Los minaretes perfilan su silueta, sus cúpulas retan a la gravedad y con la llamada a la oración del muecín la que fue capital de tres imperios despierta al alba cada día. Un canto que llega desde lo alto y cuya cadencia, a modo de coro, replican las más de 3.000 mezquitas de Estambul. Como verlas todas resulta imposible, te muestro a continuación aquellas que visité. Están las más importantes, sí, pero también aquellas que no suelen encabezar la lista de imprescindibles pero que por un motivo u otro contribuyeron a la fascinación que siento por esta ciudad tan genuina como irrepetible.

Si vas un paso más allá de la esfera meramente arquitectónica, leyendo un simple folleto descubrirás que en el Islam cada ser humano nace libre de pecado y que cada persona es responsable de sus propios actos, que los tiempos de las oraciones se calculan según el movimiento del sol de manera que cambian en función de las estaciones, el porqué de las fuentes de las abluciones, el papel de la mujer y muchos otros aspectos que te permitirán contextualizar y conocer la naturaleza de las mezquitas que visitas y la religión que las respalda. En definitiva, aproximarte de un forma libre y sin prejuicios al mundo que gira a tu alrededor.

Fíjate en cada haram -la sala de oración en la que los fieles varones rezan en paralelo y hombro con hombro simbolizando así la igualdad de todos los creyentes-, en cada mihrab, el nicho en la pared que indica la dirección hacia La Meca, en cada minbar desde el que un erudito islámico dirige la oración… Cada uno es distinto y como cada mezquita todos merecen una atenta mirada.

Estambul

Mezquitas de Estambul

Todo ello en una ciudad acostumbrada a cambiar el curso de la historia, en una metrópolis en la que todo aquel que la conquistó quiso mostrar su grandeza, en una urbe abierta al mar cuya caprichosa fisonomía no hace sino embellecerla y que siempre será eterna por mucho que muden los aires políticos y se imponga la dictadura del ladrillo.

Si, como yo, en algún momento te sientes abrumado por su patrimonio, haz una pausa entre mezquita y mezquita para tomar un té o probar sus deliciosos dulces. No temas al calendario porque, por breve que sea tu estancia, el hechizo de Estambul, como un beso de miel en los labios, conseguirá que te vayas con ganas de volver. Las ciudades únicas causan ese efecto y Estambul es una de ellas.

Mezquitas de Estambul:

Santa Sofía (Museo Hagia Sophia)

El sueño de Justiniano ha mudado tantas veces de piel como la propia ciudad. Ahora se presenta como museo pero en su día fue la mayor iglesia del mundo cristiano y la principal mezquita de Estambul durante 400 años. Sancta Sophia, Haghia Sofia, Ayasofya… Da igual el nombre que reciba y los siglos que pasen, su magia no caduca. Porque conmueve incluso desde la distancia, con su austero semblante de tintes rosados, sus minaretes y su titánica cúpula. Una conmoción que se torna seducción en su interior, al descubrir qué encierra esta joya arquitectónica que escogió Estambul para maravillar al mundo.

Santa Sofía. Estambul

Mosaico de la Virgen María. Santa Sofía. Estambul

Y lo hace luciendo un majestuoso espacio a dos alturas que se hilvana con agujas de diferentes culturas y credos. Mosaicos bizantinos, columnas, medallones que nos hablan de Alá, Mahoma y los primeros califas, ventanas, vidrieras, cientos de lámparas de bronce que alumbran su colosal fisonomía generando un ensoñador juego de luces y sombras… Sobrecogedora. Ese es el adjetivo que le hace más justicia. El más apropiado para definir en puñado de vocales y consonantes este delirio visual que tras la fase de asombro inicial logra estremecer a todo aquel que cruza su puerta.
* Precio de la entrada: 40 TL.

Mezquita Azul

En el otro extremo de la plaza de de Sultanahmet, justo enfrente de Santa Sofía, se encuentra la Mezquita Azul, construida por orden del sultán otomano Ahmet I a principios del siglo XVII para competir en grandiosidad con su famosa vecina e incluso con la propia Meca. Para hacerla única la dotaron con seis minaretes igualando el número de torres de la mezquita de Arabia Saudí, una ofensa religiosa que se saldó con la construcción de un séptimo minarete en la Meca.

Mezquita Azul. Sultanahmet. Estambul

Mezquita Azul. Estambul

Además de ser la más visitada es la más imponente de cuantas se dan cita en esta ciudad que navega entre dos continentes. El gran patio central, sus 20.000 azulejos de Iznik que aportan la tonalidad azul por la que es conocida, sus vidrieras llegadas de Venecia, la cúpula principal a 43 metros de altura, las preciosas alfombras tejidas en los telares imperiales… Esta obra maestra del arquitecto Mehmet Aga es el reflejo de la perfección, de la simetría absoluta. Motivos más que suficientes para que le dediques una pausada visita.

Pequeña Santa Sofía (Küçük Ayasofya)

Muy cerca de aquí, a apenas ocho minutos caminando en dirección al mar de Mármara, se alza Küçük Ayasofya, conocida como la Pequeña Santa Sofía. Mucho obvian su visita sin saber que esta discreta mezquita, ajena a las masas, es la única de Estambul que permite el acceso a la galería superior. Todo un lujo para poder apreciar la delicada armonía de su conjunto.

