Si vas a viajar a Zanzíbar, no cometas el error de pasar por alto el barrio antiguo de su capital, Stone Town. Un seductor laberinto de callejuelas, declarado Patrimonio de la Humanidad, en el que perderse es un agradable castigo y que te permitirá descubrir el auténtico rostro de uno de los destinos turísticos más famosos del Índico africano. Como orientación, aquí te lanzo unas sugerencias sobre qué ver en Stone Town.

Callejeando por Stone Town. Zanzibar

Cuando llegué a Stone Town, diluviaba. Ya había hundido mis pies en el barro en una de las plantaciones de especias de la isla; también en el bosque de de Jozani y, por supuesto, en las aguas turquesas del océano. Esta vez la tormenta tropical se cernía sobre la ciudad de piedra mientras yo empezaba a recorrer sus calles. ¿Mi objetivo? Acercarme al alma de Zanzíbar y descubrir cómo es la vida más allá de de los hoteles de lujo y las playas paradisíacas. En definitiva, salir del edén terrenal por unas horas para tratar de desentrañar los enigmas del corazón del archipiélago.

Stone Town. Zanzibar

Stone Town. Zanzibar

Para ello caminé sin rumbo, dejando que la propia ciudad me mostrase su rica mezcla cultural. Pronto me di cuenta de que en el aire húmedo de Stone Town flotan los fantasmas de cuantos quisieron conquistar esta isla. Notas de la antigua Persia, herencias de los sultanes de Omán, intensos aromas de la India… Y es que por esta encrucijada del Índico pasaron pueblos bantúes, persas, árabes, indios, portugueses y británicos, cuyo legado se hace presente en muchos rincones.

Calle de Stone Town. Zanzibar

Vendedor. Stone Town. Zanzibar

Pude comprobarlo deambulando por esta especie de medina en la que orientarse no es tarea fácil si pierdes la referencia del mar. Esquivando motos, bicis y a los insistentes papasi -guías no oficiales que te asaltan para que contrates sus servicios. Saltando de la sonrisa de los escolares a las incisivas miradas que me lanzaban las mujeres que caminan envueltas en vaporosas túnicas negras. No olvides que estás en una sociedad musulmana conservadora, creí leer en sus ojos.

Stone Town. Zanzibar

Escuela infantil. Stone Town. Zanzibar

Enseguida centró mi interés el elemento arquitectónico más famoso de Zanzíbar: las puertas de madera tallada de las casas cuya decoración indica el poder y la posición social del propietario de la vivienda. Hoy en día se conservan alrededor de 500. Las más antiguas son las árabes, fácilmente identificables ya que tienen un marco cuadrado y muestran relieves con pasajes del Corán. Las más recientes, la mayoría de finales del siglo XIX, incorporan rasgos propios de la India como los remates semicirculares, los motivos florales y grandes piezas de latón que se utilizaban para evitar los embistes de los elefantes.

Puerta de madera. Stone Town. Zanzibar

Puerta de madera. Stone Town. Zanzibar

Puerta de madera. Stone Town. Zanzibar

Edificios coloniales, catedrales, palacios, baños persas, mezquitas… Las diferentes capas de la historia de Zanzíbar desfilaron ante mí entre viejas casas de piedra coralina y cal azotadas por la erosión. Muchas de ellas desconchadas, ancladas en el tiempo, esperando un aciago futuro si nadie se ocupa de ellas.

Baños persas Hamamni. Stone Town. Zanzibar

Calles de Stone Town. Zanzibar

El esplendor de su pasado y el lamentable estado de conservación de buena parte de su presente. Una más de las complejidades de Stone Town, la patria de Freddy Mercury y el puerto que vio partir a exploradores como Livingstone o Speke.

La capital de Zanzíbar, el epicentro de un paraíso que vivió tiempos de gloria comerciando con marfil y especias, y que en el siglo XIX se convirtió en el principal centro de tráfico de esclavos de África bajo el poder omaní. Stone Town, una vibrante ciudad donde la vida lleva su propio ritmo. El lugar donde todos los problemas se solucionan con una expresión: Hakuna Matata.

Stone Town. Zanzibar

Vendedora de cestos. Stone Town. Zanzibar

Qué ver en Stone Town

Aunque lo mejor es dejarse sorprender por este atractivo rompecabezas de culturas y credos, no está de más conocer algunos de los principales puntos de interés de Stone Town.

El mercado de Darajani

Siempre he pensado que la mejor forma de tomarle el pulso a una ciudad es entrar en alguno de sus mercados y eso hice en el de Darajani. Si en el exterior los vendedores de especias y los inevitables pasasi esperan la llegada de los viajeros, en el interior la vida discurre ajena al turismo. Frutas, verduras, carnes y pescados se ponen a la venta en un bullicioso caos de transacciones. La parte más llamativa es la zona de las pescaderías por la que desfilan grandes piezas de atún y barracudas. Eso sí, por muy frescos que sean los productos, el olor es nauseabundo. Tenlo en cuenta si eres escrupuloso. Y una advertencia más: no hagas ninguna foto sin pedir antes permiso.

