoco y pienses dos veces si vale la pena tanto sufrimiento para calmar tu espíritu aventurero.

Turismo responsable con elefantes

He expuesto el caso de los elefantes porque es el que me tocó más la fibra por mi debilidad hacia este bello paquidermo pero lamentablemente no es el único. La lista de malas prácticas se extiende a los grandes felinos que son separados de sus madres para que un turista pueda darles el biberón y que cuando envejecen y ya no son rentables pasan a ser presas en caza enlatada, a serpientes mutiladas que acaban siendo sacrificadas para usar su piel, a luchas de camellos, a osos bailarines a los que se les atraviesa el hocico con aros metálicos para poder controlarlos a través del dolor… Incluso detrás de algo tan supuestamente agradable como ver un espectáculo de delfines hay una historia de maltrato animal. Porque maltrato es mantenerlos en un estado permanente de hambre para que realicen sus acrobacias, administrarles Valium para que no muestren comportamientos anormales o esteroides para que rindan en los shows.

¿Cómo puedes practicar un turismo responsable con los animales?

La industria turística mueve a unos 1.000 millones de viajeros cada año. Gentes como tú y como yo que podemos ayudar a fomentar un turismo respetuoso que mejore las condiciones de vida de los animales.

Antes de viajar, infórmate. En la web de Turismo Responsable promovida por FAADA, encontrarás toda la información que necesitas además de recomendaciones y consejos para un viaje ético. Ya en tu destino, fíjate en posibles abusos que impliquen la explotación animal. Ante la duda, simplemente no participes. Y, sobre todo, si crees que estás ante una práctica abusiva, denuncia el caso ante las autoridades, ante las entidades de protección locales o ante la propia FAADA.

Dicho esto, para evitar que tu tiempo y tu dinero afecten negativamente a los animales durante tus viajes:

  • No pagues por dar de comer a ningún animal que exhiban sus propietarios.
  • No apoyes el uso de animales como objeto fotográfico.
  • No participes en actividades que impliquen animales enjaulados o encadenados y explica a los organizadores porqué no lo haces.
  • Si un animal intenta esconderse o parece asustado o alarmado con tu presencia, pide a tu guía que no lo persiga más.
  • Evita alojarte o comer en hoteles y restaurantes que expongan animales salvajes en cautividad.
  • No asistas a festivales crueles aunque sean tradicionales.
  • No compres souvenirs hechos con partes de animales.
  • No provoques a los animales ni te acerques demasiado a ellos. Se han dado casos de mordiscos de tigres, ataques mortales de elefantes o tuberculosis por el contacto con dromedarios.
  • Antes de ir con tus niños al zoo, entra en InfoZoos.org para ver qué centros cumplen con la ley y respetan los principios marcados por la WAZA (World Association of Zoos and Aquariums) y los que prolongan el modelo de exposición de fieras para el entretenimiento. ¿Una alternativa? Plantéate llevarlos a visitar una protectora de animales.

Voluntariado con animales en centros de rescate y viajes responsables

Osos pardos en Alemania, koalas en Australia, tortugas en Barbados, rinocerontes blancos y guepardos en Botsuana, elefantes en Camboya, simios en Camerún… A lo largo y ancho del planeta hay muchos centros de rescate en los que tu ayuda como voluntario será bienvenida apoyando proyectos locales. Si el objetivo final de estos centros es la reintroducción de los animales en la naturaleza, lo más probable es que no puedas trabajar directamente con ellos pero sí podrás ayudar a mejorar su hábitat o a recopilar datos. La recomendación que nos hace FAADA es la misma. No te dejes engañar por centros que se hacen llamar santuarios, orfanatos o centros de conservación. Asegúrate antes de de ir de que realmente lo son.

Turismo responsable con felinos

¿Más alternativas éticas para disfrutar del contacto con los animales? Diséñate una escapada responsable consultando la sección de viajes recomendados de FAADA. Avistamiento de cetáceos, observar osos pardos en su hábitat natural, conocer a los orangutanes de Malasia, estudiar a los pingüinos Sudáfrica, un trekking solidario por Nepal…

Ahora ya sabes qué debes y qué no debes hacer. En tu mano queda tomar nota de todo y apostar por un turismo responsable con los animales. No lo dudes. Salimos ganando todos.

Más información: Fundación FAADA  Turismo Responsable con los animales