Dicen que nunca es demasiado tarde para encontrar tu Camino. Yo encontré el mío en la costa asturiana, recorriendo la etapa Gijón/Xixón-Avilés del Camino de Santiago del Norte. Un tramo que une dos preciosas ciudades que ya conocía pero que redescubrí con otros ojos: los del peregrino.

Camino de Santiago. Etapa Gijon/Xixon-Aviles

Apenas fueron un puñado de kilómetros, muy lejos de los 100 necesarios para conseguir La Compostela, pero bastaron para provocar en mí el deseo de sumarme a los más de 277.000 peregrinos que hicieron la ruta jacobea en 2016. Porque es cierto, el Camino de Santiago no se anda, se vive. Paso a paso, etapa a etapa, afrontando cuestas, salvando llanuras y luciendo una sonrisa que oculta unos pies doloridos. Un itinerario, cuyo origen se remonta al descubrimiento de la tumba de Santiago el Mayor hace más de mil años, que en Asturias se tiñe de azul y verde.

Elogio del Horizonte. Gijon

El Camino del Norte: etapa Gijón/Xixón-Avilés

El punto de partida de esta etapa se encuentra en el barrio de la Calzada. En su Ateneo Obrero pude conocer el proyecto “Gijón Oeste. Una memoria industrial”. Una iniciativa vecinal que pone en valor el legado del proceso de industrialización que convirtió a la ciudad en el centro industrial de Asturias a mediados del siglo XIX, y que muestra el presente de las fábricas que nos acompañarán en el primer tramo.

Ateneo Obrero de La Calzada, Gijon

Industria y naturaleza en la etapa Xixon/Gijon-Aviles del Camino del Norte

No por mucho tiempo. A medida que iniciamos la ascensión al Monte Areo, la cara más amable del Principado hace acto de presencia. El asfalto se torna camino y aparece esa imagen que todos tenemos de la Asturias rural: bosques, verdes prados donde pastan las vacas y una tranquilidad absoluta que te anima a seguir caminando hacia el valle de Carreño y Santa Eulalia del Valle.

Paisaje rural asturiano. Etapa Gijon/Xixon-Aviles

Dolmen de San Pablo. Etapa Gijon/Xixon-Aviles. Camino del Norte

El encuentro con un grupo de jóvenes llegados de Irlanda provoca que mi mente vuele hasta la imagen de los peregrinos medievales. Aquellos que pisaron la misma tierra que piso atraídos por el fenómeno compostelano que Alfonso XII, rey de Asturias, difundió por toda Europa. Inevitablemente un escalofrío recorre mi cuerpo porque empiezo a comprender el significado de una frase que retumba en mi cabeza desde que la escuché: “El milagro del Camino está en que convierte en mágicas las cosas normales”.

Peregrinos en el Camino del Norte

Y es que la fuerza del Camino, más allá de los valores religiosos, artísticos y paisajísticos que atesora, reside en quienes se lanzan a la conquista de la ruta jacobea. Españoles, alemanes, italianos, americanos, portugueses, franceses, irlandeses… La peregrinación a Santiago de Compostela no entiende de nacionalidades, edades, clases sociales ni exclusivamente de credos. La mayoría sigue su fe, sí, pero también son muchos los que se echan a andar por motivos culturales o como una prueba de superación personal.

Credencial del peregrino

Cada opción es válida para el Camino que los trata a todos por igual haciendo de esta vía un magnífico ejemplo de compañerismo, solidaridad y empatía por el otro. Y eso se nota y se palpa en cada encuentro; cuando una voz con acento extranjero te desea buen camino o cuando le devuelves el móvil a una peregrina que lo extravió y su respuesta es “muchas gracias, en el Camino nunca se pierde nada”. Cierto, pensé para mí, en el Camino de Santiago no se conjuga el verbo perder, solo ganar: experiencias, enfrentarse a uno mismo en los momentos de soledad, conocer otras culturas y otras realidades… Hablaba de magia, ¿verdad?

Iglesia de Santa Eulalia del Valle, Carreño. Etapa Gijon/Xixon-Aviles

La misma que, tras dejar atrás Tamón y Trasona, acompaña al peregrino hasta el final de esta etapa que concluye en Avilés atravesando su impresionante e injustamente poco conocido casco histórico hasta enfilar los altos de San Cristóbal.