Mercado de Darajani. Stone Town. Zanzibar

Mercado de Darajani. Que ver en Stone Town

Catedral anglicana y antiguo mercado de esclavos

En la década de 1860 pasaron cada año por el mercado de Zanzíbar entre 10.000 y 50.000 esclavos. En total, hasta que en 1873 un tratado con Gran Bretaña puso fin al comercio de personas en la región, se vendieron cerca de 600.000. La cifra impacta sí, pero el puñetazo en el alma se triplica cuando entras en las celdas del antiguo mercado de esclavos de Stone Town y ves en qué condiciones malvivían hombres, mujeres y niños durante días. En salas muy pequeñas, hacinados, sin apenas ventilación y encadenados.

Celdas del antiguo mercado de esclavos. Que visitar en Stone Town. Zanzibar

Estas celdas son el único rastro que queda de esta oscura etapa ya que sobre los cimientos del mercado se construyó la primera catedral anglicana en África oriental. Junto a ella se alza un estremecedor monumento en memoria de los esclavos.

Catedral anglicana. Stone Town. Zanzibar

Monumento en homenaje a los esclavos. Stone Town. Zanzibar

La Casa de las Maravillas (Beit el-Ajaib)

Otra visita recomendable es la Casa de las Maravillas (Beit el-Ajaib), un elegante edificio construido en 1883 por el sultán Barghash como palacio ceremonial que actualmente es la sede del Museo de Historia y Cultura de Zanzíbar. Como curiosidad, fue el primero en tener electricidad y ascensor en la isla y, según dicen, sus enormes puertas de madera son las más grandes de África oriental.

Casa de las Maravillas. Stone Town. Zanzibar

Mtepe. Museo Nacional de Historia. Stone Town Zanzibar

En su interior recoge una buena muestra de objetos relacionados con la cultura suajili y la historia de Zanzíbar. La pieza más sorprendente es el gran mtepe que hay en la entrada. Un barco tradicional suajili hecho sin clavos cuyos tablones se unían con cuerdas de fibra de coco y clavijas de madera.

Antiguo fuerte

Junto a la Casa de las Maravillas se encuentra el antiguo fuerte, una imponente construcción que levantaron los omaníes en 1689 para defenderse de los portugueses. En la actualidad sus muros albergan las oficinas del Festival Internacional de Cine de Zanzibar, un mercado de artesanía local y un teatro al aire libre donde se realizan espectáculos de música y danza.

Antiguo fuerte. Stone Town. Zanzibar

Jardines de Forodhani

Para rematar la jornada, nada mejor que pasear por los jardines de Forodhani, el lugar donde se reúne todo el mundo para disfrutar del mar, charlar o comer algo en los numerosos puestos ambulantes. Yo no tuve ocasión de ver la puesta de sol por falta de tiempo, pero imagino que tomar un cóctel al atardecer en alguna de las terrazas del paseo marítimo, viendo como el sol se esconde en el mar, debe ser una magnífica forma de despedirse de Stone Town.

Jardines de Forodhani. Stone Town. Zanzibar

Vista desde los jardines de Forodhani. Stone Town. Zanzibar

En 1964 Zanzíbar pasó a ser parte de Tanzania. En 2017, Stone Town ayudo y mucho a incrementar mi pasión por África. Viejas historias de esclavos y negreros, mezquitas, mansiones, mujeres hindúes vestidas con exóticos colores, niños que juegan en las calles, el sutil perfume a canela, clavo y demás especias que han hecho famosa a esta isla, su cornisa marítima… Sí, sería imperdonable que viajaras a Zanzíbar sin detenerte en el casco viejo de su capital.

Cómo llegar a Stone Town

Dalla-dalla: Las principales ciudades de la isla están conectadas por una red de dalla-dallas que son mini buses y camiones que van parando en la mayoría de los pueblos para ir recogiendo gente. Viajar en ellos no suele costar más de 2$ por persona pero siempre van muy llenos y los trayectos pueden ser interminables. Perfectos para viajeros sin prisas.

Dalla-dalla. Stone Town. Zanzibar

Moto o coche: Aunque es posible alquilar una moto o un coche, además del permiso de conducir internacional se necesita una licencia local. Perfecto para aventureros ya que el estado de las carreteras no es muy bueno, tampoco la señalización, y hay mucho control policial a la espera de “propinas”.

Taxi: Para viajeros que quieran evitar todo lo anterior. Mucho más rápido y cómodo, y el precio del trayecto se puede negociar siempre. Como referencia, por un traslado desde el norte de la isla a Stone Town te pueden pedir 50$.

* Un apunte más: aprovecha tu paso por Stone Town para cambiar moneda (chelines tanzanos) ya que fuera de la capital los cajeros automáticos escasean.

Si vas a viajar a Zanzíbar, te recomiendo que contrates un seguro de viajes. Por ser lector de Objetivo Viajar tienes un 5% de descuento en cualquier seguro de viaje IATI.