Pequeña Santa Sofía. Estambul

Ya no conserva sus mosaicos de oro pero curiosamente sí una inscripción en griego dedicada a San Sergio que nos recuerda que nació como iglesia en el siglo VI por orden del emperador Justiniano y de ahí la semejanza de su exterior con Santa Sofía. En sus inmediaciones encontrarás talleres de artesanos, vendedores de libros de segunda mano y encuadernadores.

Mezquita de Solimán el Magnífico (Mezquita de Süleymaniye)

El más rico y poderoso de los sultanes otomanos debía tener una mezquita a su imagen y semejanza, que destacara en el perfil de Estambul, que fuera magnífica como él. Lo consiguió emplazándola en una de las siete colinas que dominan el Cuerno de Oro y dejando que fuera Mimar Sinan, el mejor arquitecto del imperio, quien la construyese.

Mezquita de Süleymaniye. Estambul

Mezquita de Süleymaniye, Estambul

Desde aquel lejano siglo XVI, Solimán el Magnífico sigue haciendo honor a su nombre y muchos la consideran la más bella de las mezquitas imperiales de Estambul. Incluso el propio Sinan que la escogió entre todas sus obras para ser enterrado en sus jardines. ¿Un consejo? Tras visitarla, sal por la puerta que da al Cuerno de Oro para disfrutar de una vista inolvidable de una ciudad por la que siento un amor incondicional.

Mezquita Nueva

Emplazada en el barrio de Eminönu, a medio camino entre el Puente de Gálata y el Bazar de las Especias, hallarás la Mezquita Nueva, un monumental templo cuya construcción se prolongó durante casi setenta años por los problemas que suponía alzarla junto al mar y por falta de financiación. Finalmente se concluyó en 1663 y desde entonces su silueta es una de las más fotografiadas de Estambul gracias a sus 66 bóvedas que de forma piramidal se elevan al cielo. Su interior, tan colosal como corresponde a una mezquita imperial.

Mezquita Nueva. Estambul

Mezquita Nueva, Estambul

Mezquita de Rüstem Paşa

Si te acercas al bullicioso mercado Tahtakale, ubicado también en el barrio de Eminönü, descubrirás otra tesoro que la mayoría de los turistas pasa por alto: la mezquita de Rüstem Paşa. Aunque tal vez te cueste un poco localizarla porque está situada encima de las tiendas del antiguo bazar, no desistas hasta dar con su discreta entrada porque el tiempo que inviertas no será en vano.

Mezquita de Rüstem Paşa. Estambul

Mezquita de Rüstem Paşa, Estambul

Y es que al final de unas oscuras escaleras, el gran Mimar Sinan desplegó toda su maestría para complacer a uno de los hombres más adinerados del Imperio otomano: el primer visir Rüstem Paşa, yerno del sultán Solimán. Para ello alzó una gran cúpula, inspirada en la de Küçük Ayasofya, que anunciara su presencia desde la lejanía, y decoró su interior con soberbios azulejos de Iznik de diseños florales y geométricos. Sencillamente, imprescindible.

Mezquita de Eyüp

El barrio de Eyüp, situado fuera de las murallas de la antigua Constantinopla, es el más conservador y fiel a las tradiciones de Estambul, un territorio sagrado para el Islam cuyo epicentro es la mezquita que le da nombre. Nada más cruzar el umbral de la entrada el fervor religioso que la envuelve te hace sentir que no estás visitando un templo más. Estás entrando en el lugar donde las crónicas cuentan que murió y fue enterrado Ayyub Al-Ansari, el portaestandarte del profeta Mahoma. Su tumba permaneció perdida durante siglos hasta que el sultán Mehmet II logró localizarla y construyó en torno al sepulcro este complejo religioso.

Mezquita de Eyüp. Estambul

Fuente de las abluciones. Mezquita de Eyüp. Estambul

El constante trasiego de peregrinos, decenas de mujeres orando en el gran patio central, devotos apostados frente a la tumba, niños vestidos de blanco que acuden con sus familias para celebrar el el día de su circuncisión… La mezquita de Eyüp no es de las más grandes ni deslumbrantes de Estambul pero puedo asegurarte que su visita no te dejará indiferente si estás interesado en profundizar en la cultura islámica.

Mezquita de Fatih

En este listado de mezquitas de Estambul no podía faltar la que fue la primera mezquita imperial de la ciudad. Al igual que Eyüp, Fatih es un templo muy venerado por los fieles musulmanes que además alberga la tumba del sultán que la mandó construir, Mehmet II Fatih, artífice de la conquista de Constantinopla.

Mezquita de Fatih. Estambul

Interior de la mezquita de Fatih. Estambul

Lo más destacable es su exquisita decoración interior, inspirada, una vez más, en la obra de Minar Sinan, y los elementos barrocos que el arquitecto Mehmet Tahir introdujo al acometer su reforma ya que el terremoto de 1766 destruyó prácticamente todo el complejo original.

Mezquita de Mihrimah Sultán

Aunque probablemente llegues a Üsküdar en busca del que para mí es el mejor atardecer de Estambul, reserva un hueco en tu agenda para visitar la mezquita de Mihrimah Sultán. Como nos recuerda la placa que hay a la entrada, su artífice también fue Mimar Sinan, el indiscutible maestro de la arquitectura otomana.

Mezquita de Mihrimah Sultán. Üsküdar. Estambul

Mezquita de Mihrimah Sultán. Estambul

Esta bella mezquita, junto con la cercana Yeni Valide, es uno de los ejemplos de külliyes -complejos religiosos y culturales construidos para las hijas de los sultanes- que podemos encontrar en la zona asiática de la ciudad.

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