Iglesia de los Franciscanos. Aviles. Etapa Gijon/Xixon-Aviles

Albergue de peregrinos Pedro Solis. Etapa Gijon/Xixon-Aviles

 El Cantábrico y el Camino: peregrinos por el mar

¿Sabías que ahora también puedes hacer el Camino de Santiago navegando? Así es. El nuevo itinerario jacobeo Sail the Way-Navega el Camino discurre por los principales puertos deportivos de Asturias, Cantabria, País Vasco y Galicia. Para conseguir La Compostela, deberás viajar a vela un mínimo de 100 millas náuticas y, como buen peregrino, hacer pie los últimos 10 kilómetros del Camino.

El Camino de Santiago por el mar

Yo tuve ocasión de realizar una pequeña travesía por la bahía de Gijón en catamarán emulando, al menos en espíritu, a aquellos ingleses e irlandeses que fueron los pioneros en emprender las rutas marítimas hasta Santiago de Compostela en el siglo XII. Una experiencia fantástica que me regaló una nueva perspectiva de la capital de la Costa Verde.

Gijón y Avilés: de la Villa de Jovellanos a la Villa del Adelantado

Uno de los grandes atractivos de la etapa Gijón/Xixón-Avilés es que nos permite conocer dos ciudades con un gran potencial turístico. Gijón, la encantadora capital de la Costa Verde, y la coqueta e histórica Avilés que contempla con orgullo su reflejo en la ría. Tan distintas como semejantes, tan auténticas como se espera, tan sorprendentes que harán que, como yo, desees volver para respirar y sentir una vez más la belleza del norte.

El Cantabrico y Gijon

Aviles

Mis imprescindibles de Gijón

Gijón es buen ejemplo de todo lo que Asturias ofrece al viajero: la fuerza del Cantábrico, un entorno natural salpicado de playas, bosques y prados, longeva historia y una gastronomía excepcional. Todo ello en una ciudad amable y sostenible que combina con acierto su carácter marinero y su presente más innovador.

¿Algunos planes que considero imprescindibles?

  • Callejear por Cimavilla. Es aquí, en el antiguo barrio de pescadores, donde reside el alma de Gijón. Lo comprobarás recorriendo rincones como la calle del Rosario con sus casas típicas, la Cuesta del Cholo y plazas como la del Lavaderu en las que corre la sidra. De bajada, detente en la Casa Paquet, el mejor ejemplo de palacio urbano de inspiración renacentista de Asturias y futuro albergue de peregrinos de Gijón.

Casa Paquet, Gijon. Etapa Gijon/Xixon-Aviles

  • Subir al Cerro de Santa Catalina y contemplar la costa gijonesa al abrigo del Elogio del Horizonte, obra de Eduardo Chillida y uno de los símbolos de la ciudad.
  • Pasear por la playa de San Lorenzo, bordeada por un precioso paseo marítimo de casi tres km., y sentarte en la Escalerona a esperar la puesta de sol.

Playa de San Lorenzo. Gijon

  • Visitar las Termas Romanas de Campo Valdés, uno de los yacimientos más importantes del norte de España ubicado junto a la iglesia de San Pedro.
  • Descubrir la belleza de la Laboral Ciudad de la Cultura, un monumental conjunto arquitectónico, diseñado por el arquitecto Luis Moya, en el que confluyen cultura, arte, ocio y educación.

Laboral Ciudad de la Cultura. Gijon

  • Llevarte como recuerdo una foto en las famosas Letronas situadas al lado del puerto deportivo.
  • Exprimir las noches de Gijón en locales como el Savoy, un clásico con música en directo, estética de los 50 y buen ambiente asegurado.

¿Dónde comer en Gijón? Aunque muchos afirman que “con pan y vino se anda el Camino”, permíteme sugerirte tres restaurantes que conocí en este viaje:

La Cuadra de Antón: Sería imperdonable abandonar Gijón sin probar las creaciones de Noelia de Prada que fusionan la cocina tradicional con la de vanguardia utilizando productos locales y ecológicos. ¿Una tentación irresistible? Semifrío de Afuega’l pitu y arándanos con helado de lima-limón. (San Bernardo, 17).

Casa Zabala: Fundado en 1923, este templo del buen comer es otro de los nombres propios de la gastronomía gijonesa. Un antiguo hospital de peregrinos medieval por el que desfilan elaborados platos tradicionales a precios asequibles. Me robó el corazón con su pastel de centollo gratinado (Vizconde de Campo Grande, 2).

Casa Zabala. Gijon

Restaurante Auga: Excelente cocina de mercado avalada por una estrella Michelín que se traduce en una grata experiencia gastronómica en pleno puerto deportivo de Gijón. Imprescindible probar su rodaballo de costa con salicornia, ajetes y limón verde, y el lechazo xaldo con soja y morro de ternera. Deliciosos (Claudio Alvargonzález, s/n.).

¿Dónde dormir en Gijón? Hotel San Miguel: Si ya lo recomendé en mi primera visita, ahora que han renovado la estética de sus habitaciones y han abierto una tienda solidaria con productos africanos, me reafirmo: este hotel familiar y eco-friendly es una magnífica opción para alojarse en Gijón. El personal es absolutamente encantador, ofrecen un 10% de descuento y servicios exclusivos para los peregrinos y está al lado de la playa de San Lorenzo (Marqués de Casa Valdés, 8).

Hotel San Miguel. Gijon

Mis imprescindibles de Avilés

Atrás quedaron los años en los que la imagen de Avilés se asociaba a una ciudad gris, marcada por la degradación de su ría y por fábricas contaminantes que no incitaban a conocerla. Por fortuna y porque le sobran los motivos, hoy en día esta villa marinera, tierra de descubridores, ya ocupa el lugar que le corresponde: ser la joya cada vez menos desconocida de Asturias. Porque la ría se ha convertido en un agradable paseo, porque el Niemeyer la colocó en el mapa y, sobre todo, porque conserva un sorprendente casco antiguo -declarado Conjunto Histórico Artístico- que nos traslada a la Edad Media entre casas señoriales, iglesias y calles cuajadas de soportales en los que es un auténtica delicia refugiarse cuando el orbayo despliega su fino manto de lluvia. Como La Ferrería, por donde discurre el Camino a la vera de los más vestigios del Avilés antiguo, o la calle Galiana, antaño feudo de los artesanos que dieron paso a vinotecas y locales de ocio. En definitiva, porque es una villa que enamora. A mí me conquistó la primera vez que puse mis pies en ella y aún sigo presa de su hechizo.

  • Subir al mirador de la Ermita de La Luz para contemplar unas magníficas vistas de la ciudad.
  • Realizar una visita guiada por el Centro Niemeyer, una ventana abierta a la cultura, símbolo de la renovación urbanística y medioambiental de la ría de Avilés.

Centro Niemeyer, Aviles

  • Conocer la evolución de la villa desde sus orígenes en el Museo de la Historia Urbana de Avilés.
  • Un alto en el camino en el parque de Ferrera, el pulmón verde la ciudad.
  • Contemplar el armonioso conjunto de galerías acristaladas y esbeltas columnas de hierro que enmarcan la plaza Hermanos Orbón y entrar en el mercado de abastos para conocer la riqueza de la gastronomía asturiana.
  • Tomar unas sidrinas a los pies de la iglesia vieja de Sabugo, en el antiguo barrio marinero.

Iglesia vieja de Sabugo, Aviles

  • Visitar el cementerio de La Carriona, un hermoso camposanto en el que la escultura funeraria alcanza la categoría de arte y que forma parte de la Red Europea de Cementerios Significativos.

Cementerio de La Carriona, Aviles

  • Callejear al anochecer para ver lo hermosa que luce cuando el sol se apaga.
  • Salir de fiesta como un avilesino más por los locales del centro. ¿Mi favorito? Le Garage, música en directo y noches eternas (Plaza del Carbayedo, 50).
  • Si tienes tiempo, pasear por el arenal de la playa de Salinas y acercarte al Museo de Anclas Philippe Cousteau, un bello paraje al aire libre donde se exhiben anclas de distintos buques como homenaje a la cultura marinera.

¿Dónde comer en Avilés? Dos recomendaciones: un clásico y un grato descubrimiento.

Tierra Astur Avilés: Tablas de quesos, embutidos, platos de cuchara, tortos… Lo mejor de la cocina asturiana se da cita en este agradable local que cuenta con una tienda de productos de la tierra. ¿Mi perdición? La sangría de sidra. Imprescindible. (San Francisco, 4)

Tierra Astur. Aviles

Vinoteca Syrah: Excelentes vinos que maridan a la perfección con su carta de tapas. Déjate aconsejar por Gonzalo Rodríguez y disfruta del arte del buen beber (Alfonso VII, 12).

¿Dónde dormir en Avilés? Hotel Don Pedro: Un hotel con encanto situado en pleno casco histórico cuyo nombre rinde homenaje a la figura de D. Pedro Ménendez de Avilés, Adelantado de La Florida y gobernador de Cuba. Destaca por sus espaciosas y luminosas habitaciones y por la amabilidad de su staff (La Fruta, 22).

Hotel Don Pedro. Aviles

Nota: Esta experiencia forma parte del blogtrip #ElCaminoXixón y #ElCaminoAvilés organizado por Gijón Turismo en colaboración con Turismo de Avilés.